XXIII - The London Fashion Cookbook





Alex se depertó antes de que la alarma del despertador sonara, y tras una ducha con agua fría y un renovado entusiasmo salió a la calle con los números de la revista bajo el brazo.

Al llegar a las oficinas saludó a todo mundo como nunca antes lo había hecho, caminaba enérgicamente con un vaso de café frío y su trabajo firmemente sujetado con su mano izquierda. Los que trabajaban en las oficinas dejaron a un lado el alboroto para notar el cambio de look tan radical al que se había sometido. 

- Buen día señor Davis - lo saludó Rose poniéndose de pie y al notar su nuevo peinado dijo: - Se ve... más... juvenil...

- Gracias Rose - dijo él, besándole la mejilla por encima del escritorio sin soltar su café ni los bocetos de las revistas - Fue un acto de locura, pero al parecer me sienta bien.

- Muy cierto señor - dijo Rose, consultando unas hojas de su escritorio y unas notas adhesivas que rodeaban el monitor de su computadora - por cierto, Newhouse quiere verlo en la sala de juntas... Otra vez.

- Genial - dijo Alex, pero no con sarcasmo como veces anteriores, sino que al parecer en verdad se sentía optimista ante la llamada de su jefe. - Te dejo el suplemento especial de las pasarelas y el libro del siguiente número de la revista, hasta luego...

Alex caminó por el pasillo que conectaba su oficina con la sala de juntas, que quedaba antes de la oficina de Newhouse, y tras darle un último sorbo a su café lo tiró a un cubo de basura y entró a la sala, donde lo estaban esperando los miembros del consejo directivo que lo miraron con escrutinio debido a su corte de cabello.

- ¡Davis! ¡Buen día!- Newhouse se acercó a él, le estrechó la mano y le señaló su asiento - Excelente corte, por cierto.

- Gracias - dijo Alex, apenado pero orgulloso a la vez.

- Bien... Hace unos días ésta página de internet vio la luz con las portadas animadas, y hoy es uno de los sitios más visitados dentro del mundo de la moa, traducida a más de 60 idiomas  y adaptada para ser visitada desde cualquier dispositivo o computadora alrededor del mundo Y todo gracias al chico de 22 años que hoy estrena un nuevo peinado - todos miraron a Alex con una sonrisa, y no porque su nuevo look le quedara excelente, sino porque cada movimiento del chico o cada gesto de su cara les generaba ganancias - y a él hace referencia nuestro próximo punto: Davis ha llevado el nombre de la división masculina  de Vogue hasta Italia y Francia, incluyendo eventos locales como los BAFTA, por mencionar el más reciente, pero necesitamos ir más allá - Newhouse hizo una pausa, tocó la pantalla gigante donde hasta entonces estaba la página de internet de Vogue y una gráfica que mostraba el tráfico de visitas, al instante apareció un mapa del continente americano, en donde Estados Unidos, México y Brasil estaban remarcados con un color distinto al de los demás países - Una gira por América para promocionar el trabajo de Davis y la revista en sí - Todos se giraron de nuevo hacia a Alex, y éste adivinó que no era por su peinado, sino que esa vez esperaban una declaración o palabra del chico.

- Perfecto - dijo él, fingiendo concentrarse en la pantalla de la sala de juntas - Me parece... interesante.

- ¡Bien Davis! Esa es la actitud, y es por eso que la próxima semana volarás directamente a Rio de Janeiro - Alex puso una cara de estupefacción y cerró la boca que mantuvo abierta varios segundos desde que recibió la noticia. Rose interrumpió la junta al entrar abruptamente disculpándose con todo mundo y entregándole un documento al señor Newhouse. - Bien Davis, saldrás la semana entrante pero ahora te sugiero que salgas de ésta sala de juntas y tomes el auto que te espera afuera, la editorial Assouline te quiere para unas fotografías de su "London Fashion Cookbook" ahora mismo.

Alex no entendía lo que pasaba, Rose le hizo señas para que saliera rápidamente del lugar detrás de ella.

- Con permiso señores - dijo Alex poniéndose en pie - fue un placer verlos - Salió corriendo de la sala de juntas y alcanzó a Charlotte en el pasillo - ¿A que se refiere Newhouse con eso de un libro de cocina?

- La editorial Assouline hará una edición británica del "American Fashion Cookbook" son recopilaciones de recetas de personajes que tienen que ver con el mundo de la moda - explicó Charlotte - la verdad no me sorprende que lo hayan tomado en cuenta, de hecho se habían tardado demasiado.

- Gracias Rose - dijo Alex, tomando el ascensor hasta la planta baja, saliendo a toda velocidad por las puertas de cristal y tomando el auto de la compañía que lo llevaría a la sesión. El día había comenzado bien y ahora se tornaba insospechado: asistía a una sesión de fotos que el nunca acordó (como la de su primera portada) y con una editorial de un libro del cuál nunca había escuchado nada.

El auto tomó un rumbo desconocido para Alex y entró a lo que parecía una granja en medio de la mancha gris que era Londres: una cabaña de madera en medio de un prado verdoso rodeado de árboles sería un paisaje hermoso, de no ser porque había camionetas y varios hombres bajando equipo de iluminación y demás artefactos para la sesión. 

Al bajar del vehículo una chica se acercó a él, llevaba cargando unos papeles entre sus manos y preguntó:

- ¿Davis? ¿Alexis Davis? ¿Editor en jefe de Vogue Men?

- Sí - contestó él, alzando una ceja al ver que la chica no lo miraba a la cara.

- Bieeeen... sígame - Alex caminó tras ella rebasándola, ya que las piernas cortas de la chica se movían con mucha agilidad, así que por cada dos pasos de Alex ella daba cuatro más - se le llamó para tomar unas fotografías para "London Fashion Cookbook" que es un compendio de recetas favoritas de diseñadores, modelos, socialités y demás personas involucradas en el mundo de la moda - por fin encontró el papel que buscaba entre los tantos que cargaba y se lo dio a Alex - su contrato, puede tomarse el tiempo para leerlo, pero no demasiado para no retrasar a Emma.

- ¿Emma? - preguntó él, quién apenas leía las primeras palabras del documento - ¿Que Emma?

- ¡Emma Watson, por supuesto! ¿En que mundo vive señor Davis? - preguntó la chica irritada. Lo condujo hasta detrás de la cabaña donde había una carpa al aire libre, allí estaban los fotógrafos, utileros y maquilistas trabajando en Emma, que estaba sentada en una silla mientras la peinaban y retocaban sus labios.

Alex se sentó en una silla a cierta distancia de Emma mientras revisaba el contrato. A los dos renglones decidió firmarlo sin llegar a leerlo por completo. Cuando terminaron de alistar a Emma, pasaron con él, mirándolo de pies a cabeza y murmurando entre sí:

- Pensé que tenía el cabello más largo...

- ¿Usaremos el color tangerina? Combina a la perfección con sus ojos...

- Usaremos sombreros, su cabello es muy corto para manejarlo en movimiento.

- Deberían dejarlo respirar - dijo una voz detrás de ellos, haciendo que se separaran del chico para abrirle paso - el no está acostumbrado a éstas cosas. Soy...

- Emma Watson... - dijo Alex, poniéndose de pie ante la presencia de la chia - te conozco de sobra, la mejor vestida de la mancha gris debajo de la eterna lluvia, yo soy... 

- Alexis Davis, escuché tu nombre apenas esta mañana, pero tu trabajo lo sigo desde el principio.

- No sé si sea un halago, pero gracias - 

- Por nada, y a lo que veo te llamaron de última hora - dijo la chica, que notó que Alex vestía de traje y corbata, mientras ella usaba una blusa blanca y shorts de mezclilla.

- De hecho sí, estaba en una junta importante y prácticamente me sacaron del lugar - Emma rió ante las palabras de Alex y dejó que los encargado de vestuario hicieran su trabajo. Alex salió vistiendo unas bermudas , un pequeño sombrero de paja y camisa a cuadros sin mangas, caminada descalzo por el césped hacia donde estaba Emma sentada en un mantel frente a las cámaras, la primera imagen sería de un picnic campestre. - ¿Te invitaron desde el inicio de este proyecto?

- Pues sí, supe que iba a haber grandes personajes en este libro, así que acepté inmediatamente, aunque creo que tú no tuviste otro remedio - dijo ella, aceptando la copa de café helado que la producción le ofrecía, uno de los postres y platillos que  mostrarían en las fotografías.

- Exacto - dijo él, sentándose con las piernas cruzadas frente a Emma mientras equipo técnico esparcía flores recortadas a su alrededor y ponía cubiertos en el mantel donde estaban sentados - un auto de la nada me esperaba frente a Vogue y ahora estoy aquí, comiendo helado contigo.

- ¡Silencio todos! - dijo el fotógrafo - bien ustedes dos - dijo refiriéndose a Alex y Emma - son una bonita pareja feliz muy enamorada que vienen a pasar un día soleado en compañía de su alma gemela, así que Emma es feliz dándole helado de café a Alex en la boca, recuerden: son felices.

- No sé si sea tan feliz si nos sigue gritando de esa forma - susurró Emma, haciendo que Alex riera, y ella también. De la nada comenzaron a escucharse los disparos de la lente del fotógrafo y el equipo detrás de él permanecía en silencio absoluto.

- ¡Una más chicos! - dijo el fotógrafo.

- Soy amigo de Rupert - dijo Alex, antes de que Emma le metiera la cuchara en la boca con brusquedad - es increíble que alguien pueda ser tan conquistador de chicas y tenerle miedo a las arañas al mismo tiempo. - Emma se rió fuertemente mientras mantenía la cuchara en el aire, Alex tomó con su boca el helado antes de que cayera y el lente del fotógrafo volvió a irrumpir en el aire.

- ¡Perfecto! Nunca había visto tanta química - el fotógrafo casi lloraba de la emoción al ver que las fotografías quedaban a la primera toma.

- Excelente, si seguimos así, quizá estemos libres antes de lo que pensamos - dijo la chica

- ¿La señorita Watson tiene una cita con Johnny? - preguntó Alex de manera burlona, volviendo descalzo a la silla para que le retocaran el maquillaje.

- Sabes su nombre - dijo ella impresionada - pues no, tengo una cita con mis amigas en una pijamada de chicas.


- Eso suena... interesante - contestó él - mi pijamada con George y Rupert terminó con alcohol y botellas vacías.

- ¿Así que también eres amigo de George Craig?

- Sí - contestó él - no es algo que me llene de orgullo, pero es buen cantante.

Ambos se separaron hacia habitaciones distintas de la cabaña donde se cambiarían de ropa para la siguiente fotografía, Emma salió con una camisa a cuadros roja y jeans y Alex con una camisa de mangas cortas a rayas con jeans ajustados negros, el plus lo daba un sombrero de vaquero con pequeños hoyos en todo el accesorio.

- Bien, chicos - el fotógrafo llegó con una charola grande entre sus manos, que dejó en la mesa donde se tomaría la siguiente fotografía - ésta fotografía será más casera, queremos ver ternura por parte de los dos y una mirada sumisa... un poco tímida de Emma, mientras acaricias el rostro de Davis ¿Estamos?

El fotógrafo abrió la charola, contenía un pan de carne a la inglesa, todos se pusieron en posiciones, Emma colocó su mano izquierda sobre su rostro y Alex miraba a Emma con una mirada seductora que nunca había utilizado.

- La cara más arriba Emma - la chica subió la mirada y notó que Alex tenía unos ojos casi idénticos a los de ella - sólo una más - el fotógrafo dio unos flashazos más y la fotografía estuvo lista.

- ¡Vayan a cambiarse! ¡Equipo técnico, preparen la escena del lago!

- ¿Hay un lago en este lugar? - preguntó Alex, secándose la cara con una toalla que le ofrecía una estilista.

- Es un estanque pequeño - dijo Emma - rodeado de flores, pero lindo.

- ¡Genial! Los de Fashion TV llegaron tarde... como siempre, y como no pienso repetir las fotografías tendrán que grabar lo que tengamos. ¿¡Davis estás listo!? - Al ver que Alex asentía dijo: - Bien, métete al lago.

- ¿Qué? - preguntó Alex, sin entender del todo la orden del fotógrafo calvo.

- En el lago, sólo métete - lo tomó del brazo y lo sentó en la orilla del estanque junto a Emma - ¡Anda! - lo empujó por la espalda y el agua congelada le llegó hasta la cintura, cada poro de su piel se erizó y Emma contenía la risa para evitar la ira del fotógrafo - ¿Donde están los postres? - preguntó, y vio acercarse una chica con una gran bandeja donde habíacopas de helado con brownies. Prepararon la escenografía esparciendo copas por la orilla del estanque, el fotógrafo le dio una a Emma con una pequeña cuchara - Ok chicos, ésta es la última fotografía de hoy, y los de Fashion TV han comenzado a grabar el detrás de cámaras, Davis: quiero que pienses: "ésta es mi chica ideal, es hermosa, es perfecta y es mía". Emma: necesito que en ambos se muestre una mirada que se conecte, una atmósfera rosa entre ustedes dos. ¿Me entienden? Davis, quítate la camisa, quiero un balance de sensualidad y Emma, abre las piernas para que estén lo más juntos posible - los chicos cohibidos totalmente ante las órdenes del fotógrafo obedecieron, Alex se sentía apenado y muerto de frío mientras Emma deseaba morirse de vergüenza.

- Tú tienes algo de Hermione, ¿En el contrato venía algo de esto?

- Por lo que recuerdo, somos propiedad del fotógrafo hasta que termine la sesión - dijo Emma, tomando helado con la cuchara - ahora concéntrate y conecta tu mirada - a Alex le causó risa su comentario, pero al ver que el fotógrafo lo miraba con enojo, cambio su semblante y miró a Emma lo más "rosa" posible. La chica le ofrecía helado con la cuchara y mantenía su brazo en el aire para que captaran la fotografía.

- No es suficiente - dijo el fotógrafo - necesito que interactúen entre ustedes, necesito verlos más conectados.  No siento su atracción.

- Atracción... Lo que va a sentir será mi patada en sus...

- Concéntrate - dijo Emma, acercándose más a él, mientras Alex la tomaba por la cintura - imaginaré que eres Johnny y tú...

- Imaginaré que eres tú, así de simple.

Durante varios minutos, unas copas de helado que se derretían y las piernas entumecidas del chico la sesión terminó. Sus pies morados tocaron el césped caliente y se tiró a recibir los rayos de sol.

- Buen trabajo - dijo el fotógrafo - Emma querida, estuviste espectacular, como siempre.

- Gracias - dijo Emma con una de sus sonrisas encantadoras - pero supongo que Alex se llevó la parte más ruda de la sesión.

- Estará bien - dijo el fotógrafo, restándole importancia y dirigiéndose al chico tumbado sobre su espalda dijo: - bien hecho Davis, cámbiate y te llevarán a casa. Bonito peinado, por cierto.

- Fue un placer Alex - dijo Emma, hincándose a su lado para besarle la mejilla - Espero toparme pronto contigo.

- Adiós - es lo único que pudo decir el chico, antes de que una estilista le arrojara una toalla - ¿Y ustedes que ven? - preguntó irritado a unos camarógrafos de Fashion TV. - Imbéciles -  Se incorporó y aún con los pies algo entumecidos pudo cambiarse y salir de la granja.

Camino a las oficinas de Vogue se dio cuenta de la inmensidad del asunto: había estado con Emma Watson, la chica sexy a la que medio mundo le seguía la pista y criticaban y alababan lo que calzaba y vestía, estaba sin camisa junto a ella y sus labios a pocos centímetros de distancia. Ella tenía un novio y él apenas menos de 24 horas de relación con Charlotte, así que las ilusiones se desvanecieron como bocanada de humo.

Al llegar de vuelta a las oficinas de Vogue, y entrar a su oficina, Rose lo recibió:

- El señor Newhouse terminó su junta hace unos minutos, y me pidió que le preguntara si necesita algo para su gira por América...

- Sí... de hecho necesito a un asistente... Llama a la chica que fue conmigo a París y Milán y ofrécele un contrato para la gira.

- Como guste señor.

- ¿Newhouse se fue? - preguntó Alex.

- Si señor - contestó ella.

- Bien, yo también me largo, y sugiero que hagas lo mismo, no hay mucho que hacer hoy si llaman toma el recado y nos vemos mañana.

- ¡Gracias señor! - exclamó emocionada.

- Hasta mañana - Alex tomó el ascensor  y bajó hasta las oficinas de redacción y prensa. Salió por las puertas de cristal y decidió caminar un rato por Londres, tomó su teléfono celular y marcó a Charlotte.

- ¿Bueno?

- Buenas tardes Cherry - saludó Alex - ¿Ocupada?

- No mucho, acabo de salir de una entrevista de trabajo en la embajada y al parecer causé una excelente impresión, gracias por la recomendación señor Davis - añadió en un tono profesional sumamente exagerado.

- Me alegro, sólo que si aceptas el trabajo no podremos vernos en casi una semana.

- ¿Por qué? - preguntó ella alarmada.

- La revista quiere que vaya a Brasil, México y Estados Unidos para una gira en América... - Alex se detuvo en una cafetería y pidió un frappé para llevar - y supuse que necesitaría a una asistente competitiva y sumamente eficiente para desempeñar ese cargo.

- ¿Y pensaste en mí? - preguntó la chica apenada - Nadie sabe lo nuestro, llevamos menos de un día de noviazgo y... ¿Dices que viajaremos juntos? Nadie más sabe lo nuestro...

- No... Nadie sabe lo de nosotros, excepto tú, yo y la chica que me sirvió éste café - la chica que lo atendía lo miró sorprendida - gracias linda  - le dijo Alex a la chica, tomando su tarjeta de crédito con la que pagó.

- Bien, entonces supongo que puedo darme el lujo de rechazar la oferta de la embajada...

- ¿Te olvidas de quién es tu novio? - preguntó Alex ofendido - Puedo llamar y "pedirte prestada" por una semana, nadie ocupará tu puesto hasta entonces y podrás regresar al trabajo.

- Por eso te amo Davis - dijo ella - solucionas todo con un movimiento de tu dedo.

- Bien, entonces supongo que recibirás la llamada de Rose para ofrecerte el contrato, así que... Nos vemos luego, que tuve una sesión de fotografías rápidas con Emma Watson y me siento fatal.

- ¿Así que ni 24 horas de noviazgo cumplimos y vas con Emma a besarte para una revista? - preguntó ella, fingiendo estar furiosa.

- En primera no me besé con ella, estuve a punto dé, pero no pasó, y en segunda: fue para un libro, no una revista, y en tercera, los únicos labios que me gustan son los tuyos. Y disculpa que me tenga que ir tan abruptamente, pero en casa tengo mucha ropa que empacar y que seguramente sólo usaré una vez en la vida.

- Bien, nos vemos después... Supongo que en la oficina de Newhouse como la primera vez. Hasta luego Davis.

- Llámame Alex - dijo él, tomando un taxi hacia su casa - soy tu novio, no tu jefe.

- Como quieras... Alex.

El chico cortó la llamada, no tenía idea de lo que haría en dos países prácticamente desconocidos para él y no sabía a que eventos asistiría... entonces recordó las palabras de Tom Ford en su oficina... Y por primera vez en Londres experimentó el miedo.