Cada día era igual que siempre, exactamente igual que el anterior. Se levantaba con la imagen de la fotografía que desde hacía seis meses acaparaba un espacio considerable en su repisa frente a la cama: Nunca imaginó verse rodeado de Anna Wintour o Franca Sozzani, estrechar la mano de Tom Ford era un sueño imposible, mirar a los ojos a Karl Lagerfeld era una fantasía desde su juventud. Y ahí estaba él, en medio de todos ellos, recibiendo el título de Jefe Editorial de la revista más importante para caballeros, una edición mensual que le daría la vuelta al mundo entero, una revista cuyas filtraciones a internet eran perlas para los Fashion bloggers.
Lo que todo comenzó como un simple pasatiempo se convirtió en un sueño cumplido: comprar revistas de distintas editoriales para formar su propio número en hojas blancas encuadernadas con un aro de plástico. Recortes de todo tipo, publicidad de todo tipo de productos y una carta editorial le abrieron las puertas como asistente de redacción y luego un salto gigantesco junto con una decisión unánime del grupo Condé Nast.
Todavía recordaba su primera sesión de fotos para presentarlo como el nuevo editor en jefe, con temática de la música, la actuación y la moda tomaron una serie de fotografías en varios sets, el día de la publicación de la portada en la página de internet oficial llovieron miles de críticas sobre él. En la portada figuraban George Craig a su izquierda y Rupert Grint a su derecha, y debajo solamente se leía: “Los hombres del futuro”.
Costó trabajo convencer al público de que el primer ejemplar en el que aparecía en portada no lo había editado él. Incluso surgieron comentarios de que podía demandar al número por usar su imagen sin consentimiento, pero al parecer los otros dos personajes tampoco estaban enterados.
- ¡Esto es imposible! –exclamó en la oficina central del S. I. Newhouse, dueño de Condé Nast - ¿Sabe lo que pensarán de mí?
- ¿Y desde cuando te preocupa? – preguntó con una mirada apacible – Si no mal recuerdo llegaste aquí porque seguiste tus ideales y te abriste camino a tu manera.
- Esto es diferente – le contestó – Tomaré el cargo dentro de dos semanas y todos pensarán que quiero lucirme o presumir ante medio mundo que leerá la revista.
- No solo eres tú – comentó Rupert sentado en un sillón en la esquina de la oficina tras la puerta – Fueron buenas fotografías, pero nunca me nombraron a ustedes dos.
- ¿Y qué querían que hiciera? – exclamó Newhouse – Queríamos una primera edición espectacular y ahora la tenemos. Teníamos el tiempo encima, una primera edición de un primer ejemplar siempre tiene el tiempo en contra, y siendo sinceros si los hubiéramos puesto cara a cara apuesto que alguno se hubiera negado.
- Por mí no hubiera problema – dijo George sentado en una silla delante de Newhouse con la pierna cruzada y recostado – de hecho estoy aquí porque mi abogado me exhortó.
- Bien - dijo Alex, que estaba de pie yendo y viniendo en la oficina – supongo que el que sale perdiendo aquí sólo soy yo, ¿Saben lo que preguntarán los reporteros afuera?¿Saben que las fans de estos dos que tiene aquí esperaban una portada de ellos dos en solitario o juntos? ¿Sabe que yo quedaré como el oportunista que se aprovecha de su cargo?
- ¿También sabes que eres el futuro de Condé Nast? ¿Sabes que eres el futuro de Vogue Men International? ¿Sabes que la edición de Japón fue absorbida para tener cobertura mundial con este ejemplar? – dijo Newhouse aplastando la revista impresa con su mano - ¿Sabes por qué te elegimos a ti, y no a grandes Kaisers como Tom Ford o a Marc Jacobs? Confiamos en ti por que necesitábamos algo nuevo, un nievo giro para la revista. Si te quieres convertir en un dictador como Anna Wintour o en un ícono de la moda Lowcost como Carine Roitfield puedes hacerlo, pero no dejes de ser tú, que tú eres la revista.
- ¿Hay algún tipo de acuerdo al que podamos llegar? – intervino Rupert.
- Pueden permitir seguir el tiraje de la revista, o cancelarla y pagar las regalías y patrocinadores que perderemos por detener la distribución. Ustedes eligen.
- Yo digo que la revista no está tan mal – dijo George – aparte de que pediré prestado para regresar en taxi. – George miró a Rupert como pidiendo su opinión, y Rupert miró a Alex. Quién suspiró lentamente hasta decir:
- Está bien, que la revista siga rodando. Pero por favor, si me vas a opacar al lado de ellos de nuevo, haga el favor de decirme – Tomó su maletín del sillón donde estaba sentado Rupert, salió de la oficina y esperó en el corredor recargándose en la pared con los ojos cerrados, los abrió y frente a él estaba una portada tamaño poster donde se mostraba a Robert Downey Jr. En un especial de verano. Escuchó la puerta abrirse tras él y salieron Geo y Rupert cerrando la puerta tras de sí.
- Bien… me hubiese gustado que nos conociésemos en una circunstancia más agradable – dijo George, le tendió una mano a Alex – soy…
- George Craig, lo sé – le dijo tomándole la mano y mirándolo a los ojos – te sigo desde que fuiste un consentido de Chris Bailey.
- ¡Woow! Yo no diría que fuese su consentido, aunque agradezco que me mande abrigos cada temporada – Se despidió de Rupert y éste se acercó a Alex tendiéndole una mano que éste estrechó –
- Así que eres un dictador de la moda, ¿Eh? – dijo en tono burlón.
- No cambias en nada, Rupert – dijo regresándole la sonrisa, no reír al lado de Rupert Grint era una tarea imposible – Te sigo desde Harry Potter, buen actor, algo atractivo pero con mal gusto intermitente.
- Espera… ¿Qué? – dijo Rupert sorprendido pero divertido a la vez, caminando al lado de Alex hacia el ascensor –
- Es verdad, no me culpes, trabajo en esto – le dijo sin dirigirle la mirada y mirando un reloj que se perdía en las puertas del ascensor que se cerraban – En lo personal digo que deberías sacarle provecho a tus brazos, olvídate de las camisas holgadas y opta por las rectas, las solapas estrechas y los colores oscuros.
- Ehh… Pues gracias. – respondió, saliendo del ascensor primero al ver que muchas personas se pelaban por entrar - ¿A dónde vas saliendo de aquí? – preguntó.
- Quisiera tirarme al fin del mundo pero no puedo. – dijo en semblante serio, pero luego añadió – tengo que pasar al Piccadilly Circus por unas prendas para el próximo número.
- ¿Quieres que te lleve? Me queda de paso hacia el Palace Theatre – Sugirió Rupert señalando hacia el estacionamiento.
- Está bien – aceptó Alex – Quizá me ahorre lo del taxi y pague la publicidad – Caminaron hacia el estacionamiento a lo lejos Rupert encontró su auto e hizo sonar la alarma, Alex se acercó al auto y dijo – como dije: mal gusto.
- Ignora la basura – dijo Rupert, lanzando unos vasos de café al asiento trasero, subieron al auto y giraron a la izquierda para tomar una avenida transitada – ¿Y bien? ¿Qué es lo que sigue para la revista?
- ¿A qué te refieres?
- A que para esto necesitas ser una persona creativa y como eres el editor en jefe necesitas aportar novedades continuamente –
- Bien, por lo general las ideas llegan a la mente en el último momento – respondió Alex – ya que tengo un set, a un modelo y todo una habitación llena de ropa sé que hacer. Si me pides que te describa una fotografía donde seas el protagonista sería imposible sacarme algo.
- Bien, a lo que quería llegar es a lo siguiente – Rupert tomo aire mientras esperaba el cambio de un semáforo y dijo finalmente: - Eres bueno en tu trabajo…
- Eso tiene lógica.
- … Y quería saber si quisieras ser algo así como un consejero acerca de que ponerme y que no.
- Se dice asesor de imagen…
- Si como sea.
- ¿Yo? – preguntó extrañado Alex mirando al frente y luego a Rupert a la cara - ¿Yo, el director en jefe de una revista a nivel internacional siendo asesor de moda del gran Rupert Grint?
- ¿Es un sarcasmo?
- Como no tienes idea, amigo.
- Sabía que no ibas a querer, es algo precipitado, ni siquiera un contacto mediante representantes – dijo Rupert pidiendo disculpas.
- No seas tonto, será un gusto aceptar una misión imposible – contestó Alex abriendo la puerta del auto para pisar la acera del Piccadilly - ¿Sabes? Anna Wintour tenía razón en algo: o sabes de moda o no. Será un placer corregir tu camino – dijo riendo – y gracias por traerme
- ¡Hasta luego fashionisto! – dijo Rupert acelerando su auto y perdiéndose tras un camión turístico de Londres.
Ése era el día más significativo de su vida y su carrera, después de que dijeran su nombre en la gala de los CFDA. Había aparecido en una portada de revista de circulación mundial sin pedirlo, vaya, ni siquiera con enterarse. Y ahora, frente a las oficinas de Vogue Man International tras recordar todo eso en el recorrido de su apartamento a su trabajo lo hizo pensar que si estaba ahí era por una razón.
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Como pueden ver el nombre de Alex aparece en el cuerpo del capítulo, en lo personal no sabía que nombre darle y se me hizo más profesional nombrarlo con un apellido para darle un aspecto de liderazgo.
El apellido de Davis se me hizo uno apropiado de acuerdo a su nacionalidad, es nacido en New York de padres norteamericanos, así que el apellido se me hizo perfecto para alguien que puede ser Inglés o Americano.
El nombre de Alex pensé dejarlo enteramente así desde el principio, sin embargo tras darle varias vueltas al asunto, decidí que Alexis sería el nombre completo. Sin embargo obtuve como opciones “Alexander” y “Christopher”.
¿Porqué Rupert y George? Porque buscaba a personas de su misma edad, al pensar mi mente se detuvo en One Night Only y Harry Potter, así que tomé a George y a Rupert. Para que cada uno de ellos representara un tipo de arte y entretenimiento: Actor, músico y periodista (moda).
