XCVI - La visita



- Confirmé los lugares del desfile de Issey Miyake, llamamos a Rick Owens para cancelar la asistencia a su fiesta, Viktor & Rolf estuvieron dispuestos a cambiar el orden de los asientos para el show y Jean Paul Gaultier mandará un auto a las 9 para la fiesta de esta noche – recitaba Chris, leyendo los cambios de última hora que su padre había realizado en el horario oficial. Ben lo había tirado de la cama para que pudieran llamar y hacer los movimientos pertinentes de las decisiones de último minuto de su padre. 

- Manden un taxi al aeropuerto en punto de las 2:00 que esté de vuelta a las 2:30 – ordenó Alex - sin comentar nada sobre su cambio de horario. 

Christopher miraba de manera suplicante a Ben para que mandara un auto para su madre, ya que él no hablaba ni gota de francés y poco le importaba aprender el idioma. 

- Sólo tres días más, sólo tres días más... – se repetía Chris para sí mismo en voz baja, lo cual llamó la atención de Ben. 

- ¡Relájate! ¿Cuál es tu problema? Piensas en esto como un trabajo y ni siquiera te das el tiempo de disfrutarlo. Un millón de chicos darían un ojo de la cara por estar en tu lugar. 

- Pero... 

- Piénsalo de este modo: éstas aquí sentado al lado del mejor editor del mundo que además es tu padre, ahora míralos a ellos – dijo, señalando a varios fotógrafos sentados en el piso con cámara en mano – tienen que captar cada momento y detalle del show. Ellos sienten pasión por su trabajo y tú solamente te limitas a trabajar. 

Christopher no lo había pensado así, el hecho de que los diseñadores tuvieran detalles de generosidad con él lo consideraba como un gesto de presunción con él y su padre, pero nunca como si lo hicieran hacia una persona involucrada dentro del mundo del lujo. 

A la par que los desfiles se llevaban a cabo, Chris le pedía a Ben que le hablara sobre los diseñadores, ya que quería conocer quién le estaba entregando una bolsa con productos que después de meses el público en general podría adquirir en las tiendas. 

- Él es Rick Owens – comentaba en un susurro al oído de Christopher – tu padre prácticamente lo sacó de la quiebra al convencer a LVMH en invertir en él... Viktor & Rolf han sido los únicos en protagonizar una editorial completa en los últimos dos años, eso sí es un logro... Jean Paul Gaultier fue el primer diseñador en portada de un número de septiembre, aún le da las gracias a Alex por eso. 

Al término de los desfiles los tres hombres regresaron al hotel Adagio, en donde ben aprovechó las horas libres que tenía por delante para ir al gimnasio, los Davis bajaron minutos después al lobby a recibir a Charlotte y sus padres, Alex se mostraba sumamente nervioso, tanto que Chris no podía creer que su padre pudiera comportarse así. 

- Oye.... cuando llegue tu madre, ¿Puedes fingir que sufres con todo esto? 

- ¿Qué te hace pensar que lo disfruto? 

- No lo sé... ¡Oh espera! Allegra Versace me pidió tu número y Elle Fanning quiere saber si pueden verse después – comentó con sarcasmo. 

- Bien, ya entendí – comentó a la nada, ya que su padre había caminado hacia la silueta de cabello dorado que bañado por el sol resplandecía como oro fundido debido a los enormes vitrales del muro del hotel. Detrás de ella otras tres siluetas irreconocibles caminaban con equipaje en mano. 

- Enfin, mon bel amant – saludó Alex en francés a su esposa la cuál le arrojó su bolsa de mano a Christopher para abrazar a su marido. 

- ¿No te has olvidado de mi verdad? 

- Sabes que nunca lo haría – contestó Alex, fundiendo los labios de su esposa con los suyos en un beso apasionado. Christopher trataba de recuperarse del golpe en su pecho cuando reparó en las tres personas tras su madre: su abuela Alana con el cabello corto recogido, el abuelo Patrick con su cabeza casi calva y una tercera figura de cabello castaño que admiraba todo el entrono con suma atención. 

- ¿Ashlee? – Christopher estaba tan sorprendido como su novia al verla entrar al hotel. 

- ¡Chris! – exclamó la chica, dejando su equipaje para correr a brazos de su novio. 

- ¿Porqué nosotros no nos saludamos así? – preguntó Alana, al ver a las dos parejas besándose en medio del concurrido hotel 

- Me siento viejo querida – contestó Patrick – mi concepto del amor es acercar mi mecedora junto a la tuya en el jardín- 

- ¡Oh, Pat! 

- ¿Qué haces aquí? – preguntó Christopher a la chica, que se veía tan emocionada como él 

- Pues... Me ofrecieron venir a París y... conocer París más allá de una postal... ¡Es increíble! 

- Tenemos unas horas libres antes de la fiesta de Gaultier – comentó Alex - ¿Porqué no vamos a comer algo? – sugirió, recibiendo una aceptación general. 

- Nosotros nos quedamos en el segundo piso – comentó Charlotte en el elevador, señalando a Ashlee como su acompañante de habitación. 

- Puedes quedarte arriba conmigo – dijo Alex – en el piso de los editores hay espacio para ti. 

Todos en el ascensor sabían que aquello era más que una invitación a que Charlotte compartiera habitación con Alex para que Ashlee tuviera su propia habitación, sin embargo nadie comentó nada. 

- Ven querida – Alana tomó la mano de Ashlee y la condujo por el pasillo del segundo piso del hotel – estoy segura de que Chris no huirá a ningún lado – añadió, al ver que la chica miraba hacia atrás para despedirse de su novio. 

- ¿Qué planes hay para hoy? – preguntó Charlotte a Alex, en un tono que Chris adivinó como algo más que una cena para la noche. 

- La fiesta de Jean Paul Gaultier, la fiesta de Chanel para mañana... muchas cosas interesantes. 

Christopher se reprochó el no haberle hecho caso a Ben cuando le comentó que le hacía falta masa muscular en sus brazos. Él tenía que soportar como sus padres se besuqueaban mientras subían a la última planta, cuando Ben estaría observando a las chicas en el gimnasio fingiendo levantar un peso considerable con sus piernas. 

- ...sólo digo que los Bentley son los mejores – comentaba Patrick en la mesa, cuando todos comían – Dile a tu padre que te compre uno, ¿Para eso trabaja, no? 

- ¿Qué tal te trata tu padre? – preguntó Alana a Chris, esperando que la respuesta no fuera motivo de matar a su yerno por explotar a su único nieto. 

- Eh... pues... He aprendido muchas cosas – Chris no sabía si diferenciar la napa de la piel o aprenderse el apellido de Viktor Horsting pudieran considerarse como aprendizajes y si de algo le pudiera servir en la vida – muchas cosas interesantes. 

- ¿Te ha llamado la atención algo en especial? – preguntó su madre. 

- La fiesta de Versace fue de su agrado – comentó Alex - ¿Por qué no nos cuentas? – Chris percibió la mirada que su padre utilizaba para apostar con Rupert o George algo que sabía tenía ganado, tragó saliva y contestó: 

- Conocí a Donatella... y... es una gran mujer – concluyó, esperando que la mentira fuera convincente, al menos para Ashlee. 

- Es fea – comentó Pat – como una multa de tránsito cuando llevas prisa. 

Minutos antes de salir hacia la fiesta de Gaultier, Christopher trataba de anudarse la corbata cuando Ben comentó: 

- No es justo – trataba de anudarse los zapatos pero sus manos temblaban de rabia – Tu madre viene con tu padre, y con ellos viene tu novia. ¿Y yo qué? 

- Llama a Brenda, quizá papá se apiade de ti y la deje venir una noche o dos. 

- Ja, ja – rió Ben con sarcasmo – Más vale que te mantengas lejos de mí en la fiesta, a menos que quieras regresar a Londres entero. 

Chris pensaba en que responderle a Ben cuando tocaron a la puerta, su padre estaba vestido con esmoquin y en cuanto vio a Chris comenzó a desanudarle la corbata. 

- Cambio de planes – comentó, quitándole a Chris el accesorio que tanto tardó en deducir como anudar - ¿Porqué no tomas un taxi – comentó, dándole unos billetes arrugados – van a la playa a cenar algo – dijo, dándole una tarjeta de crédito – y provocas un tsunami con la bella turista? – finalizó, entregándole un preservativo. 

- No necesito un... 

- Oye, soy tu padre, el amigo de los preservativos, si no fuera por falta de uno me estuviera ahorrando esta conversación. 

- Bien... Gracias viejo – dijo éste. 

- Hablaré con tu madre esta noche – dijo Alex, ayudándole a Chris con las mancuernillas – como te dije... 

- No prometes nada, lo sé, pero al menos lo intentarás. 

- Ni lo dudes, ahora apresúrate, debe estar aburrida en la habitación... y más estando sola – Alex entró a su habitación de nuevo guiñándole un ojo de complicidad. Entró rápidamente a la habitación con Ben y optó por un atuendo más ligero que el traje negro que vestía. 

- No sabes lo que te pierdes – comentó Ben, al saber que Chris no iría con Gaultier - y ni creas que hablaré bien de ti con alguna modelo. 

Al bajar a la segunda planta se encontró con su abuelo, que llevaba un ramo de flores y olía a una fragancia digna de alguien de la tercera edad. 

- ¿Vas a salir galán? – preguntó Patrick, caminando delante de su nieto. 

- Sí, así es… 

- Al parecer París nos tiene vueltos locos a todos con nuestras mujeres ¿Eh? – Christopher no contestó; era verdad, pero era una pena terrible admitirlo - ¿Me detienes esto un segundo? – Su abuelo le tendió el ramo de flores mientras tocaba a la puerta y se ajustaba su gorra negra – suerte campeón – susurró, segundos antes de girarse hacia la puerta de enfrente en el momento exacto en que Ashlee salía tímidamente de su habitación. 

- Son muy lindas – comentó la chica, viendo como Patrick entraba a la habitación de Alana – no tenías porqué hacerlo. 

- Yo no... Bueno, este... Creo que son para ti – dijo, extendiéndole el ramo a Ashlee con mano temblorosa – Oye... ¿Quieres dar un paseo? Me aburro mucho cuando no salgo del hotel. 

- Si por supuesto – dijo la chica, entrando a la habitación a ponerse zapatos y dejar las flores en un florero. 

En el lobby del hotel la chica se maravilló con la decoración nocturna: las luces daban el aspecto de que las leyes del tiempo no importaban y la navidad se había adelantado. 

- Míralos... tan jóvenes y con todo un romance por delante – comentó Charlotte, alisándose el vestido al salir del ascensor. 

- ¿Por qué la trajiste? – preguntó Alex, ofreciéndole su brazo para caminar hacia la salida - ¿No te habrás vuelto una sensible con él o sí? 

- Sólo pensé que era injusto que él no viviera lo que esta ciudad significa para nosotros – contestó Charlotte, sin quitarle la mirada a su hijo de encima – eso es todo. 


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Muy en el fondo Charlotte quiere lo mejor para Chris, aunque ella crea que su vida está frente a una cámara. Ashlee es invitada por los padres de Charlotte a París, sin embargo, ella no sabe que la madre de su novio iría (ya que es amiga y musa de Lagerfeld) y por eso demuestra cierto nerviosismo ante la presencia de Charlotte. Más del normal.