XI - Milán Fashion Week, día 1





La mañana del viernes despertó con el sol entrando desacostumbrado por la ventana y con gran pesar se levantó de la cama para ducharse y enfrentarse a correr de un lado a otro: una parte de su trabajo que muchos admiraban, pero que pocos valoraban en sacrificio.

Después de ajustarse el saco de su traje, llamaron a la puerta. Abrió y vio a Charlotte que cargaba con una bolsa de mano y unos papeles.

- Buen día señor - saludó ella.

- Buen día - contestó - ¿Ocurre algo?

- Nada señor, sólo quería ajustar horarios con usted - dijo Charlotte - en cuanto esté listo podemos irnos.

- Dame un minuto - Alex entró a su habitación dejando la puerta abierta, tomó su celular su clutch y salió, cerrando la puerta tras él - Bien, dime los horarios.

- El desfile de Cornelianii será a las 9:30 en el Pitti Uomo, y la de Ermenegildo Zegna será en el mismo lugar a las 10:30 - consultó Charlotte en los documentos que leía, mientras caminaban a la recepción del hotel - Después del desfile de Zegna tenemos tiempo libre, la presentación de Costume National Homme será a las 12:30. Y después tendremos desfiles cada hora a la hora desde las 2 de la tarde hasta las 8 de la noche.

- Un día muy pesado - murmuró Alex.

- No negará que es emocionante - dijo Charlotte.

- Quizá tengas razón - respondió Alex abriendo la puerta del taxi para que Charlotte subiera.

El taxi avanzó por calles estrechas durante algo más de media hora. Cuando por fin llegaron al Pitti Uomo notaron que prensa local y medios internacionales se congregaban en una alfombra que daba acceso a la entrada para la presentación.

- Y aquí vamos - murmuró Alex con un suspiro de nostalgia y resignación colocándose el gafete de Vogue en la solapa.

Avanzando por la alfombra roja, fueron pocos los flashes que los iluminaban, así que decidió pasar rápido por la alfombra para llegar dentro de donde se llevaría acabo el desfile. Alex caminaba detrás de él un poco alejada, con su gafete de asistente visiblemente colgado del cuello.

- Señor Davis - dijo Alex tomándolo del brazo y conduciéndolo frente a unas sillas acomodadas milimétricamente - su lugar está aquí al frente - señaló un lugar que decía el nombre de Alex y debajo la tipografía de Vogue Men - yo estaré arriba junto con los corresponsales de prensa.

- Entendido - dijo Alex sentándose en su lugar correspondiente y tomando la bolsa de regalos que había para los invitados especiales - veamos que tenemos aquí... - murmuró Alex, tomando la bolsa y abriéndola - ¡Woow! La verdad se lucen - exclamó al ver dentro de la bolsa un maletín color gris forrado en piel de ante.

Alrededor de él todo eran murmullos y destellos de flashes de cámara. Como no conocía a nadie y mucho menos tenía ganas de charlar con alguien permaneció sentado hasta que las luces del lugar se desvanecieron por completo, anunciando que todos tomaran sus lugares para el inicio de la pasarela.

Una canción comenzaba a llegar desde ningún lugar, un modelo abrió la pasarela y los flashes inundaban la estancia, conforme avanzaban los looks a Alex se le venían a la mente miles de ideas de como hacer una reseña de cada desfile al que asistiría, pero él sólo tenía que asistir. 

Después de 45 looks la pasarela había terminado, Sergio Corneliani salió a agradecer a los asistentes y bajó de la plataforma para saludar personalmente a algunos de los medios y representantes. Alex buscaba a Charlotte con la mirada, encontrándola bajando las escaleras con demás representantes y asistentes. Justo iba a reunirse con Charlotte cuando el mismo diseñador le cerró el paso.

- ¿Ya te ibas tan pronto? - preguntó, estrechándole la mano.

- Ehh... No - dijo Alex - una excelente colección - se apresuró a decir, no alabar a los diseñadores por su trabajo aunque fuera mentira, era una completa ofensa- Esa gama de grises es impresionante.

- Gracias - dijo Sergio - ¿Te molesta que nos tomen una foto juntos? - preguntó.

- Al contrario, sería un honor. - Dijo Alex acercándose al diseñador para que el fotógrafo inmortalizara el momento. Después de varios flashes Sergio se despidió para atender a los demás invitados.

- ¿Salimos? - preguntó Charlotte - El desfile de Zegna será aquí mismo pero tendrán que remover toda la arena - 

Alex asintió y cargado con la bolsa de regalo de Corneliani esperó bajo la sombra de un árbol, sentado en una banca de un jardín que estaba detrás del edificio.

Después de escribir para twitter guardó su teléfono y al ver que Charlotte también tenía una bolsa de regalos, le preguntó:

- ¿Que regalaron a la prensa? 

- Ah... ¿Esto? Son bufandas y pañuelos - contestó - ¿Y a los distinguidos?

- Un maletín - dijo Alex sacando el regalo de su bolsa - ojalá y no sean tan espléndidos todos los diseñadores, si no tendré que pagar exceso de equipaje.

- ¿Quiere tomar algo? Cerca de aquí hay una cafetería - sugirió Charlotte poniéndose en pie.

- Sí, claro - dijo Alex siguiéndola.

Cruzaron una calle y llegaron a un establecimiento de comida rápida, Charlotte pidió uncaffe macchiato y Alex su típico café frío con hielo triturado.

- Entonces después de esto tenemos a Zegna y después de Zegna a Costume National Homme, y una hora libre - dijo Alex contemplando el edificio desde un ángulo lateral - ¿Y más tarde?

- A partir de las dos tenemos a Dolce & Gabbana a las dos de la tarde - contestó Charlotte memorizando - a Jil Sander, Frankie Morello, Ports 1961, John Varvatos, Roberto Cavalli y finalizamos con Neil Barrett a las ocho de la noche - puntualizó - Por cierto, necesito que me diga a que fiesta asistirá hoy para confirmar.

- Eh... - pensó Alex, tratando de memorizar las firmas que ella había mencionado - confirma a Dolce & Gabbana.

- Entendido - Charlotte sacó las hojas dobladas con los horarios y subrayó el logotipo de la firma italiana.

- ¿Y que te pareció el desfile? - preguntó Alex

- Increíble - contestó - fue mágico ser parte de algo tan increíble como esto.

- Bien, entonces consigue algo lindo porque irás conmigo a la fiesta de esta noche.

- ¿En serio? - preguntó Rose dejando caer las hojas de la emoción.

- Sí, será tu primera fiesta exclusiva con una firma exclusiva.

- ¡Muchas gracias! - dijo - la verdad no sé como agradecerle.

- Mejor piensa en que ponerte - dijo Alex, tomando de su café, y sugirió - ¿Sabes? Déjame sólo con Zegna, tu ve a comprarte algo para esta noche y nos vemos en el hotel, ¿Entendido?

- No puedo - dijo Charlotte apenada - Newhouse me dijo que fuera su sombra estos días y que no me despegara de usted.

- Newhouse no tiene que enterarse - dijo Alex tirando su vaso vacío a un cesto de basura - ahora vete y nos vemos en el hotel para comer algo.

- ¡Gracias! - exclamó Charlotte - ¿Quiere que me lleve su maletín? - preguntó, tomando la bolsa de la banca donde la había dejado Alex - cualquier cosa que necesite no dude en llamarme - dijo - en cuanto me llame estaré aquí para lo que se le ofrezca - y antes de retirarse abrazó a Alex con más fuerza de la que él había imaginado que tenía.

Al ver que las personas y los medios congregados para la primera pasarela de Corneliani se reunían en una esquina del lugar. Se acercó y vio que comenzaba ya la alfombra roja de Ermenegildo Zegna, la cuál se saltó entrando directamente a donde se llevaría a cabo el desfile. Tras casi media hora de espera la llamada de atención era la misma: las luces se extinguían y tras dejar en el piso la bolsa de regalos (juegos de corbatas y pañuelos) comenzó el desfile. Un modelo tras otro engalanaba la pasarela con abrigos a cuadros que hicieron que Alex exclamara su admiración más de una vez. Terminado el desfileAlessandro Sartori salió a agradecer a los medios y escuchar sus aplausos. 

Después de que la transmisión en vivo por Internet finalizó Alessandro bajó para saludar a algunos de los presentes en el Front Row. Y al ver que se acercaba a Alex no tuvo escapatoria, tuvo que saludarlo y ovacionar sus creaciones.

- ¡Son estupendas! - Exclamó después de posar para los fotógrafos que pedían una foto de ellos dos juntos - son prendas maravillosas, no puedo esperar a que llegue el invierno en su totalidad.


Escribió. Y después de sonrisas falsas y palabras de grandeza salió del Pitti Uomo para tomar un taxi hacia el hotel. En la recepción llamó al celular de Charlotte pero no contestaba. Dejó un mensaje aclarando que estaba en el hotel y que la esperaba para salir a comer. Tiempo después llamaron a su puerta, era Charlotte que cargaba con bolsas de compras y los regalos de Corneliani.

- Lo siento señor - dijo Charlotte dándole su maletín - no pude contestar porque estaba en el probador de la tienda.

- No hay problema - contestó, ayudando a Charlotte a abrir la puerta de su habitación, debido a que el peso de las bolsas le hacía imposible hacerlo - ¿Quieres salir a comer?

- Sí, claro - Charlotte arrojó las bolsas a la cama de su habitación y salió detrás de Alex - ¿A donde iremos?

- ¿A donde sugieres? - 

- Cualquier lugar es bueno.

- Entonces cualquier lugar es nuestro destino

Charlotte se acercó al encargado de la recepción y pidió un taxi, al abordarlo ordenó al chofer que los llevara al mejor restaurante del lugar. Después de un trayecto de 20 minutos llegaron a un restaurante donde la decoración era muy típica del lugar, pidieron una mesa para dos y esperaron a que les llevaran el menú.

- ¿Y que te compraste para esta noche? - preguntó Alex leyendo la carta del menú.

- Es sorpresa - contestó ella - obviamente es un Dolce, pero ya lo sabrá en la fiesta.

- Entiendo - dijo Alex, en tono interesante - Usar un vestido de un diseñador en su propia fiesta es muy inteligente de tu parte - apuntó Alex después de pedir lasagna para ambos - 

- ¿Que tal Zegna? - preguntó Charlotte - 

- Excelentes abrigos - comentó Alex, comenzando a comer su platillo - cuadros, texturas diferentes... Muy buena colección, la mejor hasta ahora.

La mayoría del tiempo lo pasaron en silencio, al ver la hora decidieron retirarse para ducharse y asistir al desfile de Costume National Homme.

Después del desfile sin bolsa de regalos de Costume National y la fotografía que Ennio Capasa, regresó al hotel para ducharse y salir a los demás eventos que tenía para el día, alfombras rojas, fotografías con Domenico Dolce y Steffano Gabbana, salió corriendo a la pasarela de Jil Sander, donde el diseñador Raf Simons no dejaba de repetirle que asistiera  al desfile de su firma homónima el domingo. Los diseñadores de la firma Frankie Morello, Maurizio Modica y Pierfrancesco Gigliotti lo saludaron en primer lugar después de agradecer al público. John Varvatos lo saludó desde la pasarela y todos los flashes lo captaron de cómo devolvía el saludo al diseñador. Roberto Cavalli saludó a toda la prensa y admiró el trabajo de Alex en la revista, diciendo que "era un faro de luz para la moda masculina". En el desfile de Neil Barrett el diseñador bajó a hablar con la prensa, recibir halagos y pidió una fotografía con Alex sobre la pasarela, diciendo que "su trabajo era admirado e inspirador".

- Si después de esto me dice que sigue siendo un don nadie en Italia, no le creeré - dijo Charlotte en el taxi camino al hotel - La forma en que se referían a usted... es impresionante. - exclamó asombrada.

- Me duele la cabeza - dijo Alex con la voz arrastrada - es el primer día y no lo puedo creer.

- Serán sólo unos días más - dijo Charlotte acariciando su cabello - de hecho nueve días más.

- ¿Está todo listo para la fiesta de esta noche? - preguntó con los ojos cerrados

- Sí, confirmé su asistencia - respondió - la fiesta será en un muelle flotante al cuál sólo se llega en góndola. Que raro.

- Así son Dolce y Gabbana - aclaró Alex - con ellos el concepto de raro es exclusividad, aunque no siempre lo vean así.

Llegando al hotel bajaron las bolsas de regalos de ambos y subieron a sus habitaciones. Alex estaba tan agotado que se hubiera tirado en la cama en ese instante y quedarse dormido, pero sabía que Newhouse lo vigilaba y tendría que asistir a la fiesta. 

Terminó de ducharse por primera vez. Se vistió con el traje de Pal Zileri que compró el día anterior y esperó a Charlotte frente a su puerta. Después de 10 minutos salió con un vestido corto color negro de organza, y unos zapatos pumps negros que la hacían lucir más alta.

- Al parecer la espera valió la pena - dijo Alex, mirando de arriba a abajo a Charlotte, quién se peinó con un cabello recogido que hacía que su cara se notara más linda con la ausencia de los anteojos cuadrados que usaba.

- ¿Es un halago? - preguntó Charlotte con una sonrisa

- Como no tienes idea.

Llegaron a la recepción del hotel y fuera esperaba un taxi, que los llevó a un muelle donde había un lago, y en el centro del lago se apreciaban luces y música que llegaba a lo lejos.

- ¿Lista? - preguntó Alex tendiéndole la mano a Charlotte para ayudarla a bajar del auto.

- Lista - Respondió Charlotte pasando su brazo por el de Alex que le ofrecía para caminar por las tablas  del muelle hasta la góndola que los llevaría a la fiesta.

- Buona notte, Mr. e la signorina - saludó un hombre esperando en el extremo del muelle, ayudando a subir a ambos a la góndola, la cuál estaba iluminada solamente por una farola colgada de un poste en el extremo de la pequeña embarcación, el cielo estaba despejado y la superficie del agua se rompía conforme avanzaban a la orilla de otro muelle donde recibían a los invitados.

Al pisar tierra firme notaron que un grupo de chicos eran custodiados hasta la góndola en la que llegaron Alex y Charlotte, a lo cuál ella dijo:

- No puede ser - 

- ¿Qué? - preguntó Alex alarmado

- Los vi en la pasarela de Dolce esta noche - dijo - son de la prensa, no sé si ellos tengan acceso moderado como yo con usted - soltó el brazo de Alex y sugirió: - es mejor que entre sin mí, prefiero regresar sola a hacer que pase una vergüenza mayor. - emprendió un paso decidido hasta la orilla del mueble cuando Alex la detuvo.

- Nada de eso - la tomó por el brazo y la miró a la cara - vamos a entrar a esa fiesta aunque de ello dependa mi vida... o más aún: mi trabajo - Alex la tomó de la mano y se acercó a un guardia de seguridad que pedía los nombres de los invitados VIP.

- ¿Nombre? - preguntó el encargado con un tono enfadado.

- Soy Alexis Davis, de Vogue Men International - dijo Alex con un tono de autosuficiencia - y ella es mi novia Charlotte McDonald.

- Usted está en la lista - dijo señalando a Alex - pero ella no, no puede entrar.

- ¿Estas diciendo que mi novia no puede entrar conmigo? - dijo Alex en tono retador, tomando a Charlotte por la cintura - Bien, - dijo Alex asintiendo con la cabeza y dirigiéndose a Charlotte - nos vamos linda - y dirigiéndose al de seguridad - puede decirle a Domenico y Stefano que su publicidad homosexual y vogirexica no tendrá cabida en Vogue nunca más - puntualizó Alex alzando la voz y haciéndose notar como persona importante.

Caminaron hacia una góndola que había llegado con más invitados cuando el miembro de seguridad los llamó:

- ¡Esperen! - evitando la mirada de Alex agregó - pueden entrar, pero que los señores Gabbana y Dolce no se enteren. ¿Entendido?.

- Supongo que ellos entenderán - dijo Alex palmeando el hombro del miembro de seguridad y entrando a la fiesta por unas cortinas color lapislázuli que separaban el ambiente interior del exterior.

- No debió hacer eso - dijo Charlotte apenada, pero aún tomada de su brazo.

- Ya está hecho - contestó Alex - si deciden echarnos de la fiesta juro que expulso a Dolce & Gabbana de la revista, aunque tengamos que nadar hacia la orilla.

- Muchas gracias - dijo Charlotte, agradecida - ¡No lo puedo creer! - exclamó de la nada - ¿Que no es ella Naomi Campbell? - dijo, mirando hacia una mesa donde Alex reconoció a Stefano, Domenico, Scarlett Johannsson y la top model a la que Charlotte se refería.

- Sí, si es - contestó Alex - Pero si fuera tú me mantendría alejada de ella lo más posible - sugirió.

- ¿Por qué? ¿Es de carácter tan fuerte como dicen que es?

- Ya lo creo - dijo Alex sentándose en una pequeña mesa circular - En la pasarela de primavera 2010 Diane Von Furstenberg le pidió que modelara para ella. En la colección hubo unos zapatos de plataformas verdaderamente prominentes, Naomi salió a modelar, y en mitad del desfile tropezó... - hizo una pausa mientras el mesero les servía unos tragos.

- ¿Y que pasó? - preguntó Charlotte, intrigada.

- La diseñadora aún conserva la cicatriz en su cuello - dijo como si nada, bebiendo de su copa.

-¿En serio? - 

- Sí, así que sólo se ven las caras en las pasarelas de caridad y una vez al año en los CFDA.

- Vaya - dijo Charlotte, tomando de su copa y mirando con desconfianza la mesa del lado opuesto, en el lugar sonaba música pop y electrónica de cantantes italianos, aunque no fuera música para bailar había un buen ambiente en la fiesta. Alex notó que las servilletas, los floreros y los respaldos de las sillas así como en el mantel central de la mesa se veía el logotipo de la firma. 

Los meseros repartían pequeños platos con aperitivos de todo tipo: pequeños emparedados con diferentes ingredientes como jamón y distintos tipos de quesos. bolas de arroz y pequeños tazones con frutas frescas. Charlotte comía unas uvas cuando su mirada se tornó nerviosa.

- ¿Pasa algo? - preguntó Alex pensando que el viento que hacía mover las cortinas había asustado a Charlotte.

- Vienen hacia acá - dijo Charlotte, con la cara estática.

- ¿Quiénes? - preguntó Alex, pero en vez de recibir una respuesta, notó que alguien le tocaba el hombro y al alzar la mirada vio a Domenico Dolce sonriéndole a ambos.

- Buenas noches - dijo - Espero no interrumpir un romántico momento - le dirigió una mirada de complicidad a Charlotte, entonces Stefano preguntó: 

- ¿Están pasándola bien?

- Sí - respondió Alex, ya que supuso que Charlotte si abría la boca vomitaría de nervios - Es una excelente fiesta, una colección maravillosa. Muero por mostrarla en Vogue cuanto antes.

- Muchas gracias - dijo Domenico

- Disfruten la fiesta - añadió Stefano, alejándose de su mesa para ir con los invitados que acababan de llegar.

- Cálmate - dijo Alex poniendo su mano sobre la de Charlotte en la mesa - sólo diles lo que quieren escuchar y todo arreglado.

- Gracias - dijo Charlotte, disfrutando del calor que la mano de Alex emanaba hacia la de ella. - ¿Quiere bailar? - sugirió.

- ¿Por qué no? - dijo Alex poniéndose en pie y sosteniendo la mano de Charlotte hasta el centro de la fiesta que simulaba una pista de baile semi-vacía.

Comenzó a tocar una canción que parecía la fusión de una ópera con ritmos electrónicos. Charlotte comenzó a bailar moviendo su melena rubia al compás de la canción y Alex sólo la seguía. Se movían fluidamente al ritmo de la música. Alex veía que Charlotte disfrutaba del momento y no sabía porque eso lo hacía sentir bien. Después de varias canciones Alex se despojó de su saco dejándolo en la mesa junto con la bolsa de Charlotte y volvió a la pista con una copa que tomó de un mesero que pasaba ofreciendo bebidas en la orilla de la pista de baile que ahora estaba más llena.

La música comenzaba a sonar más alto y mucho más movida. Charlotte bailaba con naturalidad y con presteza, acercándose a Alex le rodeó el cuello con los brazos y junto su frente con la de él, sonriendo cada segundo en el que permanecía junto a Alex. La canción terminó, Charlotte abrió los ojos tremendamente y regresó a la mesa donde estaba su bolsa y el saco.

Alex la alcanzó después y preguntó:

- ¿Estás bien?

- Sí, es sólo que - dijo ella, acomodándose el cabello, reflejándose en el florero cuadrado que tenía en frente - lo siento, pero no acostumbro hacer este tipo de cosas.

- ¡Vamos! No hay problema, regresemos a la pista - dijo Alex tendiendo su mano, pero Charlotte no la tomó.

- Si no le importa - dijo ella evitando la cara de Alex - quisiera regresar al hotel.

- Está bien - dijo Alex dejando la copa en la mesa y tomando su saco - Vámonos.

Charlotte se asió del brazo de Alex justo como habían entrado a la fiesta. Tras pasar las cortinas donde estaba el guardián de seguridad vio una góndola vacía, ayudó a Charlotte a subir y emprendieron el camino hacia el muelle donde tomaría un taxi, durante el trayecto en góndola Alex notó que Charlotte se estremecía de frío, así que le puso el saco por encima de los brazos y ella le agradeció con una mirada.

Al llegar a la orilla, Charlotte entró primero al auto ordenando al chofer que fuera el Hotel Londra. Alex subió después y notó que la chica lo miraba apenada.

- Lo siento mucho - se excusó ella - no siempre me comporto así, prometo que no pasará otra vez.

- No te preocupes - dijo Alex retirando un mechón de cabello de la cara de Charlotte - Pero la próxima vez trata de no opacar en la pista de baile a Campbell, no quiero en ti una cicatriz.

Charlotte esbozó una sonrisa cuando Alex le ayudó a bajar del auto. Subieron en el ascensor hasta el piso correspondiente, abrieron las puertas de sus habitaciones y antes de que Charlotte entrara a la suya dijo:

- Alex - murmuró en un tono muy bajo - tu saco - se lo dio y entró a su habitación, antes de cerrar la puerta regresó y añadió - buenas noches.

- Buenas noches - respondió Alex, desabotonándose la camisa, al entrar a su habitación se tiró en la cama pero no cerró los ojos. Recordaba en su cuello el contacto de la piel de Charlotte, sentía su aliento cuando bailaron juntos, y su perfume impregnado en su saco le recordaba que era su asistente, que trabajaba para él. 

Se quitó la ropa dejándola en el armario y se metió en la cama, pensando en si la chica de la habitación de enfrente había renunciado a ser ella misma por una noche y haber disfrutado la velada con alguien por quién sentía algo más que afecto.

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Bien, en este caso he de decir que más por atracción hacia la chica, decidió hacerla pasar por su novia por un gesto de caballerosidad, sin embargo la circunstancia se le salió de las manos, ya que no tenía pensado bailar con ella y mucho menos sentir afecto.