XXIV - Design the Future





- Señor Davis, lamento molestarlo tan temprano, pero Newhouse lo quiere ver urgentemente en la sala de juntas cuanto antes - dijo Rose por teléfono - varios diseñadores lo  están esperando. - Y sólo eso bastó para que Alex tomara una ducha rápida y saliera rumbo a las oficinas de Vogue.
- Están en la sala de juntas - dijo Rose, al verlo llegar con paso apresurado y su café frío en mano como era costumbre - llegaron desde temprano y nadie de los trabajadores de redacción los vio llegar, es como si de la nada hubiesen aparecido en el edificio.

Alex le extendió su café helado y entró a la sala de juntas, al entrar los ojos se le abrieron inmensamente, como si hubiesen encendido un reflector gigante frente a él, pero no fue por una luz poderosa, sino que la sorpresa de ver a Frida Gianini, Tom Ford y Christopher Bailey acompañados de una señora anciana que Alex pensó que era una religiosa, de no ser porque le faltaba un rosario en las manos o una cruz en el pecho.

- Buen día Davis, la verdad lamentamos mucho haberte llamado tan abruptamente de esa manera - explicó Newhouse, señalándole su asiento, frente a las demás personas en el lado opuesto de la mesa - Seguramente conoces a Tom, Frida y porsupuesto a Christopher - al ver que sólo Alex asentía porque no estaba del todo despierto, prosiguió - pues bien, la señorita aquí presente es Minerva Bernett, ella es presidenta de la fundación Vision Future que tiene como objetivo ayudar a niños con problemas visuales desde el nacimiento o la infancia, ya sea con anteojos u operaciones para personas con escasos recursos en esta parte del continente.

- Mucho gusto señor Davis - dijo la anciana, añadiendo un ademán con la cabeza y una mirada dulce. A lo que Alex respondió con una sonrisa apagada.

- Seguramente te preguntarás que hacen ellos aquí... Pues bien. Aquí es donde entran cuatro de los mejores diseñadores de Europa, ellos crearán una línea de lentes y anteojos para cada firma a la que representan y la mayor parte de las ventas serán donadas a la fundación de la señorita Bernett. 

- ¿Cuatro? - preguntó Alex, tardando en reaccionar y entender que frente a él había tres y no cuatro grandes del diseño 

- Sí, lamentablemente uno no pudo estar presente con nosotros en este momento - dijo Newhouse - pero a lo que vamos es a lo siguiente: te mandamos llamar porque cada uno de los diseñadores tendrá la colaboración de una celebridad de la moda para la creación de la línea benéfica, y uno de ellos quiso que colaboraras con él, así que prácticamente, serás un diseñador de la noche a la mañana.

- ¿En serio? - preguntó Alex emocionado, mirando a Christopher Bailey y con ganas de correr a sus brazos como si  fuera un niño de 3 años excitado ante la llegada de su padre.

- Cierto - respondió Bailey con una sonrisa algo triste, siendo el único que pronunció palabra de los tres creadores.

- Cierto Davis - interrumpió Newhouse, mirando su reloj - veo que no hay tiempo para que empaques, tu vuelo privado sale en media hora, así que depositaremos a tu cuenta un bono para el viaje y compres lo que necesitas. No puedes hacer esperar a Lagerfeld mucho tiempo.

- ¿LAGERFELD? - Preguntó Alex anonadado ante la mirada fría que Tom no le había quitado de encima. - ¡¿KARL LAGERFELD?!

-Sí, Davis, ahora sal. El vuelo privado te espera.

Alex se levantó difícilmente de su silla, sentía en la espalda la mirada de los tres diseñadores y la presidenta de la fundación, la cual salió detrás de él llamándolo a gritos:

- La verdad agradezco mucho que haga esto por la fundación - dijo ella, tomando de la mano a Alex - entiendo que es un joven muy ocupado y que todo esto fue muy rápido, pero en verdad me siento muy agradecida con usted.

- Lo haré lo mejor que pueda - contestó Alex, dirigiéndole una sonrisa - ahora tengo que irme, mi buena acción del día me espera en París. - Alex se despidió de la anciana y bajó corriendo en el ascensor sin despedirse de Rose y salió apresuradamente al auto que lo esperaba fuera, en el trayecto al aeropuerto internacional trató de llamar a Charlotte que no contestaba a su teléfono: "Hola, soy Charlotte, no puedo contestar ahora, así que deja tu mensaje".

Al llegar al aeropuerto con sólo su billetera y teléfono celular subió a un pequeño avión privado que dentro contenía todas las comodidades de una sala de estar: había sillones, un pequeño bar y televisión. Durante los 45 minutos de trayecto pensó que demonios haría con Lagerfeld, como demonios sería diseñar una línea de lentes para la beneficencia y porque demonios lo había elegido a él.

Al pisar el soleado suelo francés un taxi lo llevó hasta el hotel adaggio, llegó a la recepción por la que tantas veces cruzó por con Charlotte, las últimas de ellas tomados de la mano. Se acercó a la chica que atendía a la recepción y al parecer a ella le resultó familiar su rostro, porque lo miraba con atención.

- Un message pour Monsieur Alexis Davis? - preguntó él.

- Davis... - murmuró la chica, tecleando en su computadora - Oui, j'ai des ordres d'appeler un taxi pour l'emmener à l'Chanel Mansion àquand vous arrivez. - tomó un teléfono y con un francés muy fluido y rápido pidió un taxi para Alex. - Vous pouvez attendre dans le hall, monsieur.

- Merci - dijo él, entrando a un salón opuesto a donde estaba el restaurante donde Alex y Charlotte desayunaron juntos por última vez en París. Minutos después de acomodarse en un sofá y escuchar la música de piano su celular sonó:

- ¿Alex? - la voz de Charlotte se hizo presente al instante - ¿Pasó algo? No pude contestar, estaba en entrevista con el primer ministro.

-¡Vaya! ¿El primer ministro? Eso sí opaca la noticia que te tengo.

- ¿Que noticia? ¿Estás bien?

- Si, estoy bien, sonará raro e increíble pero... estoy en París - y sin esperar la respuesta de la chica añadió: - Karl Lagerfeld quiere que diseñe una línea de anteojos junto con él para una obra benéfica a favor de niños con defectos visuales.

- ¿En serio? ¡Increíble! - exclamó la chica - ¿Cuando volverás? - preguntó.

- No lo sé - contestó - ni siquiera traje equipaje, así que tendré que comprar algo de ropa si necesito quedarme varios días. 

- Bien... Cuídate amor.

- Lo haré linda. Besos - Alex cerró su teléfono y al instante la recepcionista le indicó que el taxi lo esperaba fuera. 

En su camino a la Mansión Chanel volvió a mirar los paisajes y construcciones que en su momento vivió en la semana de la moda de París, al llegar al recinto fue recibido por un asistente personal del diseñador, quién lo condujo por el castillo hasta llegar a las míticas escaleras de la mansión. Y un piso más arriba había cámaras y equipo de iluminación listo para grabar.

- ¿Sorprendido? - preguntó Karl, detrás de él al verlo llegar. - Buen corte por cierto - añadió señalando su cabello corto.

- Bastante - saludó al káiser con un apretón de manos - en primera por el proyecto, después por ti, ahora por esto. Y gracias. 

- Bien, supuse que tendrías un futuro más allá de tu escritorio en Vogue, así que quiero experimentar esta nueva faceta en sí. ¿Supongo que nunca has dibujado más allá que a tu familia en preescolar no?

- Exacto - afirmó Alex, ya que el dibujo no era su habilidad.

- Lo supuse - dijo Lagerfeld, dirigiéndose hacia una habitación blanca con un escritorio doble, dos sillas y dos lámparas en el centro del lugar, el escritorio estaba rodeado por cámaras que estaban sujetas a unas pequeñas estructuras metálicas, en el piso había unos rieles circulares que hacían que se movían al rededor del escritorio y grabaran desde todos los ángulos - a simple vista éstas hojas están en blanco, con el logotipo de la firma, pero si las vemos debajo de ésta luz - dijo Lagerfeld poniendo una hoja limpia debajo de la lámpara que emitía una luz color violeta - aparece lo que es la forma básica de unas gafas, lo único que harás será dibujar el contorno de la imagen central y añadir más detalles, como algún estampado al armazón o algo así.

- Entiendo... ¿Porqué las cámaras? ¿Será un spot?

- Algo así... Verás... Desde que supimos quienes participaríamos en este proyecto se desató una pequeña guerra por hacerlo mejor, aunque fuera para la beneficencia, así que lanzaremos un spot con el proceso de diseño y después la campaña oficial.

- Ahh... - dijo Alex, suponiendo que tenía lógica que entre diseñadores hubiese rivalidad.

- Señor, necesitamos que Davis se pruebe el vestuario - dijo un asistente de la producción, que condujo a Alex hasta un pequeño vestidor instalado detrás de la terminal de dirección de cámaras. Al mirarse en el espejo notó que era una réplica exacta de Lagerfeld, a excepción del cabello corto y las arrugas de menos. 

- Bien, éste es el concepto del spot:  se abren las puertas, ustedes entrar a la habitación. Haremos un pequeño corte de continuidad para quitar las cámaras giratorias y hacer una toma a contraluz de ustedes dos, después se reincorporarán las cámaras y comenzará la magia del diseño.

Alex había entendido a medias: sólo caminaba, entraba y se sentaba. Eso sería todo.

- Comenzamos desde las escaleras, subiendo al mismo paso y misma velocidad, queremos que uno sea el espejo del otro. ¿Entendido? 

Karl asintió y bajó las escaleras, Alex lo siguió y trató de imitar cada uno de sus movimientos, los lentes oscuros eran una gran ventaja para no sentirse cohibido. 

- Comenzamos con el pie derecho y vamos un escalón a la vez ¿Ok? - sugirió Lagerfld, y al ver que sólo asentía, miró al frente esperando la señal del director de cámaras, éste dio la orden de comenzar y ambos comenzaron a subir las pequeñas escaleras, al traspasar la cámara se oyó el corte de cámara y al revisar el video quedó perfecto a la primera toma.


- ¡Perfecto! - exclamó el director de cámaras - ahora grabaremos la toma de las puertas: se abren de la nada y ustedes entran con un paso sincronizado, las cámaras estarán detrás de ustedes para pasar la toma a la escena a contraluz.

Alex y Lagerfeld se colocaron en el último escalón para caminar hacia la puerta, notaron que había una cámara en cada esquina superior del marco de la puerta y una más detrás de ellos. A la señal del director comenzaron a grabar y caminaron hacia la habitación blanca, entraron y las puertas se cerraron tras ellos. la toma se cortó y quedo de nuevo a la primera. Alex notó que las cámaras de los armazones metálicos desaparecieron para la toma a contraluz.

- Bien, ahora siéntense frente a frente - dijo el director, posicionando una cámara frente a la gran ventana que dejaba filtrar rayos brillantes de luz - y mantengan la mirada unos segundos. - comenzaron a grabar y ambos se miraban a los lentes oscuros sin expresión alguna. Después de varios minutos sin prácticamente moverse para nada, cortaron la grabación y se dedicaron a montar las cámaras en las estructuras móviles.

- Ésta es la parte más complicada - dijo el director - necesito que al terminar de diseñar un boceto, lo arrojen al aire, digitalmente haremos que los papeles vuelen alrededor de ustedes y agregaremos demás efectos visuales. Así que en cuanto comiencen a dibujar, las cámaras grabarán y girarán alrededor de ustedes para captar cada ángulo y cada segundo ¿Entendido?

Alex hizo la prueba con una hoja blanca que bajo la luz de la lámpara aparecía el boceto inicial de un par de gafas de sol. En el escritorio había todo tipo de instrumentos para diseñar: pequeñas reglas, pinceles, crayones, lápices de colores  y acuarelas, al ver que Lagerfeld asentía, Alex hizo lo mismo y respiró profundo.

- Lo harás bien - dijo Karl - sólo plasma lo que creas que será lujoso.

Alex tragó saliva, siempre había querido hacer su propia ropa y ahora que tenía oportunidad de expresarse su mente se bloqueaba por completo.

- Cuando estén listos - dijo el director.

Lagerfeld miró a Alex a través de los cristales oscuros de sus gafas y dijo:

- Adelante - tomó unos de los crayones en color negro y comenzó a dibujar, Alex hizo lo mismo rápidamente y de la nada creó un par de gafas cuadradas, siguió dibujando arrojando sus bocetos al aire con su mano izquierda mientras la derecha cambiaba de instrumentos para dibujar, hoja tras hoja una creación era diferente de la anterior, hasta que bajo la luz de la lámpara notó que el boceto de los anteojos había cambiado a la estilizada figura de una mujer, y sin perder un segundo, hizo trazos de lo que parecía un vestido hecho con borrones de lápiz, por el rabillo del ojo notaba como las cámaras no dejaban de girar al rededor de ellos y cómo los bocetos se amontonaban en el piso.

- ¡Corte! - gritó el director, para hacerse notar por encima del ruido de los rieles que aún giraban. - Estuvo excelente, sentí la atmósfera de magia y lujo en el aire, si hacemos una segunda secuencia tendremos material suficiente para el spot.

-¿En serio usarán esto para unos lentes? - preguntó Alex, juntando del suelo un boceto que él mismo uso: unas gafas cuadradas color café con manchas, como emulando un estampado de leopardo.

- Seleccionaré los más creativos - respondió Lagerfeld, poniéndose cómodo en su silla y arreglándose la solapa de su saco - y viendo varios de tus dibujos no lo haces mal para ser la primera vez.

- Me halagas, Lagerfeld.

- Sólo es decir la verdad - respondió él - espero que no lances tu propia línea, si no mucho nos pusiéramos a temblar.

Alex no supo que decir, agradeció usar lentes oscuros para no tener que desviar la mirada hacia otro lugar, así que sólo sonrió, misma sonrisa de complicidad que Lagerfeld le devolvió.

- Aquí hay más hojas en blanco - dijo el director, distribuyéndolo en dos partes iguales para ambos en el escritorio - la misma temática: dibujan, arrojan al aire y es todo.

Karl asintió de nueva cuenta y ambos se vieron las caras de nuevo.

- 3... 2... 1... Adelante - dijo el director, dando la orden ésta vez sin esperar a que ellos tomaran la iniciativa.

Alex tomó uno de los pinceles que habían vuelto a colocar en su lugar y comenzó a plasmar trazos, uno por uno los bocetos iban cayendo en el aire, ésta vez había patrones de vestidos y anteojos, por lo que Alex cambiaba rápidamente de un lápiz de color a una acuarela. Instantes después con el piso a rebozar de papeles las cámaras dejaron de girar y el equipo técnico se apresuró a recoger los bocetos y apilarlos con los demás.

- Señor Lagerfeld... Señor Davis, creo que es todo por hoy, necesitamos las mismas condiciones de luz para seguir grabando y al parecer el cielo no está de humor - por la ventana señaló una nube que amenazaba lluvia - mañana a primera hora continuaremos con el spot... y de ser posible finalizar para comenzar con la edición.

- ¿Donde te hospedas Davis? - preguntó Karl, poniéndose de pie.

- En el hotel Adaggio, pero ahora iré a comprar algo de ropa, solo cargué con mi billetera y mi celular. La noticia fue tan abrupta que no empaqué nada.

- Bien... Entonces nos vemos mañana - dijo Karl, saliendo de la habitación con paso decidido - y creéme: tienes futuro en el diseño.

Alex se dirigía a la pequeña habitación a cambiarse. El hecho de que el mismísimo diseñador de Chanel lo haya halagado le producía unas ganas inmensas de saltar de alegría. Pero en vez de eso tomó su celular camino al un centro comercial Galerías Lafayette y marcó a Charlotte.

- ¿Bueno?

- Excelente diría yo.

- ¿Alex ¿Como le va en París a mi diseñador emergente preferido?

- Muy bien linda, de hecho Lagerfeld dice que tengo talento para estas cosas y voy camino a mi contrato para la primera colección de alta costura... - presumió el chico

- ¿En serio? Bien, así ya no tendré que comprar tantos vestidos que usaré sólo una vez ¿En donde estás?

- Voy camino al Galerías Lafayette, uno de los más exclusivos centros comerciales - dijo él, de nuevo con un tono de presunción - ¿Que te parece si tomas un avión hoy mismo y mañana pasamos el día en París?

- Me gustaría amor, pero estoy planeando la gira por Asia del primer ministro y prácticamente es imposible.

- ¿Entonces el primer ministro está por encima que tu novio? - preguntó él, sintiéndose ofendido - ¿Y si de repente arreglara las cosas?

- ¿A que te refieres?

- A que el gran Alexis Davis demostrara todo el poder que tiene en el mundo de los negocios y de la sociedad para hacerte venir a París, de eso hablo.

- ¡Estás loco! No puedes hacerlo...

- Te llamaré en un momento - dijo él - y hasta entonces quiero que empaques.

- Pero...

- Hasta luego linda - Alex colgó la llamada y antes de entrar al centro comercial marcó a su oficina:

- Oficina del editor en Jefe de Vogue Men International ¿En que puedo servirle?

- Rose soy Alex, necesito un favor que quizá pueda parecer exagerado.

- Diga señor - dijo ella, tomando una nota adhesiva lista para apuntar.

- Necesito que le consigas un reemplazo al primer ministro británico, y que la chica que trabaja con ellos venga inmediatamente aquí.

- ¿Pasó algo señor?

- Pasa que estaré aquí más tiempo del que desearía y necesito un asistente para el acercamiento del contrato... ¿Puedo contar contigo, Rose?

- Por supuesto señor - dijo ella, tecleando en su computadora a velocidad alarmante - llamaré a la embajada, conseguiré los boletos de avión y estará allá mañana a primera hora.

- Gracias Rose, no sé que haría sin ti -

- Sólo hago mi trabajo - contestó ella - hasta luego señor Davis. - Rose cortó la llamada y Alex volvió a contactar a Charlotte

- ¿Bueno?

- Buenísimas nuevas - dijo Alex - caminando en los pasillos del centro comercial - más te vale que traigas lencería sexy, Rose te sustituirá por unos días y estarás aquí conmigo.

- ¡No! - exclamó ella emocionada - ¿En serio? ¡Eres fantástico!

- Lo sé, pero esperaré a que me lo digas después de dormir juntos - dijo él, mirando fascinado un aparador con chaquetas y abrigos - te veo mañana linda, te amo.

- Te amo, Davis - dijo la chica colgando al teléfono.

Hasta entonces todo iba bien: diseñaría para Chanel en un spot televisivo, volvió a la ciudad en donde se enamoró de la chica de sus sueños y muy pronto viajaría a América para expandir su reinado intachable, y a esas alturas del partido, las palabras de Tom Ford no tenían peso alguno en su carrera.