LXVIII - Katherine Taylor







- Señor Davis, se le acusa de negar la paternidad al hijo de Katherine Taylor, con una edad de seis años actualmente ¿Qué tiene que decir al respecto?

- Que no sé de qué demonios está hablando – contestó Alex, perdiendo la paciencia que su abogado le pidió guardar.

- Ella afirma que usted es padre del pequeño Alan, fruto de una relación que comenzó en un bar con diversos encuentros sexuales en un lapso de un año siguiente ¿Seguro que no recuerda a Katherine Taylor? – El abogado de la demandante señaló a la pelirroja artificial sentada detrás del escritorio de madera, por más que esforzó a su memoria y a su cerebro no consiguió recordar ese rostro.

- Nunca la he visto – dijo él, hundiendo su mirada de escrutinio hacia la mujer que estaba a varios metros de distancia.

- Es todo su señoría – dijo el abogado – exijo que se haga la prueba del polígrafo al acusado frente al jurado el día de la resolución final y la conclusión de la prueba de ADN.

- Solicitud aceptada – dijo el juez recargado en su silla, con tanta serenidad como si estuviera pescando a la orilla de un lago - ¿Tiene algo que agregar? – preguntó, dirigiéndose a Clark, que miraba la escena con gran detenimiento.

- Llamo a Katherine Taylor al estrado – anunció, poniéndose de pie y alisándose la corbata que contrataba con su traje. La chica caminó con paso tímido hacia la silla que quedaba visualmente más baja que la del juez, se le veía un aspecto nervioso e inseguro. - ¿Cómo conoció a Alexis Davis, exactamente?

- En un bar – contestó, la seguridad de su voz contrastaba con la de su personalidad y la imagen que todos tenían de ella – él se acercó a la barra y comenzamos a charlar.

- Charlaron... – Repitió, memorizando cada palabra para utilizarlas en su contra cuando cayera en contradicciones - ¿Recuerda lo que Alexis le dijo cuando la conoció a usted?

- ¡Fue hace seis años! – Exclamó ella - ¿Cómo se supone que lo recordaría exactamente?

- ¿Lo recuerda o no? – preguntó Clark, elevando el tono de su voz con insistencia.

- Dijo que me conseguiría trabajo en una revista como modelo – contestó – le di mi número de teléfono y se presentó ante mí con un nombre falso.

- ¿Así que ahora se siente engañada por él?

- ¡Yo sólo quiero que reconozca la paternidad de mi hijo! ¡Además nunca me dijo que era el director de una revista!

- Entiendo – comentó el abogado, con una casi imperceptible sonrisa en su rostro.

- Lo sabe... – susurró Newhouse detrás del lugar que ocupaba Alex junto con Clark frente al juez – Sabe que hay algo e irá detrás de esa pista, este viejo lobo persigue a la liebre hasta devorarla viva.

- ¿Porqué hasta ahora? – preguntó Clark a Katherine

- ¿Por qué...?  -  Katherine trataba de darle vueltas a la cuestión para tratar de comprender, pero le era imposible.

- ¿Porqué después de seis años busca a Alexis y le exige una manutención hacia el menor?

- Alan necesita una imagen paterna que...

- ¿Porqué pidió una pensión alimenticia antes el reconocimiento legal del menor?

- Pensé que...

- ¿Es por el dinero? – Clark posó sus manos en el estrado frente a Katherine de manera intimidante, como un perro rabioso acecha antes de morder la yugular - ¿Quiere que alguien mantenga a su hijo porque usted no puede hacerlo? –hizo una ligera pausa y preguntó con claridad: - ¿Está segura de haber tenido encuentros sexuales con Alexis Davis de ahora 27 años?

- Si – contestó, su voz serena era totalmente diferente a su mirada frenética bañada en lágrimas.

- ¿Cómo es que no se acercó a él estando embarazada? ¿Cómo es que pudo mantener a un bebé recién nacido sin un trabajo y ahora exigir una pensión alimenticia de ₤30.000 libras mensuales? ¿Alimentaba a su hijo con aire y en lugar de pañales usaba periódicos?

- ¡Objeción señoría! – Exclamó el abogado defensor de Katherine - ¡Esto no tiene ninguna relevancia en el caso y que quede claro que el abogado defensor del demandante está intimidando a mi cliente con mentiras.

- ¡Es crucial para el veredicto final del jurado saber que ésta mujer buscaba un bien económico propio más que una imagen paterna y reconocimiento legal del menor! – Seguido de la exclamación de Clark, un murmullo se extendió por los miembros del jurado, acercaban sus labios a los oídos del vecino para intercambiar ideas que los demás no alcanzaban a escuchar – Eso es todo – dijo Clark, volviendo a su lugar.

- ¡De pie! – anunció la voz de un custodio, dejando en claro que el juez se retiraría del tribunal.

Camino a casa notó que muy pocas veces había apreciado a Londres de noche, la vieja ciudad con gran dinamismo, recordando las noches en las que él y Charlotte antes de ser padres disfrutaban en restaurantes que recién eran inaugurados o fiestas de boutiques que cumplían un año más operando.

- Hola – lo saludó su madre al cruzar la puerta de su casa – Charlotte está durmiendo arriba, Chris es el que te ha esperado despierto aún – Alex miró su reloj de Chopard y notó que apenas eran las seis, no entendía por qué Charlotte dormía ya, pero era mejor no preguntar nada.

- Gracias – emprendió su marcha hacia la escalera, abrió la puerta de su habitación y encontró a Charlotte tendida sobre la cama, su pecho subía y bajaba lentamente al compás de su respiración. Sus ojos estaban hinchados y entre sus manos mantenía un pañuelo con sus lágrimas. El chico cruzó la habitación para cerrar la ventana que daba al patio trasero, cubrió a su esposa con la manta hasta el pecho y salió de allí con el mismo sigilo con el que entró. Al salir al corredor, notó que la puerta del dormitorio de Chris estaba abierta, el pequeño yacía sobre la cama con las luces apagadas, no había más iluminación que la que llegaba del corredor – Hola campeón - saludó Alex, hincándose ante la cama de su hijo para estar a la altura de su cara.

- ¿Porqué llora mami? – preguntó desde debajo de las sábanas.

- Verás... En el mundo hay gente mala que trata de hacerle daño a personas que no le hacen mal a nadie – Chris abrió mucho los ojos, sorprendido, como si su madre estuviera enferma de muerte – pero todo va a salir bien.

Alex besó la frente de su hijo, al ponerse en pie, Chris lo tomó del brazo evitando que saliera, con su pequeño dedo índice le señaló que se acercara hacia él.

- ¿Sabes que le pedí a la fuente? – preguntó en un tono de confidencialidad tan grande que temía que las paredes escucharan su secreto.

- No lo sé – dijo Alex, esperando escuchar que su hijo quisiera viajar a la luna o criar serpientes-

- Le peí que tú y mamá estén juntos siempre – dijo, mirando la silueta del rostro de su padre, el cuál daba gracias a la oscuridad por ocultar las lágrimas que surgían en sus ojos – Los padres de Angela se van a separar – Alex recordó al padre de la compañera de Chris en la última junta escolar a la que asistió: un hombre joven de cabello semi-largo peinado hacia atrás que era director de un banco, y su esposa que era curadora de arte.

- Tu madre y yo nunca nos vamos a separar Chris – Alex acariciaba la tersa piel de la cara de su hijo, los ojos azules que lo miraban por encima de las sábanas de Carolina Herrera lo miraban con detenimiento – Ahora duerme, mañana irás a visitar a tus abuelos y será un día muy largo.


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¿Recuerdan a Katherine? Esa chica a la que Alex se acercó gracias a Rupert y George, bien, ahora hace uso de todas sus artimañas para obtener provecho de Alex como figura pública, pero obviamente las autoridades y las pruebas no estaban de su lado. Había querido incluir testigos en las declaraciones, pero George y Rupert en el estrado arruinarían las cosas.