Al despertarse
las piernas le temblaban, sabía que era parte de ese nerviosismo positivo, el
mismo que sintió cuando Newhouse pronunció su nombre por primera vez,
otorgándole el cargo de editor en jefe, así que se convenció a si mismo frente
al espejo que sería un cambio positivo en su vida.
Al llegar a la oficina, Rose le pasa los recados que se han acumulado durante
todo el fin de semana y su llegada de la gira por América.
- Su invitación, señor - dijo la secretaria, extendiéndole un sobre marrón.
-¿Invitación de qué? - preguntó
- Es para los British Fashion Awards de mañana, como nuevo editor en jefe su
nombre es de los primeros en figurar.
- Gracias - contestó, tomando el sobre y leyendo el contenido - Iré abajo para
recibir las prendas de la siguiente edición, cualquier cosa... Notifícame de
inmediato.
- Por supuesto, señor.
Alex bajó una planta más del edificio, en donde había unas mesas enteramente
blancas bajo unas lámparas que irradiaban una luz brillante, pegados a la pared
había tubos que sostenían ropa recién desempacada, ya que las bolsas de
plástico en que llegaron, se acumulaban en un rincón. Ese lugar daba la
impresión de ser una boutique miniatura, de no ser porque faltaba el logo de
una firma o demostradores que se ofrecieran a mostrar algún producto.
El chico comenzó a seleccionar ropa y a colocarla sobre la mesa, en donde un
chico unos cuantos años mayor que él la acomodaba para que la fotografía
quedara perfecta desde una visión aérea.
- Ben.... ¿Combinar marrón y azul crees que sea... - preguntó Alex, pero el
chico lo interrumpió:
- Muy Tommy Hilfiger del año pasado? - contestó, leyendo la mirada de Alex, que
analizaba la prenda detenidamente - Para nada, no si agregamos esta bolsa Hermès
y unas botas de nieve.
- Es un look muy recargado ya para agregar un foulard, pero supongo que con
unos Ray-Ban quedará listo - Alex se retiró de
la mesa para que la cámara postrada en una estructura metálica colgada a un
metro de la mesa pudiera captar las prendas extendidas sobre la mesa.
- Señor Davis - dijo una chica castaña, asomando su cabeza por las puertas de
cristal - lo buscan.
- Adelante - contestó él, sin dirigir la mirada a la chica y colgando la ropa
utilizada en los ganchos de donde los tomó.
- ¿Que hacen en este lugar? ¿Autopsias? - preguntó una voz conocida para Alex,
al darse la vuelta se encontró con Rupert, quién miraba detenidamente el lente
de la cámara en la estructura de metal.
- De aquí salen los looks y tendencias que los hombres alrededor del mundo
siguen mes a mes - contestó, colgando los pantalones Levi's en un tubo de metal
- ¿Qué te trae por aquí? Sí quieres un lugar en la revista, estamos llenos,
tuve que decirle que aplazar a Demarchellier hasta el próximo número, así
que... será para la próxima.
- No se trata de eso - dijo Rupert, jalando a Alex del brazo y alejándolo del
otro chico para que no fuera participe de la conversación - Vine a decirte que
lo que hiciste es una idiotez.
- ¿En serio? - preguntó - ¿Crees que en vez de marrón debió haber sido
tangerina?
- ¡No seas idiota! hablo de que vas a ser padre - susurró - estás viviendo tu
vida muy apresuradamente, tienes un excelente trabajo y apenas 22 años,
deberías viajar por el mundo y disfrutar tu vida antes de que sea absorbida por
completo por un bulto de carne.
- ¿Viniste a decirme como vivir mi vida? pásame esa corbata - señaló la prenda,
detrás de Rupert - Te recuerdo que si no fuera por mi hubieras pasado la noche
en la cárcel y perdido un brazo cuando fuimos a la cabaña, lo que me recuerda
que aún le debo una camiseta a George... Además una responsabilidad de ese
tamaño fue la misma que asumí cuando comencé como editor en jefe, y ahora estoy
en cima... Sin alardear claro.
- ¡Eso es completamente diferente! Crecerá y necesitará alimento y todo tu
tiempo, dentro de 7 años le hablarás de sexualidad cuando deberías estar
disfrutando de tu propia sexualidad.
- ¿Es lo único que te importa? ¿Acostarte con una modelo una noche y otra
también?
- Si logro contenerme de no embarazarla en la primera vez no tengo problema.
- Ése es tu problema - dijo Alex - le temes a los compromisos y no puedes
asumir grandes responsabilidades como limpiar un pañal - el chico notó que su
asistente en looks lo miraba desconcertado, habían elevado el volumen de su
conversación y Ben estaba anonadado - Déjanos solos - le espetó al chico de
cabello corto, quién se acomodó los lentes con aumento y salió a paso
apresurado.
- Soy muy joven para ser tío - dijo Rupert, recargándose en la mesa pulcramente
blanca
- ¿Te preocupa la edad que tengas cuando nazca un bebé que no
tiene parentesco contigo?
- Sólo te advierto - dijo Rupert, alejándose hasta la puerta por la que entró -
que si no lleva mi nombre, estás muerto para mí.
- Prefiero morir a que mi hijo se llame como tú - y al ver que Rupert se
decidía a salir del lugar añadió - pero te prometo que se sentirá orgulloso de
su tío Rupert.
El pelirrojo se detuvo con una mano ante la puerta, estuvo tentado a mirar
hacia atrás pero salió sin decir nada, tras un suspiro y unos segundos para
despejar su mente salió al pasillo, donde encontró a Bencharlando con dos
chicas más.
- Debieron haber visto sus botas: ¡Eran horribles! Su bolso podrá haber sido
Chanel, pero hubiera sido mejor que asistiera descalza.
- ¿Te pagan por beber café barato Ben? - preguntó Alex en un tono de
autoridad que nunca había escuchado en él mismo.
- N... no señor - respondió el aludido, tirando el vaso de café a un cubo de
basura cercano.
- Entonces vuelve y has algo más productivo que criticar unas botas.
Entraron de nuevo a la sala de iluminación celestial y Alex arrojaba prendas a
la mesa, notó que el chico tenía la cara roja de vergüenza y evitaba la mirada
de su jefe.
- No escuchaste nada... Ni viste nada de lo que pasó aquí dentro - dijo Alex -
o de lo contrario encontraré un sustituto antes de que alguien diga
"Vogue".
El chico sólo asentía en silencio, pero al ver que Alex le daba la espalda,
dijo:
- Sí, señor - el chico (aún intimidado) continuó con su trabajo por unas horas
más, hasta que Alex le dio las gracias y hubo salido con paso apresurado.
El chico había pensado sus palabras y las de Rupert cada vez que tomaba una
prenda y la devolvía a su lugar: una responsabilidad tan grande como ser editor
en jefe o padre era un sinónimo de un paso gigantesco y para bien en su vida,
ése cosquilleo en el estómago que sintió cuando por primera vez pisó su oficina
era el mismo con el que se imaginaba cargando a un bebé envuelto en una manta.
Caminó sin entender por completo su destino hasta que llegó a una puerta con la
mitad superior de cristal, en donde se leían la frase: "S. I. Newhouse.
Director de Condé Nast". Tragó saliva como la primera vez que estuvo
parado frente a la puerta y llamó.
- Adelante - contestó una voz ronca desde el interior.
- Tengo que decirle algo señor - dijo Alex, manteniéndose en pie al centro de
la oficina.
- Sea lo que sea hazlo rápido Davis, estamos ultimando detalles y movilizando
fotógrafos para los BFA de mañana.
- Charlotte vivirá conmigo - dijo de una sola vez - es parte de nuestra
relación y espero que no tenga inconveniente en que me acompañe a los BFA de
mañana. ¿Cierto? - preguntó Alex, mostrando la invitación marrón que había
cargado con él todo el tiempo desde que Rose se la entregó.
- ¿Estás seguro de esto?
- Por supuesto - contestó - sólo es desfilar por la alfombra roja y fingir una
sonrisa a las cámaras, créame, sabemos de sobra fingir una sonrisa.
- Me refiero a vivir con la chica... ¡Por Dios! Sólo tienes 22 años y pareciese
que quisieras conformar una familia.
- Es parte de mi vida, tomamos una decisión y estamos aferrados a cumplirla -
dijo.
- no me importa si vives con ella, o si compartes la cama con una cantante
diferente cada noche, siempre y cuando eso no ensucie el nombre de la revista.
- Soy la mina de oro de Condé Nast - dijo el chico, dirigiéndose hacia la
puerta - Y no dejaré que esto se derrumbe.
El chico salió de la oficina de su jefe, se despidió de Rose y en el auto tomó
la decisión de dirigirse al departamento de Charlotte, cuando estuvo ante el
edificio notó un ligero temblor en las piernas, pero siguió caminando. Tocó a
la puerta y se encontró a la chica vestida con su clásico conjunto de blazer y
falda lápiz para el trabajo.
- Hola linda - saludó Alex, besándola y pasando al departamento.
- ¿Que te trae por acá? - preguntó la chica extrañada.
- Vine por ti - contestó - y por lo que veo no estás lista.
- ¿Disculpa? - preguntó, aún más contrariada que antes.
- Quiero que vivas conmigo, te lo comenté ayer y te lo repito ahora.
- ¡Ay por Dios! - gritó Stella, que miraba la escena desde detrás de la cocina
- No me puedes dejar sola querida - dijo la chica, corriendo a abrazar a
Charlotte, alejándola del chico - No sé cocinar y... No creo poder alcanzar a
pagar la renta yo sola.
- ¿Y si buscas a otra compañera de apartamento? - sugirió el chico.
- ¿Y si me voy con ustedes? - preguntó Stella, en un tono frenético, esperando
a que aceptaran para correr a empacar.
- Bien, no suelo hacer esto pero.. Alex sacó de su maletín una chequera que no
utilizaba muy seguido, firmó un cheque y se lo entregó a la chica - te ayudará
hasta que puedas encontrar a alguien que comparta los gastos contigo.
- ¡Espera! - Charlotte le arrebató el documento y vio que la cantidad ascendía
a los € 7,000 en el monto de la transacción - ¿Me estás comprando por cinco mil
euros?
- ¡A quién le importa! ¡Yo daría tu brazo por cien! - le arrebató el cheque y
se lo metió al brasiere - ¡Eres un amor! - Se lanzó a los brazos del chico tan
repentinamente, haciendo que éste cayera de espalda al sillón y la chica sobre
él - ¿No tienes hermanos? Algún gemelo de preferencia.
- Bien - interrumpió la rubia enojada - dado que la transferencia está completa
no me queda otro remedio más que empacar y resignarme - se retiró a su
habitación y 30 minutos después salió con el equipaje listo. Stella se puso de
pie para despedirse tomando un semblante serio.
- ¿Vendrás a visitarme, cierto? - preguntó Stella, tomando las manos de la
chica
- Sabes que lo haré.
- No sé si pueda encontrar a una compañera que me deje meter hombres
desconocidos por las noches...
Alex fingió no escuchar ese comentario y ayudó a la chica con sus maletas,
cargándolas escaleras abajo y metiéndolas en por la puerta trasera de la
camioneta. El chico manejó hasta su casa, un trayecto que a chica pensó era muy
peligroso debido a los niveles de velocidad de su novio.
- La vez pasada sólo pudiste ver la planta baja - dijo el chico, dejando el
equipaje de Charlotte en el piso.
- Es muy.. bonita - agregó ella, cuando Alex encendió corrió las cortinas y los
últimos rayos del sol en el atardecer entraban por las puertas corredizas del
jardín.
- Tendrás mucho tiempo para disfrutarla - Alex se acercó a la chica besándole
el cuello y abrazándola por la cintura - desde ahora es de ambos.
- Quién lo diría: estamos esperando un hijo y ahora compartimos el mismo
techo...
- ... y la misma cama, y el mismo armario... - Alex tomó a la chica de la
muñeca y la llevó hasta su dormitorio, ella se sentó en la cama y el chico se
adentró en el armario, le hizo una señal a Charlotte para que lo siguiera, ella
lo hizo son curiosidad y maravillada se adentró a lo que parecía una boutique
personal.
- ¡Esto es maravilloso! - Exclamó.
- ¿Porqué todos se sorprenden? - preguntó el chico, haciendo espacio entre su
ropa para que la chica pudiera disponer de la suya - Este espacio es será tuyo,
zapatos, ropa, joyas, bolsas, cualquier cosa.
- Asombroso - susurró Charlotte, saliendo de la habitación sin borrar de su
mente los trenchs colgados en orden por color.
- El cuarto de baño está aquí en frente... un cuarto para visitas - dijo,
señalando la puerta al lado de la habitación principal - y el jardín y la
piscina afuera, por la puerta corrediza de la sala.
- ¿Tienes una piscina? - preguntó la chica, aún más asombrada.
- Es pequeña, lo cuál es bueno cuando tengo que limpiarla.
Pasaron el resto de la tarde desempacando el equipaje de la chica, en la noche
salieron a un restaurante de comida rápida por unas hamburguesas y volvieron a
casa para pasar la primera noche juntos como una pareja.
- Es increíble que aquí se forma una vida - dijo Alex, abrazando a Charlotte,
la chica sentía la respiración del chico en su cuello y acariciaba su vientre
con sus manos, entrelazando sus dedos con los de su novio.
- Lo sé - dijo ella, dándose la vuelta, quedando cara a cara con Alex - No sé
si seremos buenos padres, pero lo intentaremos lo suficiente... Y por favor,
déjate la barba de nuevo.
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Uhh
que el Ben… He aquí como la soberbia de Alex crece conforme la presión de
George y Rupert sobre su paternidad, sin embargo de vez en cuando una
liberación de órdenes a unos cuantos empleados no le hace mal a nadie, En
cuanto a la vida juntos, he de decir que a mí tampoco me pareció buena idea
desde el principio, sin embargo era necesario para un evento que más delante se
desencadenaría.
