La cuarta y última hija de David fue uno de los nietos más esperados de la familia dado que el embarazo de Erika fue diagnosticado de alto riesgo con la posibilidad de perder al bebé. Como una promesa a Cristo Rey, cuando Sofía nació, David peregrinó descalzo (acompañado de sus hermanos y cuñados) cargando a su hija, seguido del mariachi al carro alegórico principal en la fiesta de Estipac, que mandó a adornar con cientos de rosas que fueron obsequiadas a los asistentes de la misa. Sofía sintió desde niña un amor por los animales, teniendo la idea de convertirse en veterinaria algún día, sin embargo al saber la historia del embarazo de su madre, decidió ser enfermera para atender a mujeres en labor de parto, siendo así jefa del área de maternidad de una clínica privada en Cocula. Su esposo es Bernardo Velázquez, ganadero de la región con que tuvo dos hijas: María Fernanda y Carla Lizeth.
