- Buen día señor Davis - saludaba Rose por teléfono - Anthon Wellsjo está listo para ser llamado a la sesión fotográfica, acabo de recibir las prendas para los looks y demás accesorios para la sesión de hoy. El señor Newhouse quiere verlo antes de que comience su trabajo con Wellsjo - dijo Rose y a Alex se le vino a la mente una infinita cantidad de significados que eso podía tener.
La tarea de ese día era muy sencilla: conformar looks y preparar todo para las fashion weeks. Estaría en su oficina el resto del día para estar pendiente de los artículos que día tras día llegaban para ser incluidos en una revista que le daba vuelta al mundo.
Después de un acostumbrado plato de cereal espero el taxi fuera de su casa, el día parecía apacible. Pintaba diferente. Quizá sería el día más tranquilo en cuanto al trabajo se refería. Detrás de las puertas de cristal el bullicio de siempre se hacía presente con normalidad, pudo notar que el fotógrafo y su equipo técnico (la estilista y maquilista) subían al tercer piso acompañados de trabajadores de Vogue para tomar las fotografías.
- Buen día señor Davis - saludó Rose al ver a Alex acercarse - las prendas para la sesión ya están en el set. Wellsjo está allí para hacer pruebas de imagen y Newhouse quiere verlo cuanto antes.
- Gracias Rose - dijo Alex dejando su clutch en el escritorio de la recepcionista.
Deseando que fueran buenas noticias, llamó a la puerta y entró en cuanto recibió la orden de Newhouse.
- Buen día señor - saludó Alex.
- Siéntate Davis - ordenó Newhouse, que por primera vez Alex pudo ver no estaba firmando ni leyendo contratos - Ha ocurrido un pequeño cambio en los planes de las fashion weeks.
- ¿No iré? - preguntó Alex, con temor y enojo en la voz.
- ¡Claro que irás! - afirmó Newhouse - El cambio que ocurrió es que queremos que salgan tú y Charlotte mañana por la mañana, la llamé y se está haciendo cargo de ajustar los horarios.
- ¿Mañana? - preguntó incrédulo .
- A primera hora, así que mandaremos a alguien hoy por la tarde para recoger tu equipaje a tu casa - explicó Newhouse - Charlotte ya está enterada de todo y te lo explicará.
- Pero... ¿Qué se supone que hagamos un día en Italia si no habrá desfiles?
- Conocerás los centros donde se llevarán a cabo, habrá alfombras previas, fiestas después y todo eso será muy precipitado. Así que mañana saldrán a Milán, después a París y regresarán dentro de... - Newhouse miró el calendario de Mercedes Benz que tenía en su escritorio - ... diez días.
- Entiendo - dijo Alex poniéndose en pie para retirarse, apelar la palabra de Newhouse era ver su futuro profesional tirado al caño - tengo que ir con Wellsjo. Hasta luego señor.
- Que tengas lindo día - dijo Newhouse revolviendo unos papeles de su escritorio.
Caminando lentamente hacia el ascensor ideas por su cabeza iban y venían. Salir mañana de manera precipitada, correr de un desfile a otro y asistir a fiestas era un sueño que ahora veía como pesadilla.
Al llegar al segundo piso donde estaba el equipo técnico montando la iluminación, lo recibió el fotógrafo estrechándole la mano.
- Buen día señor Davis, Anthon está en el proceso final de maquillaje, sólo necesitamos los looks para las 7 fotografías.
- Bien, gracias - Alex se dirigió los tubos con ropa que había al fondo para comenzar a combinar prendas de todo tipo. Rara vez pedía opinión de la estilista que acompañaba al fotógrafo, pero dedujo que debía mostrar sencillez ante aquellos chicos debido a sus exigencias. Después de veinte minutos y con la ayuda de la estilista que sugería accesorios terminó los looks dejando en una larga esa blanca la ropa doblada conforme se utilizaría.
De un pequeño camerino de la sala salió Anthon con el primer look que conformaron para la sesión, se presentó con Alex pero éste dijo:
- Mucho gusto Anthon, no me puedo quedar mucho tiempo, tengo que preparar todo para salir a Milán mañana por la mañana - y estrechando la mano rápidamente de todos los que ahí estaban presentes salió hacia su oficina. Y encontrándose a Rose le dijo - ¿Tienes la carta de recomendación que te pedí ayer?
- Está en su escritorio señor - respondió - son tres formatos para agencias de modelos, ediciones impresas y estudios fotográficos respectivamente.
- Genial, gracias Rose - dijo, tomando el clutch que había dejado en su escritorio para entrar a su oficina.
En el escritorio de su oficina encontró los documentos que serían el futuro de los fotógrafos en cualquier lugar donde tocaran una puerta. Después de plasmar una floreada firma con su nombre vio la portada que compartía con Rupert y George y tuvo una idea. Tomó el teléfono y esperando impacientemente a que contestaran elegiría las palabras correctas.
- ¿Sí, quién habla? -
- Rupert... Soy Alex - dijo, con un tono temeroso - Quería agradecerte por haberme ayudado a conseguir a Tom para las fotogrfías... En sí toda la revista está en deuda contigo.
- ¡Vaya! - exclamó Rupert, asombrado porque no esperaba ese tipo de noticias - Pero sabes que un simple "gracias" no basta ¿Cierto? - Alex rió, sabía que Rupert no sería así de fácil.
- Lo sé amigo, y estaba pensando recompensarte esta noche. ¿Qué te parece si salimos por unos tragos antes de que me esclavice en Milán? - propuso Alex, y notó que desde el otro lado de la línea Rupert lo pensaba seriamente - Si te dijera desde el principio que yo invito no lo pensarías tanto ¿Verdad?.
- Exacto - dijo Rupert - paso por ti a las ocho.
- Hasta luego - dijo Alex, y antes de colgar el teléfono escuchó la voz de Rupert que le hablaba - ¿Sí?
- Si vemos a unas chicas... diles que eres bibliotecario. Ésta vez me toca lucirme a mí.
- Sí, como quieras - Alex colgó el teléfono bruscamente y tomando el clutch y las hojas que acababa de firmar y salió - Rose - dijo, dirigiéndose a la recepcionista - te dejo los documentos firmados para que los circules, las looks para la sesión están completos, así que no me necesitan más allá abajo. Me iré temprano, prepararé todo para mañana salir temprano a Milán, recibe los reportajes y artículos mientras no esté, en el escritorio dejé desde ayer la publicidad para el siguiente número, si llama Tom Ford quejándose dile que un desnudo frontal quedaría perfecto en Playboy, no en Vogue. Manda a alguien en la tarde que traiga mi equipaje y que mañana lo mande al aeropuerto a primera hora junto con el de Charlotte - se detuvo un momento y al ver que Rose estaba procesando en su cerebro toda la información dijo: - Si en los días siguientes no hay mucho trabajo puedes salir temprano, disfruta mientras no estoy.
- Gracias señor - dijo Rose, al parecer conteniéndose de decir algo - ¿Puedo...?
- ¿Sí? - dijo Alex extrañado.
Sin decir nada Rose se echó a sus brazos y lo abrazó, Alex se quedó petrificado al saber que eso no lo esperaba.
- Lo siento señor - se disculpó Rose - Que tenga un excelente viaje por Milán y París - dijo volviendo a su escritorio, tomando el teléfono y tecleando con agilidad la computadora.
- Hasta luego, Rose. - Alex bajó los tres pisos por las escaleras mientras hacía tiempo para que el auto llegara, frente a las puertas de cristal estaba un auto de la compañía esperando, cuando subió notó que era un chofer joven que nunca había visto.
- ¿A donde lo llevo? - preguntó.
- Al centro comercial más cercano - respondió, necesitaba comprar unas maletas lo suficientemente grandes para sobrevivir una semana fuera de casa.
Después de decidirse por unas con el monograma de Carolina Herrera regresó al auto rumbo a casa. Pensó en que llevaría y que no, que haría esa noche con Rupert y todo el trabajo que se acumularía en su ausencia.
Eran las cinco de la tarde según el reloj de la sala. "Tiempo suficiente para arreglar todo". Pensó, subiendo las maletas a la cama y abriendo las puertas del armario. Siempre comenzaba por los zapatos, no sabía porqué, era una fijación de siempre comenzar a empacar o elegir la ropa del día por el calzado. Eligió cinco pares de zapatos en color negro: mocasines, zapatos con cintas, sin cintas y botines. Cuando estaba seleccionando la ropa interior escuchó que llamaban a la puerta, y descartando de su mente a Rupert porque era muy temprano para que pasara por él, bajó a abrir.
Se encontró con uno de los choferes que lo transportaron un día antes a la sesión con Tom. En sus manos traía un paquete en forma rectangular envuelto en papel marrón, como de servicio postal.
- Señor Davis - dijo el chofer, quitándose solemnemente la gorra que lo caracterizaba como empleado - le han mandado esto como gesto de agradecimiento.
- Gracias - dijo Alex distraído tratando de adivinar de que se trataba.
- Buen día señor - se despidió el chofer poniéndose de nuevo la gorra y subiendo al auto.
En la sala Alex abrió el paquete de aproximadamente 30 cms de alto por 25 de ancho: era una fotografía enmarcada donde aparecía Tom y él en el set donde tomaron las últimas fotografías de la sesión. Al abrir el paquete notó que una pequeña nota escrita en un post-it de color decía lo siguiente: "Eternamente agradecidos con usted" y se incluían las firmas y nombres de los miembros del staff.
Le hizo espacio a la fotografía en el libreo principal y subió a seguir con la tarea de empacar para el día siguiente. Después de docenas de pares de calcetines, ropa interior y artículos de higiene personal notó que una maleta estaba vacía por completo.
- ¿Para que llevar ropa si puedo comprar allá? - se preguntó a sí mismo en voz alta.
Descartando dos pares de zapatos hizo que la primera maleta quedara a la mitad. Recordó los gafetes que Newhouse le pidió que guardara y bajó por ellos, los metió en una de las bolsas de la parte delantera de la maleta para tener fácil acceso a ellos. Después de meter el cargador de pared de su iPod, audífonos y cargador de su teléfono celular a la maleta, agregó, tarjetas, identificaciones y cartera al clutch que llevaría en el avión, junto con su teléfono y el iPod.
Bajó con las maletas a la sala y las dejó sobre un sillón, estando consciente de que estaría fuera por más de una semana se dispuso a podar el escaso pasto del patio trasero y sellar la piscina que desde que Rupert y él la usaron quedó desprotegida.
Entró a la casa a tomar agua después de guardar la podadora en un pequeño almacén que estaba en una esquina del patio y vio la hora: 6:30. El timbre sonó de nuevo y al abrir la puerta encontró al mismo chofer que le había entregado la fotografía.
- Buenas tardes señor - dijo el chofer haciendo el mismo además de respeto que la vez pasada - me han mandado a recoger su equipaje para enviarlo a la aeropuerto mañana a primera hora.
- Sí, espere aquí - dijo Alex entrando corriendo a la sala y llevando las maletas a la puerta entregándoselas al chofer - como verá, me gusta viajar ligero.
- Entiendo señor - dijo el chofer cerrando la cajuela del auto - Que tenga un excelente viaje - el chofer subió al vehículo y emprendió la marcha.
Alex regresó a la tarea de limpiar los muebles del jardín: las sillas y la mesa de hierro que fueron testigos mudos de su amistad con Rupert, termino exhausto y sudoroso, regresó a la casa y cerrando la puerta de cristal corrediza con llave y recorriendo las largas cortinas tras de sí. Verificó que todas las cortinas, persianas y ventanas de la casa estuvieran cerradas completamente, conforme avanzaba por cada habitación de la casa se deshacía de una prenda para poder tomar una ducha antes de que Rupert llegara.
Arrojó la ropa sucia a un cesto vacío y puso los zapatos en el lugar del armario que siempre les correspondían. Se metió a la ducha y minutos después de afeitarse, bajó en bermudas a ver la televisión en lo que sería la última noche en su casa después de la semana de las semanas de la Moda. Cambiando de canales al azar pasó un tiempo indefinido, mirando al reloj notó que faltaban cinco minutos subió a cambiarse, sonó el timbre de la puerta y bajó a abrir la puerta abotonándose la camisa.
- ¡Que tal! ¿Listo para pagar los tragos de esta noche? - dijo Rupert entrando a la casa.
- Es lo menos que puedo hacer por ti tras salvar mi cuello y la revista - apuntó Alex mirando a Rupert de pies a cabeza - ¿Quién te combinó eso que traes puesto?
-
Lo encontré en mi armario y me lo puse - dijo Rupert abriéndose la chaqueta y mirando sus zapatos - ¿Tan mal se ve?
- No, es.. te ves bien...
- Aprendí del mejor - dijo Rupert golpeando a Alex en el hombro con el puño - ¿Nos vamos?
- Vámonos - Alex apagó todas las luces de la casa y salieron a la calle.
- ¿A donde quieres que vayamos?
- A donde quieras, yo sólo voy a devolverte el favor.
- Hoy probaremos algo más tranquilo que la vez pasada - dijo Rupert, surcando el tráfico de una manera impresionante - Algo al aire libre y más relajado.
- Como quieras - Alex se vio en el reflejo de su celular apagado y se alborotó el cabello que aún mantenía semi-húmedo.
Avanzaron por una calle donde había un parque con árboles caídos debido a obras de reforestación. Lo cuál hizo recordar a Alex acerca de Tom y el percance en el tanque de agua.
- ¿Sabes? - dijo Alex mirando fijamente hacia adelante - Casi ahogo a Tom dentro de un tanque de agua.
- Me lo contó - comentó Rupert - dijo que la próxima vez que lo llamaran de la revista podrían elegir entre tomar las fotos en tierra o agregar un cero a la cantidad del contrato.
- ¡Estuve mal, lo sé! - gritó Alex justo cuando Rupert se detenía en un semáforo en rojo, haciendo que una pareja de la tercera edad del auto contiguo los mirara extrañados - Nunca supuse que su vida estaría en riesgo totalmente, fue una estúpida idea que salió de la nada y no pensé en las consecuencias. Fui un idiota.
- ¡Cálmate! - le dijo Rupert - el lo entendió a la perfección, dijo que fue algo que nunca había hecho y le gustó la experiencia... No se refería a casi morir ahogado... O no sé. Mira, ya llegamos - dijo Rupert para romper aquel momento incómodo, ya que parecía que Alex se tiraría a llorar - ¿Se ve bien, eh?
Era un edificio de dos plantas, en donde la superior estaba despejaba, cubierta de plantas y varias sombrillas que parecían de playa, de la parte baja venía música electrónica y luces de colores que inundaban la banqueta exterior.
- Si tú dices - respondió Alex, bajando del auto y siguiendo a Rupert a la entrada del lugar. Caminando entre mesas esparcidas por todo el sitio y parejas que se movían frenéticamente al ritmo de la música pudieron llegar a la planta alta, en donde la atmósfera era más tranquila que la planta baja aunque la música de abajo hacía eco allí arriba. Había personas charlando animadamente y parejas comiéndose a besos entre las plantas.
Al llegar a una mesa desocupada un mesero se les acercó y Rupert habló con él. Tiempo después regresó con una botella pequeña de Tequila y dos vasos igualmente pequeños.
- Rupert,... - comenzó a decir Alex, al ver que el mesero destapaba la botella - no creo que debamos beber tanto...
- ¡No seas avaro! - dijo Rupert acercándole un vaso a Alex - La vez pasada pagué yo y hoy te toca.
- No es eso - explicó Alex tomando el vaso y dándole vueltas en su mano - Mañana tengo que salir a Milán y tu tienes que conducir de vuelta a casa.
- No nos embriagaremos si es lo que te preocupa - explicó Rupert tomando de un trago su vaso.
- Si lo hago, es por ti - dijo Alex levantando su vaso en señal de brindis y vaciándolo de un trago.
- Cuéntame - dijo Rupert llenado los vasos de nuevo - ¿Exactamente que harás en Milán y París?
- Verme bonito y sonreír - contestó Alex tomando el segundo vaso de tequila - eso es todo. Mi vida es dura ¿Sabes? No es como la de una superestrella: No pido imposibles a mis trabajadores, no los mando a husmear en la basura de fotógrafos... soy normal... - Después de mirar el fondo de su vaso dijo - aún tengo una batalla con el acné ocasional.
- Iugh - dijo Rupert, llenando los vasos de nuevo - mi vida no es nada del otro mundo: trabajo, sonrío y finjo que los ataques de la prensa rosa no me importan - tomó de su vaso y recalcó - Si tan sólo supieran que no necesito a nadie para ser feliz, yo y mi soledad congeniamos muy bien en mi cama.
- Bien dicho - dijo Alex - nadie necesita de nadie teniendo un trabajo en el cual mantener la mente ocupada.
Tras un momento de vasos rellenos y vacíos, el celular de Alex timbró:
- ¿Sí? -
- Buenas noches señor Davis - dijo Charlotte desde el otro lado de la línea - le llamo para recordarle el cambio de planes de Newhouse: mañana a primera hora para salir a Milán.
- Gracias Charlotte - dijo Alex con una sonrisa en sus labios, lo cual Rupert hizo que imaginara miles de conjeturas - hasta mañana.
- Que descanse señor Davis - y colgó.
- ¿Hay algo que no me has dicho y que el alcohol no pueda hacer surgir? -preguntó Rupert irónico.
- Era Charlotte - dijo Alex tomando de su pequeño vaso - Mañana salimos a Milán a primera hora.
- ¡Wowowow! ¡Alto ahí! - exclamó Rupert enfocando la mirada en los ojos de Alex - ¿Te vas a Milán con tu asistente? ¿Que planeas? ¿Una boda secreta?
- ¡No seas idiota! - dijo Alex guardándose el celular en la bolsa del pantalón - sólo es mi asistente.
- Si claro - dijo Rupert rellenando los vasos con el resto que quedaba de la botella - Y yo soy heredero de la Atlántida - dijo, levantando su brazo como para brindar exclamó: - ¡Por Alexis Davis: que buscará el amor en una góndola italiana!
- ¡Por tu estupidez Rupert Grint! - ambos chocaron sus vasos en el aire y tomaron los tragos finales.
- ¿Nos vamos? - sugirió Rupert - Mañana te espera una jornada agotadora sentado en el avión junto a tu amada, llegarán al hotel cansados y desearán dormir.
- Que gracioso eres, Rupert - dijo Alex en tono sarcástico frotándose los ojos para enfocar la mirada mientras esperaban el auto de Rupert - en verdad deberías dejar la actuación y ser un comediante, de esos malos.
Subieron al auto, a Rupert le costaba trabajo enfocar la mirada al frente debido al efecto del alcohol, pero sus demás sentidos funcionaban a la perfección.
- ¿Y qué tienes planeado? - preguntó - ¿Pétalos de rosas? ¿Llevarla a la ópera? ¿Velas aromáticas en el jacuzzi?
En ese momento Alex se enfureció con Rupert y le golpeó en el brazo, haciendo que perdiera el control del vehículo y se estrellara con un árbol podado del parque que atravesaron en su camino al bar. El cinturón de seguridad y las reflejos de Rupert hicieron que el impacto sea menor. El primero en reaccionar fue Alex.
- Rupert baja del auto - dijo quitándose el cinturón y mirando la avenida vacía detrás de ellos -
- ¿Que? - preguntó Rupert desabrochándose el cinturón -
- ¡Que bajes del maldito auto! - Ales rodeó el vehículo y ayudó a salir a Rupert, quién se quejaba de un dolor en el brazo izquierdo.
- ¿Que vamos a hacer? - preguntó Rupert histérico.
- Tenemos que irnos - pasó el brazo derecho de Rupert por su hombros y lo ayudó a cruzar el parque hasta la avenida opuesta.
- ¡¿Quieres que escapemos de la ley?! - preguntó Rupert acelerando el paso.
- ¡Olvídate de la maldita ley! - dijo Alex - ¿O quieres esperar a los paparazzis? - preguntó, y al ver un taxi que se acercaba lo detuvo - Escúchame - se dirigió a Rupert acercando su cara a la de él - Irás a tu casa, y no hables nada de esto con nadie, trataré de solucionarlo ¿Dejaste las llaves en el auto? - al ver que Rupert asentía Alex prosiguió - bien, lo reportaré por robo esta misma noche, yo salgo a Milán mañana por la mañana. Ni una palabra de esto a nadie ¿Entiendes? - Al escuchar el insistente sonido de claxon del taxista Alex ayudó a Rupert a subir al auto - Llévelo a su casa, a donde él le diga. No estuvo en condiciones para manejar.
Al ver el taxi con su amigo alejarse, rápidamente sacó el celular y marcó a la jefatura de policía:
- Buenas noches oficial - trató de naturalizar su voz debido a que los nervios y el alcohol la deformaban - quiero reportar el robo de un fiat 500, el vehículo es propiedad del actor Rupert Grint, al salir de un evento el auto no se encontró en el estacionamiento - el oficial le pedía algunos datos y dijo que ordenarían una orden de investigación enseguida - gracias oficial, buenas noches.
Al ver acercarse un taxi lo detuvo, subió rápidamente y le dijo el destino al que se dirigía. Espero a estar en su casa para llamar a Rupert y poder relajarse un poco.
El teléfono celular timbró y Alex se sobresaltó asustado, al ver que era el número de Rupert contestó, pero su amigo lo llenaba de preguntas:
- ¿Que pasó? ¿Estás en tu casa? ¿Estás bien?
- Escucha Rupert, reporté tu auto como extraviado a la policia y levantarán una averiguación...
- ¿Que hiciste qué? - Rupert se notaba furioso y tímido al mismo tiempo. Evadir la justicia de cualquier forma no era algo para él
- ¡¿Y que querías que hiciera?! ¿Que llamara al Times y nos maquillaran para la foto? - respondió Alex - la prensa rosa no tardará en saber que el auto no es tuyo. ¿Como está tu brazo?
- Está bien, sólo es un golpe, me repondré rápido - contestó.
- Bien, será mejor que en cuanto tengas oportunidad salgas y aclares que el auto fue robado y que no levantarás cargos contra los responsables - explicó Alex - tienes que salir y decir que por fortuna no hubo víctimas implicadas en el accidente o que afortunadamente nadie salió herido, algo que sensibilice a la prensa.
- Pero... Mi auto quedó deshecho...
- ¡Te compraré un maldito Lamborghini cuando regrese de Milán! ¿Entendido?
- Lo siento... yo... - trató de decir Rupert -
- No Rupert... fue mi culpa, no debí reaccionar así. Lo siento, me tengo que ir, mañana salgo temprano.
- Hasta luego amigo... Y gracias.
Alex apagó su teléfono y subía las escaleras cuando sintió ganas de vomitar y corrió al baño. Le faltaba el aire y por las pupilas repasaban imágenes de esa noche: Rupert tomando, burlándose de él y el accidente en el auto. Se enjuagó la cara en el lavabo, se desnudó y se metió a la cama deseando no haber conocido a Rupert... o por lo menos que Rupert no fuera tan buen amigo con él.
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Este caso es una muestra de cómo Alex tiene la capacidad de reaccionar rápidamente ante la toma de decisiones precipitadas, un choque de autos fue la circunstancia correcta para que demás detonantes (como una amistad más férrea) salieran a flote.
