XXXV – Nueva vida juntos




Al despertarse las piernas le temblaban, sabía que era parte de ese nerviosismo positivo, el mismo que sintió cuando Newhouse pronunció su nombre por primera vez, otorgándole el cargo de editor en jefe, así que se convenció a si mismo frente al espejo que sería un cambio positivo en su vida.

Al llegar a la oficina, Rose le pasa los recados que se han acumulado durante todo el fin de semana y su llegada de la gira por América.

- Su invitación, señor - dijo la secretaria, extendiéndole un sobre marrón.

-¿Invitación de qué? - preguntó

- Es para los British Fashion Awards de mañana, como nuevo editor en jefe su nombre es de los primeros en figurar.

- Gracias - contestó, tomando el sobre y leyendo el contenido - Iré abajo para recibir las prendas de la siguiente edición, cualquier cosa... Notifícame de inmediato.

- Por supuesto, señor.

Alex bajó una planta más del edificio, en donde había unas mesas enteramente blancas bajo unas lámparas que irradiaban una luz brillante, pegados a la pared había tubos que sostenían ropa recién desempacada, ya que las bolsas de plástico en que llegaron, se acumulaban en un rincón. Ese lugar daba la impresión de ser una boutique miniatura, de no ser porque faltaba el logo de una firma o demostradores que se ofrecieran a mostrar algún producto.

El chico comenzó a seleccionar ropa y a colocarla sobre la mesa, en donde un chico unos cuantos años mayor que él la acomodaba para que la fotografía quedara perfecta desde una visión aérea.

- Ben.... ¿Combinar marrón y azul crees que sea... - preguntó Alex, pero el chico lo interrumpió:

- Muy Tommy Hilfiger del año pasado? - contestó, leyendo la mirada de Alex, que analizaba la prenda detenidamente - Para nada, no si agregamos esta bolsa Hermès y unas botas de nieve.

- Es un look muy recargado ya para agregar un foulard, pero supongo que con unos Ray-Ban quedará listo - Alex se retiró de la mesa para que la cámara postrada en una estructura metálica colgada a un metro de la mesa pudiera captar las prendas extendidas sobre la mesa.

- Señor Davis - dijo una chica castaña, asomando su cabeza por las puertas de cristal - lo buscan.

- Adelante - contestó él, sin dirigir la mirada a la chica y colgando la ropa utilizada en los ganchos de donde los tomó.

- ¿Que hacen en este lugar? ¿Autopsias? - preguntó una voz conocida para Alex, al darse la vuelta se encontró con Rupert, quién miraba detenidamente el lente de la cámara en la estructura de metal.

- De aquí salen los looks y tendencias que los hombres alrededor del mundo siguen mes a mes - contestó, colgando los pantalones Levi's en un tubo de metal - ¿Qué te trae por aquí? Sí quieres un lugar en la revista, estamos llenos, tuve que decirle que aplazar a Demarchellier hasta el próximo número, así que... será para la próxima.

- No se trata de eso - dijo Rupert, jalando a Alex del brazo y alejándolo del otro chico para que no fuera participe de la conversación - Vine a decirte que lo que hiciste es una idiotez.

- ¿En serio? - preguntó - ¿Crees que en vez de marrón debió haber sido tangerina?

- ¡No seas idiota! hablo de que vas a ser padre - susurró - estás viviendo tu vida muy apresuradamente, tienes un excelente trabajo y apenas 22 años, deberías viajar por el mundo y disfrutar tu vida antes de que sea absorbida por completo por un bulto de carne.

- ¿Viniste a decirme como vivir mi vida? pásame esa corbata - señaló la prenda, detrás de Rupert - Te recuerdo que si no fuera por mi hubieras pasado la noche en la cárcel y perdido un brazo cuando fuimos a la cabaña, lo que me recuerda que aún le debo una camiseta a George... Además una responsabilidad de ese tamaño fue la misma que asumí cuando comencé como editor en jefe, y ahora estoy en cima... Sin alardear claro.

- ¡Eso es completamente diferente! Crecerá y necesitará alimento y todo tu tiempo, dentro de 7 años le hablarás de sexualidad cuando deberías estar disfrutando de tu propia sexualidad.

- ¿Es lo único que te importa? ¿Acostarte con una modelo una noche y otra también?

- Si logro contenerme de no embarazarla en la primera vez no tengo problema.

- Ése es tu problema - dijo Alex - le temes a los compromisos y no puedes asumir grandes responsabilidades como limpiar un pañal - el chico notó que su asistente en looks lo miraba desconcertado, habían elevado el volumen de su conversación y Ben estaba anonadado - Déjanos solos - le espetó al chico de cabello corto, quién se acomodó los lentes con aumento y salió a paso apresurado.

- Soy muy joven para ser tío - dijo Rupert, recargándose en la mesa pulcramente blanca

- ¿Te preocupa la edad que tengas cuando nazca un bebé que no tiene parentesco contigo?

- Sólo te advierto - dijo Rupert, alejándose hasta la puerta por la que entró - que si no lleva mi nombre, estás muerto para mí.

- Prefiero morir a que mi hijo se llame como tú - y al ver que Rupert se decidía a salir del lugar añadió - pero te prometo que se sentirá orgulloso de su tío Rupert.

El pelirrojo se detuvo con una mano ante la puerta, estuvo tentado a mirar hacia atrás pero salió sin decir nada, tras un suspiro y unos segundos para despejar su mente salió al pasillo, donde encontró a Bencharlando con dos chicas más.

- Debieron haber visto sus botas: ¡Eran horribles! Su bolso podrá haber sido Chanel, pero hubiera sido mejor que asistiera descalza.

- ¿Te pagan por beber café barato Ben? - preguntó Alex en un tono de autoridad que nunca había escuchado en él mismo.

- N... no señor - respondió el aludido, tirando el vaso de café a un cubo de basura cercano.

- Entonces vuelve y has algo más productivo que criticar unas botas.

Entraron de nuevo a la sala de iluminación celestial y Alex arrojaba prendas a la mesa, notó que el chico tenía la cara roja de vergüenza y evitaba la mirada de su jefe.

- No escuchaste nada... Ni viste nada de lo que pasó aquí dentro - dijo Alex - o de lo contrario encontraré un sustituto antes de que alguien diga "Vogue".

El chico sólo asentía en silencio, pero al ver que Alex le daba la espalda, dijo:

- Sí, señor - el chico (aún intimidado) continuó con su trabajo por unas horas más, hasta que Alex le dio las gracias y hubo salido con paso apresurado.

El chico había pensado sus palabras y las de Rupert cada vez que tomaba una prenda y la devolvía a su lugar: una responsabilidad tan grande como ser editor en jefe o padre era un sinónimo de un paso gigantesco y para bien en su vida, ése cosquilleo en el estómago que sintió cuando por primera vez pisó su oficina era el mismo con el que se imaginaba cargando a un bebé envuelto en una manta.

Caminó sin entender por completo su destino hasta que llegó a una puerta con la mitad superior de cristal, en donde se leían la frase: "S. I. Newhouse. Director de Condé Nast". Tragó saliva como la primera vez que  estuvo parado frente a la puerta y llamó.

- Adelante - contestó una voz ronca desde el interior.

- Tengo que decirle algo señor - dijo Alex, manteniéndose en pie al centro de la oficina.

- Sea lo que sea hazlo rápido Davis, estamos ultimando detalles y movilizando fotógrafos para los BFA de mañana.

- Charlotte vivirá conmigo - dijo de una sola vez - es parte de nuestra relación y espero que no tenga inconveniente en que me acompañe a los BFA de mañana. ¿Cierto? - preguntó Alex, mostrando la invitación marrón que había cargado con él todo el tiempo desde que Rose se la entregó.

- ¿Estás seguro de esto?

- Por supuesto - contestó - sólo es desfilar por la alfombra roja y fingir una sonrisa a las cámaras, créame, sabemos de sobra fingir una sonrisa.

- Me refiero a vivir con la chica... ¡Por Dios! Sólo tienes 22 años y pareciese que quisieras conformar una familia.

- Es parte de mi vida, tomamos una decisión y estamos aferrados a cumplirla - dijo.

- no me importa si vives con ella, o si compartes la cama con una cantante diferente cada noche, siempre y cuando eso no ensucie el nombre de la revista.

- Soy la mina de oro de Condé Nast - dijo el chico, dirigiéndose hacia la puerta - Y no dejaré que esto se derrumbe.

El chico salió de la oficina de su jefe, se despidió de Rose y en el auto tomó la decisión de dirigirse al departamento de Charlotte, cuando estuvo ante el edificio notó un ligero temblor en las piernas, pero siguió caminando. Tocó a la puerta y se encontró a la chica vestida con su clásico conjunto de blazer y falda lápiz para el trabajo.

- Hola linda - saludó Alex, besándola y pasando al departamento.

- ¿Que te trae por acá? - preguntó la chica extrañada.

- Vine por ti - contestó - y por lo que veo no estás lista.

- ¿Disculpa? - preguntó, aún más contrariada que antes.

- Quiero que vivas conmigo, te lo comenté ayer y te lo repito ahora.

- ¡Ay por Dios! - gritó Stella, que miraba la escena desde detrás de la cocina - No me puedes dejar sola querida - dijo la chica, corriendo a abrazar a Charlotte, alejándola del chico - No sé cocinar y... No creo poder alcanzar a pagar la renta yo sola.

- ¿Y si buscas a otra compañera de apartamento? - sugirió el chico.

- ¿Y si me voy con ustedes? - preguntó Stella, en un tono frenético, esperando a que aceptaran para correr a empacar.

- Bien, no suelo hacer esto pero.. Alex sacó de su maletín una chequera que no utilizaba muy seguido, firmó un cheque y se lo entregó a la chica - te ayudará hasta que puedas encontrar a alguien que comparta los gastos contigo.

- ¡Espera! - Charlotte le arrebató el documento y vio que la cantidad ascendía a los € 7,000 en el monto de la transacción - ¿Me estás comprando por cinco mil euros?

- ¡A quién le importa! ¡Yo daría tu brazo por cien! - le arrebató el cheque y se lo metió al brasiere - ¡Eres un amor! - Se lanzó a los brazos del chico tan repentinamente, haciendo que éste cayera de espalda al sillón y la chica sobre él - ¿No tienes hermanos? Algún gemelo de preferencia.

- Bien - interrumpió la rubia enojada - dado que la transferencia está completa no me queda otro remedio más que empacar y resignarme - se retiró a su habitación y 30 minutos después salió con el equipaje listo. Stella se puso de pie para despedirse tomando un semblante serio.

- ¿Vendrás a visitarme, cierto? - preguntó Stella, tomando las manos de la chica

- Sabes que lo haré.

- No sé si pueda encontrar a una compañera que me deje meter hombres desconocidos por las noches...

Alex fingió no escuchar ese comentario y ayudó a la chica con sus maletas, cargándolas escaleras abajo y metiéndolas en por la puerta trasera de la camioneta. El chico manejó hasta su casa, un trayecto que a chica pensó era muy peligroso debido a los niveles de velocidad de su novio.

- La vez pasada sólo pudiste ver la planta baja - dijo el chico, dejando el equipaje de Charlotte en el piso.

- Es muy.. bonita - agregó ella, cuando Alex encendió corrió las cortinas y los últimos rayos del sol en el atardecer entraban por las puertas corredizas del jardín.

- Tendrás mucho tiempo para disfrutarla - Alex se acercó a la chica besándole el cuello y abrazándola por la cintura - desde ahora es de ambos.

- Quién lo diría: estamos esperando un hijo y ahora compartimos el mismo techo...

- ... y la misma cama, y el mismo armario... - Alex tomó a la chica de la muñeca y la llevó hasta su dormitorio, ella se sentó en la cama y el chico se adentró en el armario, le hizo una señal a Charlotte para que lo siguiera, ella lo hizo son curiosidad y maravillada se adentró a lo que parecía una boutique personal.

- ¡Esto es maravilloso! - Exclamó.

- ¿Porqué todos se sorprenden? - preguntó el chico, haciendo espacio entre su ropa para que la chica pudiera disponer de la suya - Este espacio es será tuyo, zapatos, ropa, joyas, bolsas, cualquier cosa.

- Asombroso - susurró Charlotte, saliendo de la habitación sin borrar de su mente los trenchs colgados en orden por color.

- El cuarto de baño está aquí en frente... un cuarto para visitas - dijo, señalando la puerta al lado de la habitación principal - y el jardín y la piscina afuera, por la puerta corrediza de la sala.

- ¿Tienes una piscina? - preguntó la chica, aún más asombrada.

- Es pequeña, lo cuál es bueno cuando tengo que limpiarla.

Pasaron el resto de la tarde desempacando el equipaje de la chica, en la noche salieron a un restaurante de comida rápida por unas hamburguesas y volvieron a casa para pasar la primera noche juntos como una pareja.

- Es increíble que aquí se forma una vida - dijo Alex, abrazando a Charlotte, la chica sentía la respiración del chico en su cuello y acariciaba su vientre con sus manos, entrelazando sus dedos con los de su novio.

- Lo sé - dijo ella, dándose la vuelta, quedando cara a cara con Alex - No sé si seremos buenos padres, pero lo intentaremos lo suficiente... Y por favor, déjate la barba de nuevo.


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Uhh que el Ben… He aquí como la soberbia de Alex crece conforme la presión de George y Rupert sobre su paternidad, sin embargo de vez en cuando una liberación de órdenes a unos cuantos empleados no le hace mal a nadie, En cuanto a la vida juntos, he de decir que a mí tampoco me pareció buena idea desde el principio, sin embargo era necesario para un evento que más delante se desencadenaría.