XXI - El Club Lad




La mañana del sábado, como el resto del día anterior lo había invertido en conformar el número de la revista. Y Rose le había hecho llegar decenas de sobres sellados en donde había fotografías de cada uno de los looks de las pasarelas, todo para conformar una edición especial de tendencias de las colecciones de Milán y París, la mesa de la sala estaba repleta de fotografías de looks parecidos en color, prendas y demás.
Después de una ida al centro comercial para surtir su alacena (que llevaba dos semanas vacía) regresó a casa para terminar la edición especial de las semanas de la moda cuando al encender la televisión se topó con un noticiero de espectáculos, en donde apareció su cara junto con la de George y Rupert.

- Vogue Men Intarnational, revista de cobertura mundial que tiene sede en nuestro país, ha liberado el día de ayer lo que es la portada digital para las tabletas digitales y demás medios electrónicos - comentaba la presentadora con vestido de pronunciado escote - al igual que el número donde Tom Felton aparece, la portada del primer ejemplar es completamente animada donde podemos ver a "La Trinidad" junta de vuelta, después de la portada impresa y la ceremonia de los premios BAFTA. La portada puede verse en la página de internet de la revista que desde hoy ha sido lanzada a nivel mundial y el primer ejemplar digital de la revista puede descargarse totalmente gratis - Alex se sorprendió al ver que en pantalla aparecía él entre Rupert y George: los tres con semblantes serios que después cambiaban a una sonrisa, debido a que Rupert no pudo contenerla.

El teléfono de Alex sonó, y tras buscarlo entre montones de modelos lo encontró. reconoció el número como el de George y contestó: 

- ¿Sí?

- ¡Hey lad! - saludó alegremente Geo desde el otro lado de la línea - Vamos a tocar hoy en la noche en el Club Lad, invité a Rupert... Al principio dijo que no podía ir, pero cuando le dije que que iba a estar Karen allí, al parecer no tenía más compromisos.

- Entiendo - dijo Alex - Y supongo que le dijiste a Karen que podía llevar a Cara ¿No?

- Exacto - respondió George, con presunción - Entonces ¿Vienes?

- No lo sé - dijo Alex, bajando el volumen al televisor - Tengo que hacer un especial de tendencias de todos los desfiles.

- ¡Oh, vamos! Rupert puede pasar por ti - suplicó Geo.

- ¿Si acepto dejarás de suplicar tanto?

- Lo juro

- Está bien, espero a Rupert en la noche - le dijo - hasta luego. ¿Por cierto has visto la portada digital?

- La vi en la página de internet, en verdad me veo genial.

- Idiota - dijo Alex antes de cerrar su teléfono bruscamente.

Se apresuró a terminar su trabajo en el suplemento y subió las maletas con ropa que aún estaban en la sala. Colgó cada camisa y cada traje con delicadeza como si se tratara de una obra de arte costosa. Al terminar bajó y vio las cajas  donde estaban las fotografías enmarcadas, tomó un martillo y clavos del pequeño compartimiento de herramientas del jardín y se dispuso a distribuirlas en la inmensa pared de la escalera. Todas debajo de la fotografía de él con Ruper y George. Y tras una exhausta tarea con los clavos y los brazos adoloridos, dejó para después la tarea de ordenar los regalos de Milán y París. 

Después de una ducha rápida y música a todo volumen, se vestía en su habitación cuando en la calle escuchó un ruido que no era usual para él, sonaba un claxon insistentemente y al asomarse a la ventana miró el auto de Rupert frente a su casa con las luces encendidas. Bajó la escalera y en la puerta estaban Geo y Rupert con una bolsa de plástico en la mano, al pasar Alex escuchó el tintineo de unas botellas de cristal y adivinó lo que Rupert portada dentro.

- ¿Te piensas mudar? - preguntó Rupert, haciendo espacio en un sillón quitando las cosas de Alex para poder tomar asiento y dejando la bolsa que portaba en la mesa.

- Son los regalos que traje de Milán y París - explicó, al ver que George merodeaba en una bolsa, sacando carteras de Louis Vuitton y los accesorios de Hermès.

- No te fue mal ¿Eh? - Rupert apartó la sombrilla de Burberry hacia un rincón y sacó una bolsa de Gucci donde había encendedores, brazaletes y demás accesorios con el logo de la firma y bañados en oro - ¡Por Dios! ¿Esto es un diamante? - preguntó a Alex al ver una pequeña piedra en un bolígrafo.

- Supongo que sí - respondió él, dándole la espalda sin ver que Rupert se guardaba el bolígrafo en el bolsillo interior de su chaqueta.

- ¿Nos vamos? - dijo George, pero sin hacer ademán de levantarse del sofá y viendo los regalos de las bolsas.

- No sin antes calentar motores - de la bolsa de plástico Rupert sacó un six de cervezas frías, les quitó el protector de plástico - Cerveza importada, difícil de conseguir aquí - y tras buscar en todos sus bolsillos dijo: - ¿Tienes bolígrafos con diamantes y no hay un maldito destapador en esta casa? - Como respuesta Alex le arrebató la cerveza de la mano, se la llevó a la boca y la destapó con los dientes, escupiendo la corcholata a los pies del pelirrojo. 

- ¿Donde aprendiste a hacer eso? - preguntó George anonadado, tomando de la cerveza que Alex le destapó de igual manera.

- En la universidad - dijo, abriendo la suya - algo bueno te dejan esas fiestas.

Los chicos bebieron las cervezas y exclamaban admiración con una mueca de dolor cada que Alex destapaba una botella para ellos. Terminadas las cervezas subieron al auto de Rupert rumbo al Club Lad, Alex en el asiento del copiloto notó que Rupert mantenía una sonrisa en su rostro desde que ingresó al vehículo.


- Rupert... ¿Te drogas? ¿O existe otra causa por la que sonrías sin razón? - preguntó el chico, sin poder contenerse más.

- Es el auto - respondió él - ¡ésta máquina corre amigos!

- Sólo es un auto - dijo Alex

- Es una belleza - susurró Rupert, aferrándose al volante como si de ello dependiera su vida. - ¿Quieren escuchar música? - Sin esperar respuesta, el chico encendió el estéreo del auto y con un sonido estridente una melodía de Hip-Hop se hizo presente. George desde el asiento trasero movía los brazos como gorila y Rupert movía la cabeza en gesto de arriba a abajo mientras Alex se tapaba los oídos e intentaba bajar el volumen, cuando por fin lo logró dijo:

- Rupert, en verdad me gusta que estés feliz con tu auto pero no quisiera quedar sordo 50 años antes de lo que debería.

Al llegar al lugar Rupert habló con el encargado del ballet parking, diciendo que cuidara el auto como su vida. George los condujo al club por la puerta trasera para evitar a todas las personas que estaban en la entrada principal esperando entrar. Pasaron por u pasillo oscuro, y salieron a una puerta que conducía al backstage del escenario y conectaba a la pista de baile, así que muy pocas personas de las que había allí vieron aparecer de la nada a la trinidad en el Club Lad.

George los condujo hasta una mesa que estaba acordonada y explicó que la había mandado reservar para ellos y las chicas que llegarían después. Un guardia de seguridad quitó el cordón que separaba la mesa de la pista y los chicos tomaron asiento. Un instante estuvieron en silencio mientras veían el ambiente de la música y la pista prácticamente abarrotada. Rupert pidió unos tragos y poco después tres chicas cruzaban la pista de baile hacia ellos. Alex notó que Karen y Cara estaban acompañadas de otra chica que no conocía, y curiosamente las tres eran rubias.

- ¿Que dices Rup? - preguntó George en un tono de voz que Alex alcanzó a escuchar.

- Elijo a la rubia - dijo Rupert poniéndose de pie para recibir a las chicas.

- Hola chicos - saludó Karen, mirando a George y Alex que ya conocía y prestando más atención a Rupert, del cuál le habían hablado.

- Hola Karen - intervino George - recuerdas a Alex, ¿Cierto? - Alex extendió una mano y la chica lo besó en la mejilla, igual que a Rupert - y ella es Cara, modelo, seguramente la habrán visto antes.

- Burberry Beauty -dijo Alex - tu belleza natural debería formar parte de nuestra próxima chica Vogue.

- En verdad me halaga señor Davis.

- Dime Alex, me haces sentir viejo.

- Está bien... Alex...  - dijo Cara, mirándolo con agrado y Alex se congeló por un momento, y reaccionó después con el dolor en las costillas debido a los codazos de Rupert.

- Oye, está bien que sea linda, pero es la chica de Geo, a ti te toca la desconocida... - le susurró el pelirrojo al oído.

- ...Mucho gusto Danna - saludó George, y Alex y Rupert hicieron lo mismo - ¿Que te parece el club?

- Formidable, mejor ambiente no puede haber - dijo la chica - ¿Gustas bailar Alex? - Danna extendió una mano a Alex para invitarlo a la pista, y el chico notó que Geo y Rupert con la mirada le mandaban señales de que aceptara. Finalmente el chico aceptó y tomo la mano de Danna dirigiéndose a la pista. Automáticamente la chica tomó las manos de Alex y no las soltó para nada desde que comenzaron a bailar. El chico se perdió por completo en los movimientos de la chica y se dejaba llevar por el movimiento de sus caderas y el brillo de sus ojos.

Cuando Alex tenía oportunidad, veía que Geo charlaba con Cara animadamente y éste la hacía reír, y Rupert le susurraba al oído a Karen cosas a las que ella respondía mirándolo a los ojos. Después de un set de canciones electrónicas, volvieron a la mesa donde Rupert le decía a Karen:

- Sí, en las grabaciones corriendo por el bosque me hice unas cuantas heridas, sobre todo en los brazos - y mostró su brazo fornido a la chica - Las cicatrices ya desaparecieron, pero si sufrí varias caídas.

- Woow, por lo que se ve eres muy profesional - dijo Karen admirada.

- O un gran mentiroso - interrumpió Alex volviendo a la mesa -  un gran actor que sufre heridas y le teme a las arañas. Eso es digno de verse.

- Lo de las arañas es un trauma desde la infancia - se defendió Rupert - y tú no corriste como loco en el bosque, así que no hables.

- Como quieras - dijo Alex, bebiendo de un trago frente a él - disculpen chicos, tengo que ir al baño.

Alex se abrió paso ante la pista de baile y llegó al baño para caballeros. Se lavó las manos dejando el grifo abierto y mirando correr el agua. El reflejo que el espejo le regresaba era uno diferente. Había recordado la fiesta de Dolce & Gabbana en esa pequeña isla de Italia, al tomar por la cadera a la chica se le vino a la mente la imagen de la mansión Chanel y todo ello tenía un factor común.

- ¿Todo bien? - preguntó George tímidamente desde la puerta del baño, amortiguado por el ruido del exterior, mirando al reflejo y no al Alex corpóreo.

- Alguna vez... has pensado en dejar todo lo que eres, lo que has logrado, el lugar al que has llegado y todo lo que has obtenido... ¿Por amor?

- No - respondió George después de unos segundos, cerrando el grifo y acercándose a Alex - La verdad no creo que seamos de esos príncipes que se pintan del color preferido de una chica y abandonan su corona y herencia por ella - Geo miró el semblante de Alex: sus ojos lucían apagados y su cara estática - ¿La extrañas? - preguntó.

- La pienso - contestó él - en la pista de baile cuando bailaba con Danna... recordé Milán y París... Recordé como charlaba con ella cuando te vi con Cara... Y como Rupert coqueteaba con Karen...

- ¿Que pasó exactamente entre ustedes? - preguntó George.

- Todo lo que puedas creer - dijo Alex dándose la vuelta, de espaldas al espejo - excepto lo que piensas: Fuimos a la playa, comimos pizza, paseamos en una góndola, nos besamos frente a la fuente de Trevi, compartimos una cama... Pero no había amor.

George miraba pensativo al piso, Alex pensó que como Rupert iba a explotar en risas burlándose de él, pero para sorpresa del mismo, George lo abrazó del hombro y dijo:

- Amigo, creo que eres uno de esos príncipes. Pero no azul, el burdeos te sienta mejor. Es una linda chica, hasta donde puedo recordar, es rubia y linda. - Hizo una pausa y al ver que Alex esbozaba una sonrisa de agradecimiento añadió: - Ahora vamos por Rupert, no es que le tenga desconfianza, pero va muy rápido con Karen y no quiero embarazos en el club.

Salieron del baño de caballeros y regresaron a la mesa, y Rupert preguntaba sobre el trabajo de la chica.

- ¿Y sólo eres vocalista? Porque tienes una voz impresionante, Alex me ha mostrado varios videos y cantas genial.

- Gracias.- dijo ella, sonriendo complacida y preguntándose y respondiéndose mutuamente. a Alex su plática le dio pereza y se sentó lo más lejano posible de ellos, y junto con George cambiaba impresiones del desfile de Burberry y la fiesta. El tiempo pasó muy despacio para Alex y después de varias horas las chicas decidieron despedirse.

- Chicos, desafortunadamente nos tenemos que ir - dijo Danna - Cara tiene un casting mañana y estoy algo cansada, Alex es buen bailarín ¿Saben? - El comentario hizo que el chico casi se atragantara con su margarita.

- ¿Nos vemos después? - preguntó Rupert, dirigiéndose más a Karen que a Danna o Cara.

- Seguro - dijo Karen.

- Hasta luego chicos - Cara se despidió de todos con un abrazo y un beso en la mejilla, no sin antes alborotarle el cabello a Geo.

- Tengo que irme también - dijo Alex permaneciendo de pie - necesito terminar esa edición especial o Newhouse me matará el lunes.

- ¡Vamos! La noche apenas comienza - dijo Rupert, sentando a Alex a su lado.

- No puedo, en serio - dijo él poniéndose de pie nuevamente.

- ¿Y si vamos a tu casa? Rupert me dijo que se la pasó bien allí la última vez.

- La última vez amanecimos semidesnudos en mi sala.

- No negarás que fue genial - dijo Rupert, ignorado por Alex.

- Vamos a mi casa - dijo Alex finalmente - pero nada de escándalo ¿sí?

George avisó que la banda tocaría algo más tarde, y camino a casa de Alex Rupert bajó a un expendio de vinos y licores subiendo con una bolsa de plástico igual a la que llegó anteriormente. En la sala movieron todo el trabajo de Alex y sus regalos a un sillón en la esquina.

- Haznos el favor "quijadas" - dijo Rupert, pasándole a Alex una botella, que destapó con sus dientes de nuevo.

- Y ya que estamos en confianza - dijo Rupert quitándose la chaqueta y arrojándola a un perchero de la sala le preguntó a Alex  ¿Ya nos dirás que pasó entre tú y tu asistente en París? Porque al parecer intercambiaron algo más que teléfonos - Hizo un gesto burlón que Rupert imitó grotescamente.

- No hubo sexo - respondió sinceramente pero con una sonrisa, quitándose la chaqueta también y arrojándola sobre la de George - Nunca llegamos a la cama para tener sexo, sólo dormimos juntos. Nada más.

- ¿Dormiste con una chica sin hacerle el amor? - preguntó Rupert indrédulo - Eres un idiota.

- ¿En serio? ¿Soy yo el único que conoce Burberry por sus abrigos y no por sus modelos o cantantes?

- Sí - contestaron al mismo tiempo, al dirigirse una mirada de complicidad.

- Además no sólo está Cara y Karen de Burberry... - aclaró Rupert

- También está Emma Watson - dijo George

- Pero ella es perfecta...

- Y es lo que la hace imperfecta...

- Esperen... ¿Qué? - Alex no podía creer lo que decían los dos chicos frente a él

- Es linda, tierna y cariñosa...

- Es muy... "Rosa" por así decirlo - dijo Rupert dibujando comillas en el aire - y nosotros queremos a chicas arriesgadas... que rompan estándares... un lado "salvaje". Debo admitir que disfruté los 10 años que pasé con ella en Harry Potter, y mucho más la escena del beso húmedo... - Rupert hizo un gesto como de disfrutando un orgasmo y los demás estallaron en carcajadas.

- Yo anduve con ella muy poco tiempo, después de Burberry y del video... Es muy linda... Y yo no esperé 10 años... a los dos minutos del video la lamí... y para pruebas está Youtube.

- Punto para Geo - dijo Alex, sentado en el piso - lo siento por tí Ruppy.

- No hay problema - dijo el pelirrojo - yo siento el hecho de que tu primera vez en París nunca haya ocurrido.

- No fue la primera vez - dijo Alex - Marie Williams, teníamos 17 en la universidad, en ese auto ella misma me enseñó a conducir... Supongo que ahora ella no es porrista y tiene hijos por docenas.

- ¡No! - exclamaron ambos con sorpresa, riéndose ante la declaración de Alex y su primera experiencia sexual.

- ¿Tú con una porrista? - preguntó Geo - ¿Erás el jugador estrella? ¿O el hijo de millonario?

- Era editor del periódico escolar y la verdad ni yo mismo me explico el como llegamos a ese asiento trasero.

La noche transcurría entre copas y confesiones de amigos. Las botellas se vaciaban y la plática fluía más naturalmente. Cuando no hubo más alcohol por ingerir, Rupert y George se despidieron de Alex:

- Nos vemos... idiota. ¡Dejaste a una chica deseosa de sexo en París! - exclamaba Rupert - imbécil, pero buen amigo.

- Hasta luego - se despidió George con un abrazo fraternal - y te prometo que haré todo lo posible para que este estúpido no choque el auto, éste si es digno de verse por las calles.

- Adiós.... Imbéciles - Dijo Alex, cerrándole la puerta en las narices a Geo y tirándose en el sillón. Todo lo de aquella noche daba vueltas en su cabeza más que el alcohol, y aún en sus cinco sentidos pero con la visión algo borrosa y la lengua reseca decidió convertirse en un príncipe que haría hasta lo imposible por estar con la plebeya que amaba... sin perder su trono.