- ¿No vas a cambiarme por una chica de dos metros cierto?
- No creo que haya chicas ahí a donde voy – contestó Chris – y si las hay, espero llevarme esto para recordarte – dijo, besándola delicadamente haciendo caso del ajetreo en el lobby del hotel.
- Te estaré esperando – dijo la chica, regresando al elevador - ¡No tardes!
Chris no contestó, caminaba hacia atrás y como era costumbre él le arrojó un beso en el aire, como si se tratara de un balón de basquetbol.
- Si no quitas esa sonrisa estúpida de tu rostro juro que te la borro a golpes – murmuró Ben, notando como Chris sonreía a la nada en el vehículo camino al desfile de Junya Watanabe.
-No seas amargado Ben – comentó Alex desde el asiento delantero del vehículo – apuesto que cuando llegues a Londres, Brenda también te dará una bienvenida épica.
- ¡Cierto! No tienes idea de cuánto le haces falta – comentó Chris – apuesto a que tú también la extrañas demasiado.
- Brenda y yo terminamos – dijo Ben, como si con aquellas palabras zanjara la conversación.
- Bueno, eso explica a la chica da la otra vez – comentó Chris.
- ¿Qué chica de la otra vez? – preguntó Alex.
- Una chica que conoció en no sé dónde y que era no sé qué que llevó a la habitación cuando dijiste que no querías chicas en las habitaciones – dijo Chris, haciendo que Alex recordara cuando su hijo tenía siete años y relataba algo que su madre le dijo que no dijera.
- ¿Es cierto eso Ben?
- Sí, así es. ¿Vas a despedirme ahora?
- Disfruta el desfile primero – dijo Alex, bajando del auto para desfilar por la alfombra roja, donde Chris se acostumbraba a que las mejillas le dolieran por sonreír a las escasas cámaras acreditadas para el evento.
Junya Watanabe los condujo personalmente hasta sus asientos, en donde charló con Alex animadamente, haciendo que el desfile se retrasara 20 minutos después de la hora marcada en el horario. Hedi Slimane (director creativo de Yves Saint Laurent) hizo caso omiso de la presencia de Alex y sus acompañantes, algo que Chris notó que su padre pasó por alto. Caso contrario fue el desfile de Kris Van Assche, en donde hasta Christopher recibió halagos por el simple hecho de ser hijo de Alex.
- Ni creas que te voy a dar algo de esto – comentó Chris a Ben, viendo en la bolsa de regalos varias camisetas con estampado psicodélico de Kris Van Assche y las botas de Yves Saint Laurent - ¡Por fin algo que me gusta!
Rei Kawakubo (diseñadora de Comme Des Garcons) puso especial atención en Chris y sus ojos azules, argumentando que “sería un chico con gran futuro dentro y fuera de las pasarelas”. Riccardo Tisci, identificó el atuendo de Ben como una creación suya para Givenchy y cambió su lugar junto a Alex en la primera fila, lo cual le estuvo presumiendo a Chris todo el camino rumbo al show de John Galliano, quién le interesaba saber más por Charlotte que por el mismo Alex.
- Iremos a la fiesta de Chanel por la noche – comentaba Alex – estará por poco tiempo en París para volver a Londres – contestó. Chris adivinó que mencionar a la asistencia a la fiesta de otra firma frente a un diseñador era un golpe bajo para el orgullo de éste, sin embargo Galliano parecía no importarle demasiado.
- Mándale saludos de mi parte, quizá la llame y vayamos a tomar un café – decía éste, al término de su desfile – saluda a tu madre de mi parte, es una increíble mujer...
Galliano hablaba y hablaba sin darle tiempo a Alex de despedirse, fue Ben el que lo sacó del apuro diciéndole que el auto estaba afuera para llevarlos al hotel.
- Llegaron las fotografías para la sección de hogar – comentó Ben en el auto, dándole a Alex un sobre con imágenes de diversos objetos, entre los que Chris pudo identificar una silla de jardín, un librero de bambú y un sillón de un color verde muy llamativo – No supimos si agregar los agitadores a la cocina o al bar personal – comentó Ben, esperando que Alex solucionara todo con su última palabra.
- Chris, necesito las fotografías de los agitadores de platino de Tiffany para mañana, espero que el boletín esté actualizado a primera hora también, quiero leer el avance del reportaje del trasplante capilar en hombres de 50 años, ¿Confirmó Demarchelier? Bien, no importa; espero que haya un adelanto de la sesión de Turquía y prepárense para el desfile y la fiesta de Chanel por la noche - concluyó, bajando del auto por su propia cuenta y caminando hacia el hotel con Christopher tras él, si quería tener tiempo libre sería mejor darse prisa haciendo todo eso que su padre le dictó que hiciera
- ¿Sí? ¿Brenda? – preguntaba al teléfono, tras una conversación en un improvisado francés con la telefonista
- Hola Chris – escuchó a una de las gemelas, asistentes de la oficina de Alex, su tono empalagoso hizo pensar a Christopher que las tenía justo al lado y no a kilómetros de distancia
- Hola quienquiera que seas... – dijo Chris – necesito hablar con Brenda ¿Está disponible?
- Por supuesto Chris, ahora mismo te comunico con ella – Caroline conectó la llamada con la línea principal y dos segundos después la voz de Brenda se escuchó en el auricular
- Oficina de Alexis Davis...
- Brenda, soy Christopher – decía éste – mi padre me ha pedido algunas cosas que no entiendo muy bien...
- Creo que puedo ayudarte – dijo ésta - todo mundo está ocupado en los desfiles, así que estamos en un periodo de descanso.
- Bien... Necesita el boletín actualizado para mañana...
- Estamos en eso, la última llamada que entre el día de hoy será registrada para que alguien en el hotel le entregue el boletín a Alex junto con el desayuno – comentó
- Dijo algo acerca de un avance de reportaje capilar...
- Eso corresponde al área de redacción, preguntaré a Jeff que hay al respecto
- ¿Confirmó Demar... Dermar... De...?
- ¿Demarchelier? Sí, sus fotos acaban de llegar, Richard les está dando el toque final.
- También mencionó algo sobre unos agitadores de plata de Tiffany
- Bien, eso es nuevo, mandaré a alguien por ellos...
- Ehh, Brenda...
- ¿Sí?
- Supe que terminaste con Ben... Lo siento... – comentó éste.
- Supongo que está divirtiéndose en grande
- Bueno, digamos que no tanto como yo esperaba – dijo Chris, viendo a Ben tirado en el sofá mirando televisión.
- Oye, si vas a seducirme quiero que sepas que las flores me gustan más que una charla por teléfono.
- Lo tendré en cuenta dentro de unos... veinte años.
- Eres hijo de mi jefe – murmuró Brenda – tengo que recordarme que eres hijo de mi jefe y no puedo mandarte al diablo cada vez que te vea.
- También te extraño Brenda... ¡Y gracias!
Christopher sabía que Ben había escuchado la conversación con sumo interés, pero éste no le preguntó nada acerca de la chica con la que habló.
- Si vas a ir a la fiesta de Chanel, más te vale usar algo apropiado – comentó Ben, mirando de arriba a abajo el look de jeans y camiseta de Chris.
- Yo no iré a ningún lado – dijo éste, tirándose en el sillón para quedar de cabeza frente al televisor – yo sí tengo una chica con la cuál pasar el rato.
- Anda, búrlate. El día en que esa talla 4 te engañe con un rapero no busques mi hombro.
En una habitación en completo hermetismo, ambos se vistieron para la fiesta y desfile de Chanel, donde Chris se las arregló para anudarse la corbata de moño y Ben trataba de convencerse de que se veía bien sin tener que preguntárselo a su compañero de habitación. En la segunda planta Alex, Ben y Chris estaban esperando a Charlotte, quién salió minutos después con uno de esos vestidos que dejaban a padre e hijo con la boca abierta a pesar de haberlo visto en alguna tienda.
- ¿Listos? – Preguntó a los tres hombres que no le quitaban la mirada de encima, Alex asintió y le ofreció el brazo para dirigirse al elevador –Ashlee, ¿Te importaría acompañarnos hasta la salida? – preguntó Alex, tomando por sorpresa a su misma esposa.
- Ehh... Si, ¿Por qué no? – contestó nerviosa, entrando al elevador donde el vestido de Charlotte contrastaba con la simple camiseta y jeans deslavados. En el lobby todos miraban a Charlotte con admiración y a la chica de su lado con desprecio, como si fuera la mancha en el cuadro del pintor.
En la calle, una limosina con placas que mostraban el logotipo de la firma con las dos letras “C” entrelazadas esperaban a Alex y compañía, un atento conductor abrió la puerta para cederle el paso a Charlotte en primera instancia.
- Espero que te diviertas – dijo Ashlee, esperando que hiciera algo más entretenido que ver The Voice en la edición francesa.
- ¿Bromeas? Van a hablar de perlas toda la noche – contestó Chris
- Alex date prisa – decía Charlotte desde dentro del vehículo
- Ya voy linda – dijo éste, y dirigiéndose a Chris se acercó a él y le dijo: - Corre
- ¿Qué?
- Que corras, vete, lárgate – decía Alex, metiendo a la bolsa del blazer de su hijo un puñado de billetes – Disfruta París a tu manera – decía, abordando el vehículo tras Ben - ¡Anda!
Christopher no lo pensó dos veces y echó a correr con Ashlee hasta el otro lado de la calle, donde tomaron un taxi ante la mirada atónita de su madre.
- ¡Christopher! ¡CHRISTOPHER! – gritaba desde la ventanilla, amenazando con bajarse del auto y correr tras el vehículo de alquiler si fuese necesario.
- Charlotte, cálmate – decía Alex, tomándola del brazo
- ¡Típico de un Davis: saltarse las reglas! – exclamó la chica enojada, verificando que su maquillaje siguiera en su lugar.
- Tiene diecisiete, a esa edad no conoce reglas – comentó Alex - ¿Te he dicho lo hermosa que te ves hoy?
- ¿Qué le vio eh? – Preguntó Ben respecto a Ashlee - ¿hubo algún derrame de desechos tóxicos del cuál no me enteré?
- Cállate Ben - dijo Alex.
- Es en serio ¿De dónde la sacaron?
- ¿Crees que hiciste lo correcto? – preguntaba Ashlee, mirando como la limosina se dirigía en dirección opuesta a la de ellos.
- Va a matarme, pero valdrá la pena – dijo éste, sintiendo como su corazón latía a mil por hora dentro de su pecho – Tour Eiffel à s'il vous plaît – ordenó al taxista.
- ¿Hablas francés? – preguntó ella sorprendida
- Soy un chico con muchas sorpresas, la mayoría de ellas muy agradables.
Cuando el taxi se detuvo a varios metros del emblemático monumento de París, Ashlee no pudo ocultar su rostro de asombro: estaba delante de una de las maravillas del mundo, no estaba plasmada en papel de revista ni en una fotografía de recuerdo de las que pensaba comprarles a sus padres en el aeropuerto.
- Es hermosa – murmuró – es increíble... – comentaba Ashlee, temiendo acercarse para no dañar la estructura. La chica estaba cruzada de brazos ante el nerviosismo cuando sintió una capa de calor sobre ella: Christopher se había quitado el saco para ponerlo sobre sus brazos – No tengo frío amor, yo...
- Lo sé, pero yo si tengo calor – comentó, desabotonándose las mangas de la camisa y quitándose la corbata de moño con más presteza con la que se la puso.
- ¿Entonces soy un perchero andante o algo así?
- Eres un muy bonito perchero andante – dijo éste, tomando las manos de la chica para caminar con ella – te extrañé demasiado... aún más que a Amy.
- Es romántico que me digas que me quieres más que a una guitarra
- No lo digas tan alto – dijo éste, susurrándole en el oído – podría encelarse demasiado.
- Ya lo creo – comentó ella – puede quedarse en tus piernas el tiempo que quiera y tus manos le recorren cada centímetro del cuerpo.
- Mi padre dice que es mejor ser amante que esposo – dijo Chris, rodeando con sus brazos la cintura de la chica, bailando de manera inconsciente las melodías que algunos músicos locales tocaban en un café cercano – quiero pensar que está casado con su trabajo.
- Quiero pensar que amas demasiado a tu guitarra...
- No tanto como a ti – Chris fue al encuentro de los labios de su amada. Sentir las manos de Ashlee recorriendo su espalda y su respiración lenta lo hizo entrar en razón de porqué París significaba mucho para sus padres.
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