VIII - Felton de nuevo



- Buen día señor Davis - dijo Rose desde el teléfono la mañana del día siguiente - La locación de las fotografías de hoy se llevará a cabo en Hyde Park Corner, toda la utilería que pidió y el equipo técnico están listos para ser llamados a esta nueva sesión. Todas las invitaciones a la semana de la moda que le han hecho llegar han sido confirmadas y han llegado en este preciso momento las páginas publicitarias para el número de este mes - Alex sólo pudo dar las gracias mientras esperaba al taxi que lo llevaría a las oficinas de Vogue.

Al entrar por las puertas giratorias de cristal se encontró con el barullo que ya no era novedad. Subió a su oficina y se encontró a Rose, la cual se puso de pie como era su costumbre para recibirlo.

- Buen día señor -

- Buen día Rose - respondió él, esperando a que ella le dijera lo que tenía que decir.

- Aquí está la publicidad para el próximo número - le extendió un sobre sellado color marrón - ya confirmé su asistencia a la semana de la moda de París, Charlotte ha arreglado todo lo del transporte y estancia fuera del país, el staff de fotografía ya está en la locación para la sesión de hoy y la utilería está lista en el piso de edición de imagen.

- Gracias Rose - dijo Alex entrando a su oficina y dejando su bolso en el escritorio, excepto el sobre marrón que se puso bajo el brazo - Que un auto de la empresa me espere abajo y manda la ropa que quedó ayer a la locación en una camioneta.

- Enseguida - Rose tomó el teléfono mientras Alex desaparecía tras las puertas del elevador. En la acera frente a las escaleras estaba un auto esperándolo para llevarlo a Hyde Park Corner, en donde harían un par de fotografías menos peligrosas que las anteriores. Alex se sintió culpable de nuevo, exponer la vida de Tom para unas fotografías que eran una decisión precipitada le carcomía la conciencia en todo el trayecto hasta llegar a un parque abierto al público junto a una avenida principal. Vio que había unos guardias de seguridad resguardando el perímetro para evitar a los curiosos.

Un poco más allá encontró un árbol que había sido arrancado de raíz dejando a la vista tierra fresca y hojas caídas y verdes de la copa que estaba del otro extremo con ramas quebradas esparcidas por el piso.

- Los encargados del mantenimiento del parque contrataron una grúa y lo derribaron por la noche - dijo el fotógrafo contratado para la misma sesión que la anterior - Aunque la revista tuvo que comprometerse a reforestar una parte del parque fueron muy accesibles. El señor Felton está en proceso de maquillaje y peinado para la sesión, el vestuario acaba de llegar y el ventilador funciona a la perfección. Dijo el fotógrafo apresuradamente, revisando los lentes de su cámara mientras Alex veía la publicidad que Rose le había hecho llegar.

- ¿Listo? - preguntó Alex acercándose a Tom que salía del camper donde estaba el vestuario y los estlistas.

- Listo - respondió, mirando al rededor - ¿No me harás colgar de una cuerda a miles de metros cierto?

- No - respondió Alex, ignorando el sarcasmo pero sintiéndose culpable todavía - Cambiaremos el agua por aire y algunas hojas secas. Sólo dos fotografías, nada más. Después corremos al estudio para tomar las fotografías restantes y estarás libre de mí toda tu vida.... Al menos por esta edición.

- Ok, eso me reconforta - contestó Tom, arreglándose el cuello de la camisa de Ermenegildo Zegna mientras Alex le abotonaba el trench largo de Burberry que conformaba el primer look para la fotografía.

- Será sencillo . dijo Alex - Si terminamos todo esto antes de... - consultó su reloj - las tres de la tarde todas las fotografías, pago la comida ¿Que te parece?

- Bien - contestó Tom, poniéndose unas botas de nieve color café - ¿No te eches para atrás, eh?

- Nunca - dijo Alex sentándose en la silla que desocupó Tom y retomando la tarea de seleccionar la publicidad -

La sesión de fotos había comenzado: el ruido del ventilador gigante hacía que la gente se congregara para ver lo que estaba sucediendo. Comenzaron a volar hojas secas y pedazos de periódico por el lugar. Después de diez minutos ininterrumpidos de ruido del ventilador Tom regresó despeinado y con residuos de hojas y papel entre la ropa.

- Bien hecho - dijo Alex, mientras le ayudaba a Tom quitarse el trench - Descansa la vista, tus ojos deben estar irritados por el aire, aprovecharemos para retocarte el maquillaje, el cabello no será problema, usarás una fedora esta vez.

Tom asintió cerrando los ojos mientras los estilistas hacían su trabajo y los utileros y fotógrafo recogían las hojas secas en un bolsas para basura. Después de dejar el área limpia, comenzaron a rociar el tronco del árbol y parte del pasto con algo que parecía espuma, para dar la impresión de nieve artificial, detrás del tronco utilizaron una pantalla verde para  añadir un fondo digital que contrastara con el verdor del parque principal.

Después de varios minutos de arreglos técnicos y estilismo Tom se reportó listo para cambio de vestuario. Esta vez con un abrigo color camel, unos jeans negros y zapatos con cintas.

- Casi terminamos amigo - dijo Tom sin moverse para que le ajustaran el abrigo con un cinturón y le colocaran la fedora - ya puedo saborear esa comida china.

- Yo no dije que sería china - intervino Alex, tomando una sombrilla color azul eléctrico de los demás accesorios - pero me da igual - le dio a Tom la sombrilla y arregló la bufanda a cuadros que le pasó por el cuello - ahora anda y terminemos aquí.

El ventilador volvió a hacer eco con menor intensidad en el parque, la gente miraba distraída las poses de Tom. Eran unas fotografías mucho más sencillas que las anteriores, por lo que finalizaron con tiempo de sobra.

- Que manden la ropa al piso de fotografía en Vogue - le dijo Alex al chofer de la camioneta que transportaba las prendas y accesorios - asegúrese de llegar antes que nosotros - Alex se dirigió ahora aun oficial de policía -  Muchas gracias por el apoyo, vendrán para retirar el árbol lo más pronto posible - al dirigirse a un miembro del staff técnico le comentó: - las hojas secas y periódicos, así como el ventilador llévenlo al piso de fotografía, los necesitamos para las siguientes sesiones.

Alex se dirigía al auto que lo transportó cuando Tom lo llamó.

- ¿Podemos charlar? - preguntó, manteniendo la puerta del auto que lo trajo a él abierta - En el trayecto si quieres.

Alex le dio la orden al chofer de que regresara a Vogue sin él, tomó el sobre con la publicidad del asiento trasero y subió al auto con Felton.

- Rupert me contó mucho sobre tí - dijo Tom - me dijo algo de la trinidad, de cómo lo sacaste de un apuro y cómo sobrevivieron a una fuerte resaca.

- Sí... es verdad - confesó Alex, sonrojándose. Aparte de exponer su vida en miles de litros de agua ahora tenía que lidiar con que Tom pensara que era alcohólico - fue mi primera vez ebrio.

- Pero no la de Rupert - dijo Tom, jugando con las gafas de sol entre sus dedos - pero si me dijo que era la más fuerte y la que más disfrutó.

- Eso no lo sé - dijo Alex - ¿Amanecimos tirados en mi sala y dice que le gustó? Francamente está mal del cerebro.

- Yo no lo creo - intervino Tom - simplemente creo que tuvo que tenerte mucha confianza para poder ser como en realidad es.

- Si tú lo dices - dijo Alex incrédulo, abriendo la puerta del auto al llegar al estacionamiento de Vogue - sígueme, subiremos a tomar las restantes fotos y podré llevarte a comer, como fue mi promesa.

- ¡Excelente! - exclamó Tom - Comida gratis y fotos sencillas, genial.

Subieron las escaleras del estacionamiento hasta la primera planta y tomaron el ascensor al tercer piso, un lugar que parecía la mezcla de un teatro abandonado y una bodega en desuso a juzgar por la cantidad de muebles que se encontraban allí. Las luces se encendieron y Alex pudo notar que los muebles que pidió estaban cubiertos con una manta blanca, la mesa redonda de cristal, los postes de iluminación y la banca de hierro estaban pegadas a la pared más lejana y del lado opuesto estaba el espejo de inspiración vintage colgado en la pared.

- ¿Que tienes pensado Davis? - preguntó Tom extrañado, al ver que el equipo técnico comenzaba a llegar con el vestuario, la iluminación y el ventilador.

- Ya lo verás - dijo a Tom alejándose de él y comenzando a dar instrucciones al equipo - necesito que acomoden los muebles como un escenario de película vintage, dejando el espejo gigante donde está, los sillones, mesas, sillas, lámparas y demás colóquenlos frente al fondo negro de esa pared - dirigiéndose al fotógrafo apuntó: - será una fotografía con colorimetría oscura, tomando en cuenta que Tom se reflejará en el espejo y se verá un fondo difuminado.

- Entiendo - dijo el fotógrafo retirándose para alistar la cámara y demás artefactos de iluminación.

Los asistentes se movilizaron rápidamente y dentro del gran salón que parecía una bodega celestialmente iluminada, quedó una sala con muebles retro, el gran espejo reflejaba el movimiento de todas las personas en la estancia y era testigo del final de un arduo trabajo para sacar adelante a la publicación.

- Lo mejor sería tomar la fotografía desde un ángulo lateral - comentó el fotógrafo - así podemos tener una perspectiva general de la sala y el reflejo del señor Felton en una colorimetría adecuada - dijo para Alex y Tom que escuchaban la sugerencia.

- Perfecto - dijo Alex dándole un último toque al look de Tom con un pisa-corbatas con un diamante - ésta será una fotografía única. Quiero decir que abarcará dos paginas de la revista para poder presentar la sección especial - se alejó a unos cuantos metros de distancia para no interferir en la foto, ya que el espejo era enorme y reflejaba mucho del espacio inutilizado en el lugar.

Tom, como le había sugerido el fotógrafo, se puso delante del espejo con una mano tocando el cristal y la mirada baja, la otra mano estaba dentro de su pantalón abriendo un poco el trench para que la camisa blanca fuera la única en contraste con la lúgubre oscuridad del lugar. Después de varios minutos en lo que el fotógrafo probaba diversos ángulos la sesión con ese set terminó. El equipo se apresuró a recoger todos los muebles y descolgar el pesado espejo de la pared.

Apresuradamente se dispusieron a preparar el siguiente escenario: una alfombra rústica con la mesa de base de acero y cubierta redonda de cristal, la pared donde colgaba el espejo fue cubierta totalmente con una manta de color café que mostraba muchas manchas de pintura color negro en forma de nubes y demás.

- Tom - dijo Alex desde uno de los sillones que acababan de desocupar en el set anterior - sólo estarás arriba de la mesa, de lo demás nos encargamos nosotros. Necesitamos una pose arrogante, a un magnate que viva rodeado de excesos, lujo, despreocupaciones. - dijo Alex, poniéndole varias cartas de poker en la solapa del saco y ofreciéndole un brazo a Tom para que subiera a la mesa.

- Entendido - dijo Tom subiendo a la mesa delicadamente y tomando una copa con vino que le ofrecía un miembro del  staff - Gracias.

- Nosotros arrojaremos objetos como cartas, fichas de ajedrez y demás cosas al aire - dijo otro miembro del equipo técnico - en caso de que la fotografía salga mal o no quede perfecta se agregarán digitalmente.

Tom sólo asintió con un movimiento de su mano libre de la copa y a la orden del fotógrafo comenzaron a llover fichas de dominó, cartas de póker y demás artículos utilizados en los juegos de apuestas. Después de arrojar todos los objetos Tom bajó de un salto y rápidamente se apresuraron a retirar todo para la última fotografía.

La alfombra y la mesa junto con el barullo de objetos que se arrojaron anteriormente. En su lugar estaba una pantalla verde para agregar un fondo digital, una banca de metal y una farola oxidada.

- La última fotografía - anunció Alex en voz alta - será igual que la de Hyde Park Corner pero utilizaremos escenografía en lugar de un árbol, necesito nieve artificial cayendo sobre Tom y ventisca por parte del ventilador con las hojas secas.

Cada uno de los presentes se movilizó para poder terminar de una vez. El escenario de la fotografía se tiñó de blanco y Tom hizo aparición con un último look de Burberry totalmente en negro: abrigo con doble botonadura, boina de algodón con estampado a cuadros y botas de nieve.

- ¿Podrían retocarle el maquillaje? - preguntó Alex a un estilista - Quiero que este look sea la portada.

Se apresuraron a obedecer la orden de Alex, el cuál le pasó un maletín de piel para completar el look en la fotografía.

- Será una fotografía natural - dijo el fotógrafo detrás del lente - sólo camine con enérgicamente, como si tuviera prisa y eso será todo.

Fue la fotografía más sencilla de todas, treinta segundos después se había obtenido una captura perfecta para la revista. El equipo técnico sacaba los muebles vintage y demás utilería cuando Alex abordó a Tom.

- ¿Quieres comida china aún? Porque sinceramente prefiero algo más convencional.

- Me prometiste comida china - dijo Tom quitándose el abrigo con dificultad - y cumplirás - dijo por fin liberándose de la prenda.

- Ehh... disculpen - intervino el fotógrafo - ¿Podría tomarles una fotografía juntos? Aún somos estudiantes y podría servirnos en el currículo anexar una prueba de que trabajamos con grandes personas como lo son ustedes - el semblante del chico se tornó a una timidez impresionante, como apenado de alabar el trabajo de dos grandes.

- ¿Tienes inconveniente Tom? - preguntó Alex

- Ninguno - respondió Tom, rodeando el hombro de Alex para la fotografía.

El fotógrafo inmortalizó el momento dando las gracias infinitamente y ambos salieron del set. Alex se encontró a Rose en un pasillo y la detuvo.

- Rose, saldré a comer con Tom un momento, si alguien llama que deje un recado - explicó, y al ver que detrás de ellos venían los fotógrafos y estilistas que participaron en las sesiones - A ellos hazles una carta de recomendación por parte de parte de Vogue, la dejas en mi escritorio para firmarla y enviarla a su universidad o algún estudio que haya colaborado con nosotros.

- Entendido, hasta luego señor Davis - dijo ella, subiendo al último piso.

- ¿Así es siempre? - preguntó Tom sorprendido - ¿Tienes lo que quieres con sólo pedirlo?

- No siempre - contestó él, abriendo la puerta del auto de la compañía para que ambos subieran - ella es muy entregada a su trabajo, es una suerte que trabaje para nosotros.

Tras una pequeña plática acerca del trabajo en el trayecto al restaurante, llegaron a un pequeño local anexado a un centro comercial. Entrando al lugar se notaba una atmósfera diferente al ruido de la calle, había decoración oriental por todos lados, incluso los meseros iban vestidos con un quimono tradicional.

- Es muy... típico - dijo Alex, al tomar la carta del menú que le ofrecía una chica geisha.

- La comida de aquí es buena - dijo Tom quitándose los lentes de sol, dejándolos en la mesa y mirando directamente a los ojos de Alex - Por lo poco que me dijo Rupert por teléfono te considera una buena persona, un buen amigo y fiel compañero.

- Si yo fuera tú, no le creería ni la mitad de lo que calla - dijo Alex - pero gracias a él tú estás aquí, la revista sale a flote, así que estoy en deuda con Rupert. Aunque no lo creas.

Una mesera se acercó a pedir su orden y Alex sólo alcanzó a decir que quería lo mismo que pidió Tom.

- ¿Así que... - dijo Tom ates de llevarse un rollo de sushi a la boca - serás el encargado de ilustrar a la revista por esta edición?

- Sí, nuestro empleado corrió a los brazos de Esquire y nos dejó pensando que nos hundiríamos - dijo Alex probando el arroz - Aunque con Newhouse y un equipo como el de Vogue siempre se está listo para todo. Los chicos de hoy: fotógrafos, estilistas y demás serán recomendados. Es cierto eso de que "Si haces algo bien para Vogue tienes la vida resuelta", seguramente les lloverán contratos.

- Me llamo la atención que cuando en el tanque de agua - dijo Tom cambiando de tema - me obligaras a salir de ahí - al ver que Alex se sentía apenado y jugaba con una bolita de arroz, le dijo: - eso habla muy bien de tí, en una sesión de fotos a nadie le importo que se me quemaran los ojos con sangre falsa - aclaró como si nada, como si no fuera de importancia o comentara algo del clima - eres una buena persona en toda la extensión de la palabra: en tu trabajo, en tus relaciones y amistades.

- Gracias - es lo único que se le vino a la mente, después de contenerse tanto por fin replicó: - lamento mucho haberte metido allí, fue una estúpida y loca idea que se me metió a la cabeza, fue una idiotez pensar que podías hacerlo con facilidad y mucho menos sin un contrato previamente firmado, por favor perdóname, te juro que si hay más fotografías de por medio no expondrán tu vida.

- Relájate - dijo Tom en un tono calmado - fue divertido, nunca lo había hecho antes - y devorando el último rollo de sushi de su plato se puso en pie para despedirse - tengo que irme, volveré a la vida que casi me quitas con miles de litros de agua  - le extendió una mano a Alex - hasta la próxima amigo.

Alex estrechó su mano poniéndose de pie para despedirlo con un abrazo.

- Usa el auto de la revista, dile al chofer que te lleve al hotel donde estás hospedado y después al aeropuerto, yo tomaré un taxi a las oficinas de nuevo - Tom se despidió y salía del local cuando Alex le gritó: - ¡Tom! ¡Tu disco es realidad es bueno! ¡Deberías considerar dejar la actuación!

Al ver el auto alejarse y ver a Tom sacar el brazo para despedirse pagó la cuenta y tomó un taxi al trabajo. Nunca se había sentido mucho más aliviado que aquel día, cuando se quitó un enorme peso de encima, el barullo de las oficinas centrales le parecía tan normal como siempre cuando Rose lo encontró subiendo las escaleras hacia su oficina.

- Señor Davis, Newhouse quiere verlo en su oficina. Dice que es urgente.

- ¿Todo está bien? - preguntó Alex dirigiéndose a la oficina de su jefe, con temor a que una nueva responsabilidad cayera sobre él.

- No lo sé, el señor Newhouse nunca da detalles cuando considera algo urgente.

- Gracias Rose - corrió hacia el otro extremo del pasillo y respiró hondo antes de entrar a la oficina.

- Adelante - dijo una voz detrás de la puerta.

Alex entró y encontró a Newhouse como siempre firmando y revisando documentos que pensaba Alex eran de suma importancia.

- ¿Quería verme? - preguntó Alex, cuando la respuesta era más que obvia.

- Si, Davis. Como verás aún no conseguimos quién supliera al director de fotografía y coordinación, y como eres el editor en jefe de la revista es imposible que sigas haciendo ese trabajo. Recursos humanos está consiguiendo a jóvenes talentos para llevar tomar el puesto, sin embargo necesitamos un último favor de tu parte: - dijo Newhouse mirando a Alex a los ojos - necesitamos que combines los atuendos para la segunda sesión fotográfica, la que no requiere de locaciones ni utilería, sólo un fondo simple y un modelo.

- Supongo que podré hacerlo - dijo Alex - antes de irme a Milán y París.

- Por cierto - intervino Newhouse - necesitamos la mayor cobertura de tu parte: te quiero ver en cada alfombra roja, en cada front row y en todas las fiestas a las que puedas asistir, quiero que Vogue Man International se haga presente en todo evento que esté en el margen de éstos nueve días que están por venir.


- Así lo haré señor - dijo Alex poniéndose de pie para retirarse.

- Una cosa más Alex... - lo detuvo Newhouse en su camino hacia la puerta - ¿Sabes dibujar bien?

- ¿Disculpe? - preguntó Alex como si no hubiera entendido una cuestión que escuchó a la perfección.

- ¿Que si sabes dibujar bien? Ya sabes: bocetos artísticos y cosas así.

- Pues... no muy bien - contestó Alex, que aún le costaba trabajo procesar la pregunta.

- No importa... - Newhouse sacudió la cabeza negativamente y volvió a tomar asiento - te veo mañana a primera hora.

Alex salió de la oficina de su jefe con esa pregunta resonando en su cabeza.

- ¿Para qué quiere saber si sé dibujar? - se preguntó a sí mismo.  Y con esa incógnita regresó a casa tras una jornada agotadora como director fotográfico por un día.

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En Realidad Newhouse pudo haber contratado a un fotógrafo en segundos para esa sesión, sin embargo siempre ha puesto a prueba a quienes trabajan para él y en este caso Alex mostró sus dotes como director de fotografía.