XXXIV – La prueba en rosa






Karen y Cara estaban nerviosas sentadas en la sala, tomadas de la mano, Rupert iba y venía camino a la cocina, queriéndose aclarar las ideas, y George permanecía en silencio recargado mirando sin mirar la pared de enfrente sin parpadear, esperaban alguna señal de movimiento o de vida que llegara desde el piso de arriba y les hiciera provocar una reacción. Alex apareció en la parte alta de las escaleras con un gesto inexpresivo, se detuvo a la mitad de los escalones con un pie en el aire y escudriñó los rostros de los presentes.

- Positivo - murmuró - el resultado es positivo - extendió la prueba de embarazo y Rupert la tomó ágilmennte para salir de su ensimismamiento.

- ¡Es rosa! - Exclamó el pelirrojo, al ver el resultado de la prueba - ¡Demonios! y yo que quería que fuera un varón para que llevara mi nombre.

- El rosa significa que está embarazada - apuntó Cara - imbécil - susurró.

- Siendo así... pues... No sé si felicitarte o darte el pésame - George se acercó a Alex y lo abrazó, viendo como Charlotte bajaba de las escaleras para reunirse con sus amigas.

- La primera prueba también resultó positiva - dijo la chica - la tercera es la definitiva, así que... estoy esperando un hijo del amor de mi vida.

Las palabras de Charlotte provocaron diversas reacciones: Cara y Karen la abrazaron con fraternidad, mientras que Rupert hacia una cara de asco y George apartaba a mirada.

- Lo que quiera saber es... ¿Que hacia Cara con una prueba de embarazo? - preguntó George

- Soy modelo cariño - contestó ella, acariciando la mejilla del cantante - una sorpresa como éstas y mi vida está arruinada por completo.

- Creo que deberíamos dejarlos solos - dijo Karen, tomando del brazo a Rupert y dirigiéndose hacia la puerta - supongo que tienen mucho de que hablar.

- Yo sólo digo - apuntó Rupert en voz alta -que si es niño no le vendría mal un nombre como... Rupert George Alexis... ¿Bonito, no? - preguntó mirando alrededor, en donde la mirada divertida de Karen, la desconcertada de Alex y Charlotte y la asesina de Cara le respondían la pregunta - Ok... Creo que solamente el "Rupert" se escucha mejor.

- No seas idiota - dijo George -Supongo que Davis no querría algo tan horrible como ese nombre.

- Exacto - dijo el chico - nacerá y vivirá alejado de todo lo malo de este mundo... y eso los incluye a ustedes dos - dijo, señalando con un dedo a ambos chicos - Agradecemos mucho que hayan compartido un momento tan importante en nuestras vidas, así que... adiós - empujó a George hacia la calle y cerró la puerta. Al darse la vuelta abrazó a la chica por la cintura y la llevó hasta el sillón, la besó en los labios con la ternura que nunca antes lo había hecho y cuando se incorporó apreciaba a la chica como una misma inanimada, a la par que una sonrisa

- ¿Qué pasa? - preguntó ella.

- Voy a ser papá - contestó, con un susurro casi inaudible - Seré padre a los 22 años... Bueno... 23... Como sea... Es... Increíble.

- Lo sé... Es como... No sé como explicarlo - la chica se llevó una mano a su vientre, como esperando una señal de vida desde su interior - es fantástico.

- Cierto... - Alex acariciaba el vientre de la chica, sentía un tacto y suave y pensaba que era increíble que dentro de ella se estaba formando una nueva vida. - ¿Qué haremos ahora? - preguntó, acostándose junto a la chica, sin dejar de acariciar el vientre de ésta.

- ¿A qué te refieres?

- A que si seremos tres en vez de dos debemos pensar como tales.

- Y el punto es...

- Que quiero que vivas aquí, conmigo.

Charlotte se quedó helada, una propuesta como esa no la había visto venir y al parecer la sonrisa de Alex le hizo pensar que esperaba una respuesta inmediata.

- No lo sé - contestó, evitando la mirada del chico - en verdad me gustaría vivir contigo, pero no puedo dejar sola a Stella en el departamento, los gastos son muchos y...

- ¿Y si ella puede conseguir a alguien más? - preguntó, y Charlotte adivinó que con una orden de Alex, Rose podría poner anuncios en todos los periódicos del país para buscar a alguien que comparta los gastos con su amiga.

- Se lo propondré hoy, estoy segura de que guardará nuestro secreto y...

- ¿Secreto? - preguntó Alex extrañado

- ¡Es obvio! Si Newhouse o la prensa se enteran seremos el centro de atención de todos los lentes del mundo.

- Tienes razón, pero no podremos ocultarlo por siempre.

- Lo aceptaremos cuando sea necesario, cuando tenga síntomas o... se note el embarazo.

- ¿Te llevo a casa? - preguntó Alex poniéndose en pie y extendiendo una mano a la chica para ayudarla a incorporarse - es algo tarde y podríamos proponérselo a Stella de una vez.

La chica aceptó la propuesta y pensó en todo el trayecto como le diría a su amiga que estaba embarazada, que viviría con su novio en unos cuantos días y que guardara el secreto. Al estar frente a la puerta con la pintura desgastada Charlotte entró, abriendo con manos temblorosas, se encontró con Stella en uno de los sillones de la sala mirando la televisión.

- Si quieren privacidad que sea en el cuarto de Cherry, el mío es un asco - dijo Stella, mirando rápidamente por encima de su hombro - y no hagan mucho ruido, quiero saber quién se lleva los doscientos mil euros.

- Stella... tengo que decirte algo importante - dijo Charlotte, tomando el control del televisor y apagando el aparato.

- ¿Que es más importante que mi programa favorito? - preguntó la chica algo enojada, notó que Alex y ella se intercambiaban miradas constantemente y dijo: - No puede ser... ¿Es gay? - preguntó, dirigiéndose a Alex, quién reaccionó con un gesto de odio y negatividad.

- No Stella... Es algo más... Agradable -

- No me digan que van a casarse - dijo la chica, caminando descalza a la cocina en busca de más palomitas - porque no tengo dinero para comprarme un vestido decente.

- Estoy embarazada - dijo Charlotte, en un tono de voz que se hizo audible por encima de la música estridente del departamento de al lado. Stella abrió los ojos tanto como sus párpados se lo permitieron y abrió la boca tan exageradamente que unas cuantas palomitas cayeron a la mesa.

- No puede ser- dijo la chica - son muy jóvenes como para echar a perder su vida así.

- Sabemos que es algo precipitado, pero saldremos adelante.

- ¡Tú cállate, maldito embarazador de amigas! - gritó la chica, corriendo a abrazar a Charlotte - Por favor linda, dime que esto es una broma de mal gusto del programa del sábado.

- Eso es real, Stella - la chica la miró a los ojos por unos segundos que parecieron una eternidad.

- Hay por Dios.. es verdad... - la chica respiró hondo dándole la espalda a los chicos - Disculpen... No es que no me alegre por ustedes pero... Son muy jóvenes, no les hace falta el dinero y creo que eso todo el mundo lo sabe de sobra, sólo que... lo siento, creo que serán unos excelentes padres. - dijo Stella, pidiendo perdón  a Alex con una mirada.

- Tengo que irme - dijo Alex - Stella, cuídalos muy bien... a ambos - El chico se acercaba a la puerta y Charlotte lo tomó del brazo antes de que saliera al pasillo.

- Se lo diré hoy - le susurró al oído - espero verte pronto - lo besó fugazmente y esperó recargada en el marco de la puerta hasta que se perdió de vista escaleras abajo.


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¡UHHHHHHHHHHHHHH! ¿No se lo esperaban verdad? Pues yo tampoco, ok not. Bueno pues, decidí darle un giro a la historia con el embarazo, porque supuse que mucho viaje sería monótono. En cuanto a la “estupidez” de Rupert, me han dicho (personas que no dejan comentarios en la entrada) que no están muy de acuerdo en que pinte al cabeza de zanahoria de esa manera, sin embargo no lo considero una persona tonta; sino alguien cuyo sentido del humor se hace presente en cualquier momento, incluso los de tensión. (Y sí: Me súper caga que digan que es perfecto, pero no son celos, son las mismas fans que hacen que odiemos a alguien de esa manera)