Estaba sentado en la sala de su casa. Le dolía ligeramente la cabeza y sentía un ligero cosquilleo por todo el cuerpo. Eran nervios, era miedo. Sabía que al aceptar su trabajo se encontraría con distintos retos, pero nunca uno como éste. Pensó en la petición que había hecho a los trabajadores y se convenció de que era una exigencia para la revista, no para su persona.
Estaba nervioso, miraba el teléfono insistentemente como esperando a que timbrara y una voz salida de la nada le decía que todo estaba perfecto, pero sabía que no sería así. Sabía que tenía que pensar en algo más que una pose para Tom, tendría que elegir a maquillistas, estilistas, asistentes de moda, locaciones, escenografías, equipo técnico de iluminación y un fotógrafo.
En silencio ordenaba sus ideas, en cuanto una llamara entrara, exigiría lo que tenía que exigir.
- Esto no es por mí -se convenció, llevándose las manos a los ojos y presionándolos fuertemente, lo que le hizo ver luces de colores y remolinos de sombras - es por la revista.
Después de dos largas horas de espera en la sala sin moverse y dándole vueltas a las ideas en su cabeza el teléfono timbró, Alex estiró el brazo y contestó rápidamente.
- ¿Sí? - preguntó, con un tono de voz frenético.
- Señor Davis - contestó la voz de Rose - el señor Felton confirmó la sesión de fotografías - Alex exhaló un suspiro, aliviado - llegará a las oficinas mañana a primera hora.
- Bien - respondió Alex cerrando los ojos - necesito que escuches con atención: reserva una habitación de hotel cercano a las oficinas, pon un chofer a su disposición, consigue a un fotógrafo y equipo necesario para la sesión fotográfica, quizá algunos estudiantes acepten colaborar por ver su nombre publicado. Necesito también los lookbooks de colecciones que muestren propuestas híbridas entre verano e invierno: trenchs, abrigos impermeables, botas y demás complementos, ya que no tendremos tiempo de armar outfits. Consigue una locación donde haya un tanque de agua con paredes transparentes y una mesa redonda de cristal, también consigue juegos de mesa: cartas, naipes, fichas de dominó, piezas de ajedrez, etcétera. ¿Lo tienes?
Después de dos segundos de silencio Rose respondió:
- Cuente con ellos señor - hubo otro silencio y se escuchó un murmullo lejano del otro lado de la línea - Hasta mañana señor Davis.
- Gracias Rose - respondió Alex colgando el teléfono.
Sentía que un ligero peso en el estómago se esfumaba lentamente, agradecía tener un equipo tan comprometido con su trabajo que se movilizara ágilmente por el bien de la revista y la publicación mensual. Tomó sus bolsas de compras y subió a su habitación, como era costumbre se probaba de nuevo la ropa que adquiría para encontrar combinaciones infinitas entre las prendas que ya tenía, se quitó los lentes de sol y los colocó junto a los demás pares dentro del armario que Rupert alabó. Se puso la pijama y se metió a la cama, aunque era temprano no había nada más que hacer. Las emociones de ese día eran suficientes para dejar enfermo a un simple mortal, pero no a él.
A la mañana siguiente el despertador sonó a las siete de la mañana sin ninguna necesidad. Alex mantenía los ojos abiertos minutos antes de que el timbre lo sobresaltara. Se duchó con agua fría y se vistió, bajó a desayunar un plato de cereal y a las ocho en punto un taxi llamó desde la calle.
Al llegar a la acera en donde las escaleras se elevaban para entrar al edificio sintió que la atmósfera era diferente: el barullo de personas entrando y saliendo, llamando por teléfono y cargando sobres y paquetes sellados había desaparecido. Incluso a través de la puerta de cristal se podía apreciar la calma que rara vez tenía lugar en el edificio.
Al entrar a la planta baja, reconoció a alguien que trabajaba como telefonista de relaciones públicas, se acercó a él para preguntarle por los demás, pero al ver acercarse su jefe hacia él, entró por una puerta a la sala de juntas, y después un torrente de gente salió tras él, gritando para hacerse escuchar. Entre tanto ruido y empujón de gente que moría por salir Alex encontró a Rose, la atrajo hasta él y le preguntó que pasaba.
- Tenemos todo listo señor - dijo Rose alzando la voz para hacerse escuchar - tenemos todo lo que nos pidió: la locación, los estudios, fotógrafo, asistentes y demás equipo técnico - en una pausa que hizo Rose, Alex comprendió que los demás trabajadores exigían su atención para hacerle comunicar algo.
- ¿Que es lo que quieren todos ellos? - preguntó Alex, alzando los brazos para pedir silencio.
- Verá - comenzó a responder Rose - Como me pidió los lookbooks de diseñadores para invierno y verano tuvimos muchas opciones, pero pocas posibilidades y tiempo de armar los looks como usted lo dijo por teléfono, así que cada uno de los miembros de relaciones públicas llamó a asistentes de diseñadores, casas de lujo, centros comerciales y tiendas para que nos hicieran llegar la ropa directamente para ahorrar tiempo.
- Perfecto - murmuró Alex - ¿Saben algo acerca de Felton? - preguntó.
- Está hospedado en un hotel cercano, tiene a su disposición un auto y chofer de la empresa para poder ir y venir desde las locaciones, las oficinas, el estudio y el hotel a cualquier hora.
- Excelente, ¿Que hay del tanque de agua? -
- Está a media hora de aquí, es un set de grabación para teleseries independientes - consultó Rose en un montón de hojas que tenía entre sus manos - los fotógrafos y estilistas están allí, buzos profesionales nos proporcionarán apoyo técnico y primeros auxilios en caso de ser necesario. Todo lo demás ya está en el área de edición y fotografía digital.
- Muchas gracias Rose - le dijo Alex abrazándola de euforia - no sabría que sería de la revista sin ti.
- Sólo es mi trabajo señor - contestó ella sonrojada.
- Y lo haces muy bien - dijo Alex saliendo hacia las puertas giratorias de cristal - iré a la locación donde está el tanque de agua para esperar a Tom, manda para allá toda la ropa que nos hicieron llegar y prepara todo lo disponible para tomar las demás fotografías aquí.
. Entendido, señor - dijo Rose, mezclándose entre el barullo de papeles que iban y venían, teléfonos que timbraban insistentemente y gritos de los empleados.
Subió a uno de los pequeños autos que tenía la compañía para transportar a los empleados y se dirigió hacia un rumbo semidesconocido para él. Al llegar al lugar el auto entró a través de una puerta gigante de metal a lo que parecía una fábrica abandonada, a lo lejos pudo encontrar a una pipa de agua que llenaba un tanque, el cuál tenía tres paredes de cristal, la del lado derecho era de metal, en donde una escalerilla se apoyaba para poder entrar en él.
El equipo de iluminación estaba montado totalmente y detrás de él pudo ver una camioneta más grande de la empresa, de la cuál bajaron dos hombres y una mujer, abrieron las puertas y comenzaron a bajar varios tubos de metal en donde estaba la ropa empacada que los diseñadores habían mandado. Al dejar la ropa en un lugar lejano del tanque para evitar que se mojara, se presentó a él la asistente en moda, los estilistas y los buzos que apoyarían en la sesión de fotos.
El tanque de agua estaba lleno en su totalidad cuando la puerta de metal gigantesca se abrió de nuevo para dar paso a un auto idéntico en el que llegó Alex. Se estacionó detrás de la camioneta que transportó la ropa y de él bajó Tom, con unos lentes de sol que escudriñaban alrededor del lugar.
- Hola, Tom - se acercó Alex, extendiéndole la mano, que Felton estrechó calurosamente - soy Alexis Davis, editor en jefe y fotógrafo por tres días - Tom esbozó una sonrisa - disculpa que hayamos hecho esto tan precipitadamente - se disculpó Alex, caminando hacia el equipo técnico con Tom siguiéndole los pasos - en cuanto lleguemos a las oficinas podrás firmar tu contrato.
- No hay problema con eso - dijo Tom haciendo un además con la mano para quitárle importancia - al parecer es importante para ti. Rupert me llamó diciendo que era urgente y que lo hiciera como un favor personal hacia él.
- Al parecer la revista está en deuda con más de uno - comentó Alex, eligiendo el vestuario para la fotografía y destapando una caja donde había accesorios de todo tipo: gorros de lana, fedoras, foulards, bufandas, corbatas y anteojos.
- Déjenme adivinar - dijo Tom quitándose los lentes de sol y conectando ideas - ¿Tendré que meterme a nadar en eso? - señaló el tanque de agua, al que le retiraban la manguera con la que fue llenado.
- No nadarás - dijo Alex, escogiendo uno de los looks totales que venían en una bolsa de plástico sellada herméticamente - sólo tomaremos unas fotografías con la temática del poderwaterproof del trench - explicó, sorprendido al ver varios looks de Etro, John Galliano, Dries Van Noten, Emporio Armani y varias firmas más.
- ¿Cuanto tiempo deberé permanecer dentro? - preguntó, quitándose la chaqueta.
- No mucho, son dos fotografías, nada más - explicó Alex, eligiendo una fedora de la caja - habrá un tanque de oxígeno y puedes salir a la superficie cuando no contengas la respiración.
- Habrá que aplicar un maquillaje a prueba de agua - intervino uno de los maquillistas que venían con el fotógrafo - y el resultado aún así variaría del color natural y la fotografía terminada, por el grosor del cristal y la iluminación.
- Bien, sólo tomaremos las dos fotografías - explicó Alex en voz alta - quería bolsas de piel y demás complementos flotando por ahí, pero será mejor añadirlas digitalmente - y dirigiéndose a Tom le entregó las prendas de Etro que eligió y le dijo - al parecer olvidamos contar con un camerino decente, así que puedes cambiarte dentro de la camioneta que trajo la ropa - Tom se retiró a cambiar cerrando la puerta tras de sí.
Mientras discutían algunas especificaciones técnicas Felton salió vestido pero descalzo de la camioneta, mostrando un trench corto con camisa blanca y pantalón a cuadros color gris oxford. Llegó con los asistentes de imagen y comenzaron a maquillarlo para la sesión. Después de 20 minutos de aplicar productos para la resistencia al agua, ,subió por la escalerilla de metal hacia el tanque, sumergió sus pies y notó que el agua estaba templada.
- Cuando quieras Tom - le dijo Alex un metro y medio más abajo, debido a la altura del tanque - ya lo sabes: puedes salir a tomar aire las veces que sea necesario.
Tom hizo una señal de asentir con la cabeza, llenó sus pulmones de aire y se sumergió en el tanque por completo, el nivel del agua sobresalía por los bordes del tanque debido a su llenado a la máxima capacidad. Tom se movía lentamente hacia el centro del tanque, Alex adivinó que las prendas eran pesadas mucho más por estar mojadas. Al llegar al centro del tanque Tom hizo una señal con la mano y con un movimiento fluido hizo que la parte baja del trench flotara, como si una ráfaga de aire submarino se hiciera presente dentro del gran contenedor.
Después de lo que pareció ser un minuto, Tom salió a tomar aire.
- Excelentes poses espontáneas, señor Felton - lo felicitó el fotógrafo - Una sesión más con el mismo look y podemos descansar antes de cambiar de ropa.
Tom sólo pudo asentir mientras le colocaban la mascarilla para que respirara oxígeno puro. Después de rellenar sus pulmones al máximo por segunda vez se adentró de nuevo al tanque de agua y posando naturalmente vieron que le era más difícil contener la respiración, el fotógrafo capturaba cada movimiento de Tom y comenzaron a emerger pequeñas burbujas de sus fosas nasales.
- Tom... - dijo Alex, pero seguía posando para la cámara naturalmente, aún con los pulmones comprimidos con aire - ¡Sal de ahí Tom! - Dijo Alex, acercándose al contenedor y golpeándolo con el puño - ¡Entre por él! - gritó al buzo que lo esperaba en la superficie con el tanque de oxígeno. El buzo soltó el tanque y se lanzó por Tom, lo tomó de los brazos y lo sacó a la superficie, respirando con dificultad Tom se acercó a la orilla y salió del tanque quitándose el trench y abriéndose la camisa para respirar mejor.
- ¿Estás bien? - preguntó Alex, dándole lugar a los paramédicos para que atendieran a Tom, el cuál asentía con la cabeza.
- Me entró agua a la nariz cuando baje al fondo - explicó, recuperando el habla - por eso no contuve la respiración más tiempo.
- Bien, descansa, lo intentaremos mañana...
- No - dijo Tom con voz decidida - Terminaremos esas fotos hoy.
- ¿Estás seguro? - le preguntó a Tom que asentía enérgicamente - ¿Puede hacerlo? - se dirigió a un paramédico que lo atendió.
- Sus fosas nasales están libres y no hay presencia de líquido en los pulmones, puede continuar - dijo - pero deberá tomar un descanso, la presión bajo el agua y la ropa pesada hace que al cerebro le falte oxígeno, se desoriente y pueda desmayarse ahí dentro.
- Bien, descansen - dijo Alex dirigiéndose a todos los presentes - reanudaremos la sesión en 30 minutos.
Tom permanecía sentado en una silla del staff cuando Alex lo ayudó a quitarse la ropa mojada. Y envuelto en una bata de algodón blanca lo acompañó hacia la camioneta.
- ¿Sabes? - dijo Tom Felton de la nada - No habrá un contrato de por medio pero me gusta ser profesional en mi trabajo...
- Pero no arriesgando tu vida - intervino Alex - volverás a entrar en el tanque, y escúchame - dijo Alex buscando la mirada de Tom - sólo estarás dentro el tiempo que resistas la respiración, en cuanto sientas que no puedes más sal de allí y llena tus pulmones. Tenemos todo el día para esto. ¿Entendido? - Alex se puso de pie frente a Tom.
- Está bien - dijo Tom evitando la mirada de Alex.
- Descansa - Alex se retiró a donde estaba la ropa para poder crear más atuendos que después usarían para posteriores fotografías. Las prendas mojadas las metió en una bolsa plástica para basura y la metió al auto en donde llegó él. Los fotógrafos discutían acerca de la calidad de las fotografías y los efectos de edición que tendrían antes de ser impresas, y los maquillistas acerca de la calidad de la base a prueba de agua que utilizaron.
Después de poco más de cuarenta minutos Alex hizo más de 10 combinaciones e hizo anotaciones en las bolsa de plástico de que accesorios se usarían para cada uno.
- Estoy listo - dijo Tom acercándose a Alex que terminaba de sellar la última bolsa.
- Ponte esto - Alex le pasó un trench color camel, unos jeans blancos y camisa negra.
Tiempo después de un retoque de maquillaje, Tom subió por las escaleras de acero para entrar al tanque de nuevo cuando Alex le dijo:
- Sólo el tiempo que resistas ¿Entendido?
Tom asintió con la cabeza y se sumergió al agua que había descendido de temperatura. Se dirigió ágilmente hacia el centro, pero no estaba sólo: un buzo estaba dentro al pendiente para cuando le faltara oxígeno u ocurriera algún otro percance.
Comenzaron a tomar las fotografías, aproximadamente cada 40 segundos el buzo asistía a Tom con el tanque de oxígeno y volvía a su posición inicial, en donde estaba al pendiente de cualquier cosa. Pasaron cinco minutos sin ningún inconveniente y Tom salió a la superficie apoyado por el buzo.
Después de cambiarse de ropa totalmente, el equipo técnico estaba viendo el resultado de las fotos, la pipa comenzó a drenar el agua del estanque y el staff fotográfico comenzaba a retirar los elementos de iluminación.
- Hiciste un buen trabajo - dijo Alex palmeando la espalda desnuda de Tom - no cualquiera soportaría la temperatura ahí dentro.
- Gracias - dijo Tom poniéndose una camiseta.
- ¡Todo listo! - informó un miembro del equipo técnico que había subido la ropa a la camioneta grande y mostró con un brazo extendido que todo había sido levantado, listo para salir.
- Bien - dijo Alex - descansa. Te mandaré el contrato al hotel para que puedas firmarlo - se puso de pie y se acercó al auto que lo trajo desde las oficinas de la revista.
Tom se acercó a él y lo detuvo por el brazo.
- ¿Tenías planeado alguna sesión más? - preguntó.
- Sí - contestó Alex - pero después de esto lo mejor es que descanses y mañana nos veremos en el set de Vogue. Hasta mañana, Felton.
Alex se metió al auto, fue el primero de los vehículos que salió tras una jornada corta pero arriesgada en cuanto a trabajo. En el trayecto hacia la oficina timbró su teléfono.
- ¿Sí?
- Señor Davis, el señor Newhouse quiere verlo en su oficina cuanto antes - le informó Rose.
- Voy para allá, no tardo - y antes de colgar le dio las gracias.
Subió las escaleras hasta el piso de su oficina tras recorrer el barullo de editores y telefonistas en los pisos inferiores. Al ver a Rose sentada en su escritorio le dijo:
- Manda el contrato al hotel en donde está hospedado Tom Felton, que lo firme y lo envíe de vuelta; por favor, recibe la ropa que no utilizamos en la sesión de hoy y déjala en el estudio para utilizarla mañana.
Corrió a la oficina de Newhouse y esperando a que le autorizaran entrar se acomodó el cabello en el reflejo de una ventana. La voz de Newhouse se hizo escuchar desde el otro lado de la puerta y Alex entró. Encontró a su jefe firmando unos papeles como siempre y delante de él estaba Charlotte sentada de espaldas a la puerta, pero girando su silla para apreciar al recién llegado.
- Hola - saludó Alex, algo conmocionado ante la presencia de su futura asistente.
- Cuéntame Davis - dijo Newhouse sin mirarlo y firmando papeles - ¿Que tal la sesión de fotos?
- Tuvimos un pequeño percance - dijo Alex sentándose en un sillón pegado a la pared - Tom Felton tuvo dificultad para soportar la respiración bajo el agua y nos retrasamos un poco, pero mañana repondremos el tiempo perdido.
- Bien - contestó Newhouse en un tono casi aburrido - te llamé aquí porque te mandaron esto - le acercó al escritorio una caja y Alex se levantó, sentándose en la silla al lado de Charlotte para ver el contenido.
- ¿Que son? - preguntó tomando un sobre con estampado de leopardo.
- Son invitaciones para la semana de la moda de París.
- ¿Qué? - preguntó Alex incrédulo, tomando una tarjeta más con un relieve y listones dorados.
- La semana de la moda de París comienza exactamente el día siguiente en que termina la semana de la moda de Milán. Sabes que los eventos son perfectamente cronometrados.
- Eso quiere decir - intervino Charlotte por primera vez en la pequeña reunión - que estaremos una semana fuera de Londres representando a Vogue.
- Serán nueve días para ser exactos - apuntó Newhouse, y abriendo un cajón de su escritorio sacó unos gafetes y se los entregó a Charlotte - la señorita McDonald arreglará todos los horarios, transportes y reservaciones de hotel necesarios para su estancia fuera de aquí.
- Disculpe - dijo Alex tímidamente, al recordar los gafetes anteriores que Charlotte le entregó en la cafetería - ¿Por qué ella tiene acceso moderado? Es mi asistente y representa a la misma revista.
- Lo siento Davis, pero es decisión del consejo directivo de Condé Nast - se disculpó Newhouse encogiendo los hombros - pero si tú quieres puede acompañarte a la mayoría de los desfiles y fiestas. Si es que los desfiles y fiestas no las restringen sólo para los invitados principales.
- No hay problema señor - dijo Charlotte con una pequeña proporción de desilusión en su voz - será emocionante visitar París por primera vez, aunque sea un viaje de negocios.
- No olviden visitar la mansión Chanel - dijo Newhouse poniéndose de pie, lo cuál era una señal para que los demás se retiraran - Tengan ambos un excelente día.
Salieron juntos de la oficina del jefe, Alex le abrió la puerta y cedió el paso a Charlotte y ella sólo le dijo:
- Nos vemos el viernes, recuerde traer su equipaje... - le dijo mientas le acomodaba el cuello de la camisa, debido a que en las manos tenía la caja con invitaciones - ...para mandarlo al aeropuerto y salir juntos de aquí con destino a Milán - terminó de rodearle el cuello con los brazos, le extendió una mano y Alex la estrechó - hasta el viernes... Alex - se acercó y le besó la mejilla junto a a comisura de los labios.
Lo dejó en el pasillo y se alejó con paso decidido hacia las escaleras. Sus piernas no reaccionaban, la manera en que dijo su nombre hizo que se desconectara del mundo por unos segundos hasta que la recepcionista le habló.
- Señor Davis... ¿Está bien?
- Ehh ¿Quién? Sí, estoy bien. - le dijo, entregándole la caja de invitaciones y dijo: - ¿Podrías confirmar mi presencia a todos estos desfiles? - Rose miró la caja llena de tarjetas con listones y llamativos colores y Alex adivinó su pensamiento - sí, son más desfiles en París que en Milán.
- Lo haré señor - dijo Rose - los del área de fotografía me preguntaron si necesitaba algo más para las fotografías de mañana.
La mente de Alex se echó a rodar. Las peticiones a último minuto no eran sus preferidas y mucho menos en un punto tan importante para la revista, pensó en el titular de la edición, abrió los ojos y se dirigió a Rose:
- Consigue una locación donde haya un árbol grueso arrancado de raíz y muchas hojas secas, también una banca de metal como de plaza pública de Nueva York y unas cuantas farolas de alumbrado público. También hará falta un ventilador para el efecto del viento. Agrega a eso unos muebles clásicos del siglo XIX con pinturas con marco ornamentado y un espejo de pared de la misma época. ¿Lo tienes todo?
- Lo tengo - dijo Rose poniendo punto final al escrito que llevaba sobre la caja de invitaciones - Hasta luego señor Davis - se despidió de Alex sentándose tras el escritorio y comenzando a llamar para confirmar.
- Gracias - le dijo - cualquier cosa, llámame.
Saliendo por las puertas giratorias tomó un taxi de vuelta a casa. Al día siguiente tendría un jornada agotadora con Tom para las fotos restantes, de alguna manera se sentía culpable de que casi se ahogara en un estanque transparente. Cruzando el umbral de la puerta de su casa aún pensaba en lo que había pasado horas antes: el temor de ver a Tom asfixiarse dentro de miles de litros de agua y su posterior culpa.
- Esto no es por mí - dijo en voz baja tratando de convencerse - esto es por la revista.
Y poniéndose la pijama a cuadros se tiró en la cama sintiendo un leve, pero agradable cosquilleo en la comisura de los labios.
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La charla que Tom y Alex mantienen en la sesión de fotos es una muestra más de la sencillez de Davis, en cuanto al acercamiento de Charlotte, él no está totalmente seguro de sentir algo por ella, o más bien de querer relacionarse de esa manera, y mucho menos con alguien que trabaja para él.
