La primera hija de Francisco y la primera nieta de la familia Montero fue la más mimada de todos los sobrinos y nietos, además de ser la primer mujer en la familia en heredar los ojos color verde de su padre. Siempre fue una joven atractiva con gusto por la moda, abrió un blog llamado stereotipher.com como continuación de su incursión en el mundo de la moda digital que comenzó con una cuenta en Instagram. En la universidad decidió estudiar economía por su facilidad en el manejo de las matemáticas, lo que la llevó a trabajar para una institución financiera de inversiones. Tras dos años con su blog, cerró el sitio para enfocarse en el trabajo, colocándose como una de las más importantes promotoras de la inversión extranjera en el estado, ayudando a crecer a Jalisco para que fuera conocido como El Silicon Valley de América Latina. Aunque fue pretendida por muchos chicos, Ana se casó a los 25 años con su segundo novio: Esteban Zapata (propietario de una barbería y local de tatuajes en Guadalajara fundado junto a su hermano mayor y un amigo) al que conoció cuando escribía para su blog de moda, y aunque en un principio su abuelo (David) se oponía a que se casara con "un cabrón barbudo con los brazos pintados", la entregó en el altar del templo de Estipac una tarde de verano. Tuvo tres hijos: Lorena, Diego y Amanda.
