NOTA: A petición de las pervertidotas lectoras de este fic, éste capítulo contiene contenido erótico. Lo escribo ahora porque después del capítulo XXX (número treinta, que igual terminó siendo porno de todos modos) aprendí que éste tipo de notas aclaratorias se pone al principio. XD! Igual, disfrútenlo (en compañía de un rosario para rezar diez padres nuestros y una ducha fría)
- En verdad es una fiesta espectacular Giorgio, agradezco mucho que nos hayas invitado - decía Alex, sosteniendo en su mano una margarita.
- No tienes que agradecer, al contrario, es un placer que tú y tu esposa hayan podido venir - contestó el diseñador, visualizando a lo lejos a Charlotte charlando con Gwyneth Paltrow y Zoe Saldana.
- Es un sitio espectacular, no dudaré en volver algún día - comentó Alex, riéndose junto con el anfitrión de la fiesta, saludando a Ryan Reynolds en una mesa al costado suyo.
- Diviértanse - sugirió el diseñador, dejando a Alex sólo al ver que su esposa se aproximaba.
- Necesito un poco de aire fresco - comentó ella, tomando la mano de su marido y saliendo al área de la piscina, que conectaba a un vestíbulo que a su vez llevaba a uno de los centros comerciales más grandes del continente, aproximadamente 1,200 tiendas eran el deleite de los magnates, socialités, miembros de la realeza y demás personas que se podían dar el lujo de pagar cientos de dólares por visitar solamente el lobby del hotel.
Las tiendas estaban rodeadas por piscinas que conectaban a la bahía de Dubai, donde se podía apreciar la majestuosidad del hotel Burj Al Arab en el máximo esplendor del atardecer.
- ¿Lo recuerdas? - preguntó Charlotte acerca del hotel, desviando su mirada de una tienda de Marc Jacobs, donde se mostraba en una pantalla de LED un spot que Chris grabó en New York.
- Como olvidarlo - contestó - Christopher prácticamente fue concebido allí.
- ¿Qué te parece si vamos arriba y...?
Charlotte no alcanzó a formular su propuesta por completo, en el bolsillo del traje de Alex el celular sonaba con insistencia, y ella sabía que él debía de contestar con mucha más razón ahora que estaba fuera del país.
- ¿Sí? - preguntó Alex, rezagándose de Charlotte para poder charlar con privacidad.
- ¡Hola amigo! - exclamó George desde el parlante con un tono más jovial que de costumbre.
- ¿George? ¿Qué quieres? Estoy en mitad de una fiesta en Dubai - mintió, en verdad no quería charlar con nadie, y menos con él desde el evento pasado.
- Quería agradecerte por la noche anterior - dijo George - En verdad no sé como pagarte lo que hiciste por mi.
- ¿Quieres pagármelo? ¡Cómprame otra mesa de billar! Eres sitio era el único en la casa libre de perversiones... bueno... Ahora sólo habitación de Chris está libre de ello, pero el problema es que...
- Vamos, no hay porque alterarse
- ¿No hay porqué alterarse? Cara se paseaba semi-desnuda por mi sala a la mañana siguiente que tenía que llevar a Chris al colegio, tú yacías borracho tirado en el piso y Charlotte casi caía en coma etílico ¿Quieres que no me preocupe? - Alex había elevado la voz, a tal grado que unos hombres con turbante cargados de bolsas de compras se giraron para verlo - Si hubiera sabido que le gustaría que le quitaras crema de manzana de la cara le hubiera arrojado un pastel y hubiera sido más barato para mí ¿Quieres hacerme un favor? Deja de pedirme favores - y sin más, cerró su teléfono celular con un brusco movimiento.
- ¿Algún problema? - preguntó ella - mirando destraídamente una bolsa de Michael Kors que definitivamente bajaría a comprar más tarde.
- El idiota de George en un momento inoportuno...
- Me alegra que hayan regresado - comentó la chica, presionando el botón del elevador para subir a una de las dos únicas suites de lujo con las que contaba el hotel Armani - es bueno para Cara, en verdad extrañaba a George aunque no quisiera admitirlo.
- Y tomando en cuenta que yo nunca escuché un "perdón" por parte de George, eso es bueno - dijo Alex, caminando hacia la derecha del pasillo, donde se ubicaba la suite de ellos, además de la otra suite de lujo, las únicas dos que compartían todo el último piso.
- ¿Tienes planes para esta noche? - preguntó Charlotte, despojándose de sus zapatos y caminando descalza hasta el balcón de la habitación, donde el atardecer cedía al color azul tinta del cielo antes de anochecer, y después de que saliera el sol por las mañanas.
- Estoy un poco cansado - respondió Alex, dejando sus zapatos en el piso y sacando una cerveza del refrigerador - no pienso salir de la cama en toda la noche - añadió, tirándose al colchón después de dejar el saco en uno de los percheros al lado de la cama.
- Creo que haré lo mismo - comentó ella, dándose la vuelta y quedando frente a Alex, dándole la espalda a la leve luz natural del sol que se alcanzaba a filtrar por la oscuridad, y dándole paso a la iluminación artificial del hotel que hacían de su fachada un magnífico espectáculo para los inquilinos - ¿Te gusta mi vestido? - preguntó, modelándole muy infantilmente el vestido negro que usó para el cóctel de Armani.
- Es bonito - contestó, bebiendo un pequeño sorbo de la cerveza y dejándola de nuevo en la mesa al lado de la cama.
- Y... ¿Qué opinas de mi ropa interior? - preguntó, dejando caer el vestido por su hombro hasta el suelo, quedando en lencería transparente frente al chico.
- Creo que sé a qué punto quieres llegar - murmuró Alex, levantándose de la cama y persiguiendo a Charlotte hasta el balcón, donde de espaldas a ella hurgaba delicadamente dentro de las pantaletas de la chica, rozando sus dedos con la zona íntima de Charlotte, provocando que ésta dejara escapar pequeños gemidos de placer a la par que Alex le besaba el cuello y recorría su espalda con sus labios.
Sus manos subieron a sus senos y Charlotte se giró rápidamente para buscar los labios de su esposo, empujó a Alex hacia la cama y le arrancó del cuerpo la camisa con una velocidad y pasión frenética. Charlotte comenzó a sentir como la erección de Alex iba creciendo cada vez más entre sus piernas, le desabrochó el cinturón y le sacó los pantalones dejándolo en unos calzoncillos tan ceñidos que hacían más notoria su erección. La visión de Alex semi-desnudo frente a ella con sus brazos torneados y su abdomen trabajado la hizo excitase aún más al ver los tatuajes en su piel.
Le quitó los calzoncillos con frenesí y se encontró con un pene en una erección total, sin pensarlo dos veces lo tomó con la mano y pasó su lengua desde la base hasta la punta, Alex se reclinó hacia atrás mientras disfrutaba de tan placentera sensación jamás sentida. Cuando el pene de Alex estuvo totalmente lubricado, Charlotte lo introdujo en su boca, respirando por la nariz para evitar las arcadas mientras el cerraba los puños en las sábanas y emitía gemidos a causa del placer.
Charlotte se detuvo para que Alex no experimentara el orgasmo aún, Alex abrió los ojos y se dio la vuelta, quedando encima de la chica, comenzó besándole los labios y bajando hasta sus senos, donde despojó del sostén a la chica, dejando ver sus pechos perfectos, besó y lamió sus pezones, recorrió cada centímetro de sus senos con la lengua sobre la piel de porcelana que lo enloquecía. Bajó besando su abdomen y deshizo los nudos a cada lado de la cintura de la chica para poder tener libre acceso cuando ella abrió las piernas. Trazaba círculos alrededor del clítoris sin tocarlo directamente, después introdujo un dedo con facilidad debido a la lubricación de la zona, introdujo un segundo dedo y comenzó a recorrer con la lengua de arriba a abajo la intimidad de Charlotte.
Cuando Alex tocó el clítoris de la chica, cerró los ojos con fuerza y arqueó la espalda al experimentar un placer que la hacía alucinar, hasta que no pudo más y llegó al orgasmo, una oleada de energía recorrió su cuerpo desde su cabeza hasta la punta de los pies mientras gemía y enredaba sus dedos en el cabello castaño de Alex.
Volvió a subir a la altura de su rostro y la besó, un beso largo y prolongado que hizo que la erección de Alex volviera con más fuerza que antes. Mientras sus labios luchaban en un frenético encuentro, Alex comenzó a introducir su pene lentamente, entrando con suma facilidad, cuando estuvo dentro por completo, empezó a marcar un vaivén en sus caderas que hacía que Charlotte clavara sus uñas en la espalda de Alex, aferrándose al placer carnal que un segundo orgasmo le hacía experimentar
Alex se detuvo por un momento y Charlotte aprovechó e hizo uso de las fuerzas que le quedaban para reclinarse y quedar ella encima de él. Alex recorría su espalda y sus senos con suavidad mientras que ella marcaba un ritmo placentero para ella, después de un tiempo, se apoyó en el pecho de Alex, rasguñando su piel tan fuertemente como la sensación placentera que estaba por sentir al experimentar un orgasmo más, cuando las fuerzas la abandonaron por completo, se dejó caer sobre el regazo de Alex, compartiendo con él la respiración agitada ante el encuentro.
Las tiendas estaban rodeadas por piscinas que conectaban a la bahía de Dubai, donde se podía apreciar la majestuosidad del hotel Burj Al Arab en el máximo esplendor del atardecer.
- ¿Lo recuerdas? - preguntó Charlotte acerca del hotel, desviando su mirada de una tienda de Marc Jacobs, donde se mostraba en una pantalla de LED un spot que Chris grabó en New York.
- Como olvidarlo - contestó - Christopher prácticamente fue concebido allí.
- ¿Qué te parece si vamos arriba y...?
Charlotte no alcanzó a formular su propuesta por completo, en el bolsillo del traje de Alex el celular sonaba con insistencia, y ella sabía que él debía de contestar con mucha más razón ahora que estaba fuera del país.
- ¿Sí? - preguntó Alex, rezagándose de Charlotte para poder charlar con privacidad.
- ¡Hola amigo! - exclamó George desde el parlante con un tono más jovial que de costumbre.
- ¿George? ¿Qué quieres? Estoy en mitad de una fiesta en Dubai - mintió, en verdad no quería charlar con nadie, y menos con él desde el evento pasado.
- Quería agradecerte por la noche anterior - dijo George - En verdad no sé como pagarte lo que hiciste por mi.
- ¿Quieres pagármelo? ¡Cómprame otra mesa de billar! Eres sitio era el único en la casa libre de perversiones... bueno... Ahora sólo habitación de Chris está libre de ello, pero el problema es que...
- Vamos, no hay porque alterarse
- ¿No hay porqué alterarse? Cara se paseaba semi-desnuda por mi sala a la mañana siguiente que tenía que llevar a Chris al colegio, tú yacías borracho tirado en el piso y Charlotte casi caía en coma etílico ¿Quieres que no me preocupe? - Alex había elevado la voz, a tal grado que unos hombres con turbante cargados de bolsas de compras se giraron para verlo - Si hubiera sabido que le gustaría que le quitaras crema de manzana de la cara le hubiera arrojado un pastel y hubiera sido más barato para mí ¿Quieres hacerme un favor? Deja de pedirme favores - y sin más, cerró su teléfono celular con un brusco movimiento.
- ¿Algún problema? - preguntó ella - mirando destraídamente una bolsa de Michael Kors que definitivamente bajaría a comprar más tarde.
- El idiota de George en un momento inoportuno...
- Me alegra que hayan regresado - comentó la chica, presionando el botón del elevador para subir a una de las dos únicas suites de lujo con las que contaba el hotel Armani - es bueno para Cara, en verdad extrañaba a George aunque no quisiera admitirlo.
- Y tomando en cuenta que yo nunca escuché un "perdón" por parte de George, eso es bueno - dijo Alex, caminando hacia la derecha del pasillo, donde se ubicaba la suite de ellos, además de la otra suite de lujo, las únicas dos que compartían todo el último piso.
- ¿Tienes planes para esta noche? - preguntó Charlotte, despojándose de sus zapatos y caminando descalza hasta el balcón de la habitación, donde el atardecer cedía al color azul tinta del cielo antes de anochecer, y después de que saliera el sol por las mañanas.
- Estoy un poco cansado - respondió Alex, dejando sus zapatos en el piso y sacando una cerveza del refrigerador - no pienso salir de la cama en toda la noche - añadió, tirándose al colchón después de dejar el saco en uno de los percheros al lado de la cama.
- Creo que haré lo mismo - comentó ella, dándose la vuelta y quedando frente a Alex, dándole la espalda a la leve luz natural del sol que se alcanzaba a filtrar por la oscuridad, y dándole paso a la iluminación artificial del hotel que hacían de su fachada un magnífico espectáculo para los inquilinos - ¿Te gusta mi vestido? - preguntó, modelándole muy infantilmente el vestido negro que usó para el cóctel de Armani.
- Es bonito - contestó, bebiendo un pequeño sorbo de la cerveza y dejándola de nuevo en la mesa al lado de la cama.
- Y... ¿Qué opinas de mi ropa interior? - preguntó, dejando caer el vestido por su hombro hasta el suelo, quedando en lencería transparente frente al chico.
- Creo que sé a qué punto quieres llegar - murmuró Alex, levantándose de la cama y persiguiendo a Charlotte hasta el balcón, donde de espaldas a ella hurgaba delicadamente dentro de las pantaletas de la chica, rozando sus dedos con la zona íntima de Charlotte, provocando que ésta dejara escapar pequeños gemidos de placer a la par que Alex le besaba el cuello y recorría su espalda con sus labios.
Sus manos subieron a sus senos y Charlotte se giró rápidamente para buscar los labios de su esposo, empujó a Alex hacia la cama y le arrancó del cuerpo la camisa con una velocidad y pasión frenética. Charlotte comenzó a sentir como la erección de Alex iba creciendo cada vez más entre sus piernas, le desabrochó el cinturón y le sacó los pantalones dejándolo en unos calzoncillos tan ceñidos que hacían más notoria su erección. La visión de Alex semi-desnudo frente a ella con sus brazos torneados y su abdomen trabajado la hizo excitase aún más al ver los tatuajes en su piel.
Le quitó los calzoncillos con frenesí y se encontró con un pene en una erección total, sin pensarlo dos veces lo tomó con la mano y pasó su lengua desde la base hasta la punta, Alex se reclinó hacia atrás mientras disfrutaba de tan placentera sensación jamás sentida. Cuando el pene de Alex estuvo totalmente lubricado, Charlotte lo introdujo en su boca, respirando por la nariz para evitar las arcadas mientras el cerraba los puños en las sábanas y emitía gemidos a causa del placer.
Charlotte se detuvo para que Alex no experimentara el orgasmo aún, Alex abrió los ojos y se dio la vuelta, quedando encima de la chica, comenzó besándole los labios y bajando hasta sus senos, donde despojó del sostén a la chica, dejando ver sus pechos perfectos, besó y lamió sus pezones, recorrió cada centímetro de sus senos con la lengua sobre la piel de porcelana que lo enloquecía. Bajó besando su abdomen y deshizo los nudos a cada lado de la cintura de la chica para poder tener libre acceso cuando ella abrió las piernas. Trazaba círculos alrededor del clítoris sin tocarlo directamente, después introdujo un dedo con facilidad debido a la lubricación de la zona, introdujo un segundo dedo y comenzó a recorrer con la lengua de arriba a abajo la intimidad de Charlotte.
Cuando Alex tocó el clítoris de la chica, cerró los ojos con fuerza y arqueó la espalda al experimentar un placer que la hacía alucinar, hasta que no pudo más y llegó al orgasmo, una oleada de energía recorrió su cuerpo desde su cabeza hasta la punta de los pies mientras gemía y enredaba sus dedos en el cabello castaño de Alex.
Volvió a subir a la altura de su rostro y la besó, un beso largo y prolongado que hizo que la erección de Alex volviera con más fuerza que antes. Mientras sus labios luchaban en un frenético encuentro, Alex comenzó a introducir su pene lentamente, entrando con suma facilidad, cuando estuvo dentro por completo, empezó a marcar un vaivén en sus caderas que hacía que Charlotte clavara sus uñas en la espalda de Alex, aferrándose al placer carnal que un segundo orgasmo le hacía experimentar
Alex se detuvo por un momento y Charlotte aprovechó e hizo uso de las fuerzas que le quedaban para reclinarse y quedar ella encima de él. Alex recorría su espalda y sus senos con suavidad mientras que ella marcaba un ritmo placentero para ella, después de un tiempo, se apoyó en el pecho de Alex, rasguñando su piel tan fuertemente como la sensación placentera que estaba por sentir al experimentar un orgasmo más, cuando las fuerzas la abandonaron por completo, se dejó caer sobre el regazo de Alex, compartiendo con él la respiración agitada ante el encuentro.
