-
Señor Davis, en la recepción hay una chica de apellido McDonald esperándolo,
viene de parte de Vogue Men International... - dijo un encargado de la
recepción, en inglés con marcado acento francés - ¿Quiere que la haga pasar a
su habitación?
- Sí, adelante - contestó él, levantándose de la
cama para recibir a la chica. Cuando llamaron a su puerta se asomó con cautela
y miró los ojos azules de la chica que le devolvían la mirada, Charlotte entró
con rapidez, se arrojó a los brazos de Alex y lo besó, y él la abrazó con todas
sus fuerzas .
-
Te extrañé linda - dijo él, acariciando las mejillas de la chica.
-
Yo también amor - respondió ella, dándose la vuelta para quedar frente a él -
¿Que planes tienes para hoy?
-
Terminar el spot para Chanel y besarte el resto del día. - respondió con una
mirada soñadora, como si acabara de despertar de un largo sueño.
-
Suena fascinante - dijo ella - ¿Que te parece si te das prisa en terminar con
Lagerfeld para pasar a tu segundo compromiso?
- Me parece perfecto - dijo, levantándose de la cama, y quitándose la camisa
del pijama - tomaré una ducha y nos vamos ¿De acuerdo?
- De acuerdo - dijo la chica, saliendo de la habitación
- En verdad te extrañé - añadió Alex antes de que Charlotte cerrara la puerta
tras ella
- Yo también - respondió ella con una sonrisa, saliendo al corredor.
Después de tomar una ducha, Alex ajó al salón del hotel, y tras unos minutos
Charlotte apareció vestida en su clásico traje sastre de falda tubo, tomados de
la mano salieron a tomar un taxi, en el camino recordaron su pasada excursión
en París: La Torre Eiffel, su paseo por la Rue Cambon y la fiesta de la mansión
Chanel que se mostraba en todo su esplendor bajo el día soleado. Al llegar, el
mismo asistente de la vez pasada los recibió, los condujeron por las
mismas escaleras hasta la habitación sumamente iluminada donde el escritorio y
las sillas habían desaparecido.
- Bienvenido de nuevo - saludó Karl Lagerfeld detrás de ellos - Veo que tu
novia vino contigo.
- No, yo soy su... - Se apresuró a aclarar Charlotte, pero el diseñador la
interrumpió:
- Después de verlos en la pista de baile en la fiesta de la semana de la moda,
la conexión entre ustedes va más allá de su trabajo, así que a mí no logran
engañarme.
Ante la mirada apenada de ambos, agradecieron que el director de
cámaras interrumpiera el momento incómodo.
- Señor Lagerfeld, la edición está casi lista, grabamos la salida y podemos
conformar el spot para comenzar la promoción la semana entrante.
- Tengo una idea, O'Connor - le dijo Lagerfeld al director, sin quitarle a
Charlotte la mirada de encima - Linda... ¿Te gustaría ser una chica Chanel por
un día?
- ¿Quién? - preguntó Charlotte, como si en la estancia hubiera otra mujer -
¿¡Yo!? Pero... no... yo... - La chica balbuceaba y daba la apariencia de ver un
fantasma frente a ella.
- Sí, tú. Una aparición pequeña, pero especial.
La chica miró a Alex, como si le pidiera su permiso, y éste le hizo un gesto
afirmativo acompañado de una sonrisa.
- Será un placer señor Lagerfeld - dijo ella emocionada.
- Bien - con un gesto de su mano hizo llamar a uno de
sus asistentes quién se aproximó rápidamente a él. - Trae
uno de los vestidos terminado de alta costura, y uno idéntico de los talleres.
Veamos si Davis es tan bueno con la tijeras como lo es con los tonos pastel.
- ¿Que tienes en mente? - preguntó el chico, incrédulo.
- Un pequeño cambio de planes - dijo Karl, alejándose a la habitación para
comenzar a grabar mientras le daban a Alex su ropa idéntica a la del
diseñador y llevaban a Charlotte del brazo a prepararse para su aparición.
Cuando Alex estuvo vestido como réplica de Lagerfeld, regresó a la habitación,
donde las cámaras estaban en la parte superior del marco de la puerta como la
vez pasada, pero ahora por dentro, lo que supuso sería para grabar la salida y
el final del spot. En ese momento varias personas entraban con un sillón color
negro que cargaban con gran cuidado y un maniquí con un vestido negro, Karl
llamó a Alex y le ofreció unas tijeras.
- Será sencillo - dijo Karl - antes de grabar la salida, haremos unos segundos
confeccionando el vestido, yo coceré la cintura del vestido y tu harás detalles
con las tijeras en el cuello.
- Cortar un Chanel de alta costura siempre lo he visto como un sacrilegio -
dijo Alex.
- Es sólo un boceto, éste vestido es uno de tantos que probamos antes de un
desfile.
- ¿Entonces no hay problema si lo hecho a perder?
- Para nada - dijo Karl - solamente trata de ser un artista y expresarte como
tal.
El director de cámaras habló con ellos antes de grabar:
- Necesito que se sienta la pasión por la moda, que expresen que están
diseñando el futuro, la alta costura es la próxima puerta abierta al glamour.
¿Entienden? - ambos asintieron, y Alex adoptó el gesto inexpresivo de Lagerfeld
para la secuencia, ya que supuso que su rostro estaría más expuesto que en las
tomas anteriores. - 3... 2... 1... ¡Grabando!
Lagerfeld al instante comenzó a doblar plisados de la parte de la cintura del
vestido sujetándolos con alfileres que tomaba de un alfiletero colocado en su
muñeca, Alex hacía pequeños cortes al cuello para darle un efecto redondeado y
más corto, después de varios minutos de grabación Lagerfeld hizo una falda
fruncida en la parte alta del vestido y Alex dejó la parte alta con un cuello
cisne, el encaje negro se alzaba sobre el cuello del maniquí formando un
círculo perfecto que se movía con la gracia de las telas ligeras acompañadas
por el viento que se filtraba por la ventana.
Grabaron la secuencia de salida al igual que en las escaleras el día pasado:
caminaban hacia la salida con un paso sincronizado y la cámara los seguía como
una sombra.
Al terminar la grabación, los técnicos y todos los presentes se reunieron para
ver la grabación: se veía como Alex movía ágilmente sus tijeras cortando aquí y
allá, y como Lagerfeld plisaba la tela de su vestido y las sujetaba con
alfileres. Todos se retiraron de la pantalla al ver que los maquillistas y
estilistas entraban a la habitación, detrás de todos ellos Charlotte entraba
vestida con una réplica exacta del vestido del maniquí, iba con el cabello
recogido debajo de un tocado de sombrero pequeño con plumas negras y maquillada
con una gama de colores fríos: grises y blancos en su cara que hacían que sus
ojos de zafiro resaltaran mucho más.
- Te ves...
- Preciosa - dijo Lagerfeld antes que Alex - harás algo sencillo, sólo siéntate
en el sillón mirando al vacio con un gesto de arrogancia, sube los pies para
que el vestido luzca más.
- Bellísima - dijo Alex, cautivado ante la presencia de la chica
- Cierra la boca amor, pareces un tonto así. - dijo la chica con una sonrisa.
- Es imposible - dijo él, acercándose a besarla.
- Si no le molesta señor Davis, quisiera terminar las grabaciones hoy - dijo el
director, algo irritado.
- Lo siento - dijo él, apartándose de la chica y ocupando su lugar detrás de
los camarógrafos.
- Ya lo sabes: Mirada arrogante y soberbia - le dijo O'Connor a Charlotte.
La chica tomó asiento en el elegante sillón de piel, subió los pies al mismo y
le acomodaron el vestido para que luciera al compás de la ventisca que se
filtraba por la ventana. Al comienzo de la grabación Charlotte tenía la mirada
perdida en la pared de enfrente, después de varios minutos de secuencia y
varias poses de la chica la grabación terminó en un aplauso generalizado.
- Estuviste fantástica - dijo Lagerfeld, abrazando a la chica - puedes
cambiarte en el vestidor y quedarte con el vestido.
- ¿En serio? - preguntó la chica emocionada - ¡Muchísimas gracias! - se lanzó a
los brazos del diseñador y el respondió con unas palmaditas en la espalda.
- Eso de abrazar a Lagerfeld... fue... una locura - dijo Alex camino al hotel
mientras veía en Charlotte la sonrisa estática que mantuvo desde que salió de
la mansión Chanel - Te vez feliz ¿Eh?
- Modelé para Karl Lagerfeld, apareceré en un spot a nivel mundial y dormiré
contigo una noche más en París antes de volver a Londres.
- Me gusta más la parte donde compartimos la cama - dijo él, besándola - al
diablo con Lagerfeld.
- ¿Bromeas? ¡Lagerfeld es un genio!
- Sólo desde que eres su chica Chanel - dijo él, algo molesto.
- Deberías estar agradecido - dijo ella, mirándolo seductoramente - pasarás la
noche con una top model.
- ¿En serio? - preguntó Alex, aflojándose la corbata, sintiéndose acalorado -
Primero vamos a comer algo... ¿No?
- Puedes llamar a servicio a la habitación - dijo ella - soltándose el cabello
del apretado moño que tenía bajo el tocado - que no tengo planeado salir de la
cama.
- ¿Cansada? - preguntó él.
- Hacerte el tonto no te hará más sexy e interesante de lo que eres Davis.
- Rayos, eso siempre funciona - dijo el chico.
- No conmigo querido.
Alex bajó antes del taxi para ayudar a Charlotte, entraron a la recepción
tomados de la mano y cada uno pidió las llaves de su habitación.
- Estoy del otro lado del pasillo - dijo la chica - si quieres venir a
visitarme, estás invitado.
- ¿Y porqué no vienes tú? - sugirió él - está más cerca mi habitación que la
tuya
- ¿Es una propuesta indecorosa? - preguntó la chica.
- Adivinaste - dijo.
- Entonces acepto - lo tomó de la mano y entraron juntos a la habitación.
- ¿Que se siente ser una chica Chanel de un día para otro? - preguntó Alex,
abrazando a la chica en el sofá de la sala.
- Después de verte de nuevo, ha sido lo más fantástico de hoy - dijo ella - por
cierto... no olvidé la lencería sexy - se llevó las manos al pecho y
desabotonaba su blusa muy despacio, dejando ver un brasier de encaje negro -
pero supongo que no te gusta - se abotonó de nuevo la blusa ante la mirada
apasionada de Alex, quién se acercó a ella besándola apasionadamente, la llevó
hasta la cama y comenzó a quitarse la camisa.
- No sabes cuanto esperé para este momento - dijo él, deshaciéndose del
cinturón y el pantalón, acariciando sus senos por encima de la blusa, dejándose
llevar por la pasión desbordante.
- Para ser sincera, te estabas tardando - dijo la chica, quitándose la blusa y
la falda, dejando ver su lencería color negro. Ambos de rodillas, uno
frente al otro en la cama, se fundían en una sola piel, ella acariciaba la
espalda de Alex mientras que él tocaba delicadamente con sus dedos la cintura
de la chica, él la abrazó y desabrochó su sostén son una mano, bajó sus
pantaletas acariciando su entrepierna, ella lo desnudó posando sus manos sobre
sus muslos y arañando su espalda.
Juntaron sus cuerpos en uno sólo esa noche, teniendo como testigo la ciudad de
París, y eso sellaba su amor más que una firma frente a un juez o un juramento
en el altar.
