XL - Attitude




Tras un mes sin saber acerca de Rupert (lo cual Alex lo atribuyó a que mencionara a Emma) y una vida normal juntos, notó que en la chica había diversos cambios: se notaba un poco más distraída y su sentido del olfato se había desarrollado demasiado. Tras la confirmación del embarazo con un médico, Alex notó que la chica se mostraba muy optimista, aunque más callada que anteriormente.

- Tus senos... están algo... grandes - dijo Alex, cuando desayunaban. Al instante la chica lo abofeteó por encima de la mesa.

- No hace falta que me eches en cara que me estoy hinchando por todos lados - exclamó enojada.

- Pero... Apenas es el primer mes, no se te notan los cambios - dijo Alex, mirándose en el reflejo de una cuchara la mejilla roja por el golpe.

- No se ven, pero comienzo a sentirme flácida y gorda.

- Te ves tan linda como siempre - dijo él - y espero que sigas así para cuando llegue del trabajo.

- Eso intentaré - contestó ella - aunque no te prometo nada - lo besó y los despidió en la sala, en uno de esos cambios emocionales, síntoma también del embarazo.

Al llegar a su trabajo y recibir el saludo de buenos días de la gente que lo saludaba cada mañana (sólo Rose y una secretaria del primer piso) entró a su oficina, donde recibió una muestra de corbatas de Thom Browne.

Estaba concentrado en elegir una corbata a rayas verticales cuando tocaron a su puerta.

- Adelante - contestó él.

- Davis - Alex se sobresaltó ante la  enorme sorpresa al descubrir que era Newhouse quién llamó, entrando a la oficina del chico - A la sala de juntas, ahora, sea lo que sea tienes que decir "sí" ¿De acuerdo?

- Pero... Alex trató de objetar, pero sus piernas obedecían a su jefe.

- Solamente acepta, sea lo que sea le hará bien a la revista y a ti también.

- ¿De qué se trata? - preguntó, deteniéndose ante las puertas de cristal

- Se trata de tu primera portada fuera de Vogue.

- ¿En serio? - preguntó emocionado 

- Si Davis, ahora adentro, no los hagas esperar. 

- ¡Buen día! - Saludó un hombre unos cuantos años mayor que Alex - Vamos directo al grano:  Queremos que aparezcas en la portada de nuestra próxima edición.

- Woow... es... algo muy precipitado.

- Lo sabemos, pero el Sr. Newhouse tiene todo listo en el área de fotografía dentro de este edificio. Puedo asegurarle que la revista Attitude será todo un éxito en este mes.

- ¿Attitude? - preguntó Alex, sorprendido.. - ¿La... la revista gay?

- Sí, no tendrá prejuicios a la comunidad homosexual, ¿Cierto?

- No, para nada, sólo que... Es una gran publicación - contestó. Nunca había pensado que figuraría en una publicación de contenido homosexual.

- ¡Bien! Ahora baja y llénanos de orgullo arcoiris - dijo el representante de la revista.

Camino al ascensor, Alex tragó saliva: conocía las portadas y el contenido de la revista, la única edición de Attitude que había leído estaba en su baño, Rupert la descubrió en el revistero y llegó allí gracias a a un periodista independiente que la mandó como agradecimiento por abrirle las puertas en los medios impresos y ver su nombre publicado.

Al llegar a la sala de fotografía, se topó con un escenario muy poco usual: había cactus y una pantalla verde en la pared del fondo, grandes lámparas colgadas del techo irradiaban una iluminación muy cálida, sus pies sintieron una textura rugosa y notó que había arena de desierto esparcida en el lugar, de repente un miembro de los estilistas de  Attitude se le acercó, y sin mediar palabra le quitó el blazer del traje y dijo:

- Es un honor trabajar para usted señor Davis, si me permite - terminó de arrebatarle la prenda y la colgó en un perchero - tendrá que cambiarse para la portada - de una mesa con ropa cuidadosamente doblada tomó unos jeans, una camisa a cuadros y botas de aspecto militar - ¡Deprisa! No tenemos mucho tiempo señor.

Alex obedeció  sin decir nada y pocos minutos después salió vestido como obrero de construcción, pero con el cabello impecable y una barba arreglada.

- ¿Que parte de "revista homosexual" no entendió, señor Davis? - preguntó el asistente, casi al borde de un colapso nervioso - tendrá que lucir dos niveles más arriba de lo que comúnmente consideramos sexy - le desabotonó la camisa a Alex hasta el último botón, y el chico se resistió de hacer un comentario par no hacerlo llorar por el estrés - ¡Vaya! Es mejor de lo que muchos fantaseamos - exclamó, al ver su abdomen marcado de ejercicio en el último mes - Bien, ahora vaya con el fotógrafo, mi trabajo  con usted lamentablemente terminó.

Alex se acercó al fotógrafo y lo maquillaron de acuerdo a la escena, un peinado retro, muñequeras de piel, y  maquillaje en la cara, simulando sudor y suciedad del desierto. Aunque le costó trabajo conseguir la psoe que el fotógrafo le exigía (una muy provocativa: con la camisa abierta y los pantalones debajo de la cinura) logró conseguirla y terminar con ello rápidamente la sesión express.

- Bien señor Davis - dijo el representante de Attiude, extendiéndole un documento cuando el chico entró a la sala de juntas - puede firmar el contrato, recibirá su parte y nosotros la nuestra - concluyó, incitando a Alex a firmar en el papel, el chico sin mediar palabra lo hizo, aún con arena entre sus manos.

Después de sellado el contrato se dirigió a casa, llevándose los artículos y muestras que aparecerían en la siguiente edición. Al llegar a casa todo estaba silencioso, recorrió con la mirada la estancia hasta que escuchó un ruido en el patio trasero.

- Hola amor - saludó, encontrando a Charlotte en donde estaban la lavadora y secadora.

- ¡Hola! ¿Qué tal tu día? - preguntó ella, tras recibirlo con un beso.

- Nada mal - contestó, ayudando a la chica a cargar con el cesto de la ropa limpia - Adivina que atractivo, sexy y bien vestido editor en jefe aparecerá en la portada de una revista.

- Umm... - la chica fingió concentrarse y respondió: - ¿Le pediste a Tom Ford que apareciera en Vogue?

- No - contestó Alex, cambiando su semblante a una mirada seria ante la respuesta de la chica - La revista Attitude se engalanará con una portada en donde tu novio tiene la dicha de aparecer.

- ¿La revista gay? - preguntó extrañada.

- Sí, pero no lo digas tan así, los gays tienen buen gusto - se defendió - además si yo fuera tú me preocuparía de que un chico me tocara el trasero al futuro padre de tu hijo.

- Y yo me preocuparía en que perdiera el tiempo buscando tu trasero.

- Ja, ja, ja - rió el chica sarcásticamente - heriste mi autoestima, así que me refugiaré en el vicio de la televisión.

- Pensé que destaparías una botella de las tantas que tienes

- No sería un buen ejemplo  para el bebé - contestó, acercándose a la chica y acariciando su vientre - prometí ser un buen padre - la besó y se dirigió al interior de la casa, cargando el cesto de ropa limpia.

- ¿Alex? - preguntó la chica tímidamente, entrando a la casa tras él - Estuve pensando en lo que pasó en New York y...

- Ya te lo dije: Si es por los cigarrillos no he vuelto a fumar desde entonces - dijo él, encendiendo la televisión y quitándose los zapatos.

- No es eso... Creo que debería presentarte a mis padres, ya que tú hiciste lo mismo con tu familia.

- Pero...

- No les diré nada del embarazo, te lo prometo - interrumpió, al ver en los ojos del chico ese halo de preocupación.

- Lo que quería decir... bueno... será genial conocerlos.

- Bien, mañana después de ir al gimnasio los conocerás.

- ¿Gimnasio? ¿Es que no me lo puedes perdonar un sólo día?

- Créeme: lo último que quiero que piensen de mí es que sólo atraigo a chicos flácidos.


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Elegí la revista Attitude para que Rupert y Alex estuvieran en igualdad de condiciones (ambos en Vogue, ambos en Attitude, aunque desconozco si el pelirrojo haya hecho más portadas) ¿Por qué una revista gay? Porque además del atractivo del chico, un hombre que mueve multitudes está fundamentado por una sociedad, y aunque no todos los hombres en el mundo de la moda sean gays, la comunidad homosexual es un pilar fundamental del mercado.