XXIX - La cómplice




Era domingo y tenía que ir a la oficina para una aburrida junta con el consejo directivo que le diría que hacer y que no para su visita a América, esperó el taxi fuera de su casa (tendría que esperar a volver de New York para tramitar su permiso de conducir) que lo llevaría a Vogue.

Al entrar a las oficinas principales, notó un silencio abrumador y atípico: los teléfonos no sonaban y no había gente gritándose de un extremo a otro, los elevadores estaban vacíos y los corredores totalmente solitarios. Al llegar al pasillo de su oficina encontró a Rose sentada frente a su computadora con un gran vaso de café.


- Buen día Rose - saludó Alex al llegar.

- Buen día Señor Davis - dijo ella, poniéndose de pie como era su costumbre - Lo esperan en la sala de juntas.

- Gracias - dejó su maletín con los artículos elegidos y cruzó el pasillo hacia el lado opuesto, en las puertas de cristal miró que Newhouse hablaba con el consejo técnico sobre una gráfica que había en la pantalla plana. Al entrar todos lo saludaron con una sonrisa en sus rostros y Newhouse le señaló su asiento.

- Te llamamos Davis, porque tenemos una serie de actividades programadas para ti en estos días que estarás por América.

- Genial - dijo Alex, sin una pizca de entusiasmo en su voz.

- Comenzarás con la semana de la moda en Rio de Janeiro, después te trasladarás a la conferencia de Lujo en México: La "Life & Style Luxury Forum" donde darás un pequeño discurso del panorama del lujo a nivel  mundial... y finalizarás en la Fashion Night Out de New York, la noche en donde todos salen a un país que no es el suyo para convencer a la gente que gaste el dinero que no tiene.

- Perfecto - dijo Alex, con la misma ausencia de emociones que anteriormente mostró.

- Y ahora, recordemos que nuestro editor en jefe de Vogue Men colaboró con Karl Lagerfeld para Vision Future - dijo Newhosue, dirigiéndose a los miembros del consejo que quitaron la mirada de Alex y la postraron en su jefe - es una campaña de grandes diseñadores destinada a ayudar a una fundación que ayuda a niños con defectos visuales a ser intervenidos quirúrgicamente o en su caso con anteojos por alguna debilidad visual.

Newhouse tocó la pantalla y apareció lo que Alex reconoció como las escaleras de la mansión Chanel en donde grabó el spot:



Comenzaba con él y Lagerfeld caminando hacia la habitación blanca, subiendo las escaleras y alternadamente había tomas desde todos los ángulos, después la escena a contraluz con la ventana y la escena en donde los bocetos se arrojaban al aire: notó que la edición de cientos de papeles volando alrededor de ellos era impresionante, las cámaras grababan cada segundo alrededor de ellos, y de repente la escena pasaba a la confección del vestido: se veían las manos ágiles de ambos diseñadores modificando la prenda, al final del spot se veía que salían de la habitación, las puertas se cerraban tras de sí y la toma volvía al interior, en donde Charlotte posaba elegantemente en el sillón de piel y el logo de la firma conformado con los bocetos en una pared del fondo, difuminándose en un fondo negro donde aparecía el emblema de la fundación junto con el logo de Chanel.

- Y como verán, el trabajo de Davis, es más que espectacular - dijo Newhouse - lo que hará que más ojos se posen en nuestra revista, y todo esto se conecta en los momentos exactos y precisos: su gira por América  y a su llegada los London Fashion Awards, en donde su presencia está más que confirmada.

Todos los miembros del consejo dirigieron la mirada al chico, el hubiese deseado ser invisible para que no vieran sus mejillas sonrojarse al punto máximo.

- Ahora señores, dejemos que Davis salga a prepararse para su viaje... mientras tanto nosotros hablemos de dinero. Puedes retirarte Davis. - Alex salió torpemente de la sala de juntas y se dirigió hacia su oficina, leyendo los papeles que Newhouse le entregó.

- Rose, llama a Charlotte y pide que me acompañe a mi gira por América, si el primer ministro la necesita consigue un reemplazo - ordenó al sentarse en tras su escritorio.

- Señor... - dijo Rose, asomándose tímidamente ante su puerta - usted sabe que nunca he cuestionado una orden de su parte pero... ¿hay algo entre usted y ella? - Alex la miró inmediatamente a los ojos y notó que en ellos había un brillo de complicidad y autosuficiencia.

- Supongo que no habrá ya nada que ocultarte ¿O sí? - preguntó él - entra y cierra la puerta - cuanto Rose se sentó frente a él, comenzó a explicarle lo que había sucedido en la semana de la moda de Milán:

- Frente a la fuente de Trevi... nos besamos, al principio pensé que era una decisión arriesgada de mi parte ya que pensé que me rechazaría o... algo peor...

Prosiguió con su relato y contó cómo se enamoró de ella y de cómo hasta ayer en la noche le declaró que sentía algo más (y era inadecuado decirle que en la última excursión a Francia tuvieron relaciones, incluso antes de ser novios formalmente) y después de contarle lo pasado últimamente, ella solamente sonreía.

- Si me permite señor Davis - dijo ella, cuando Alex terminó de explicarle todo lo que tenía que decir - creo que se estaba tardando en encontrar un equilibrio entre su trabajo asfixiante y una vida personal, así que... en lo personal creo que está haciendo lo correcto.

- Gracias - contestó él.

- Y creo también que necesita irse ahora, mañana sale hacia un país donde se baila samba y en el tiempo que llevo trabajando para usted, no creo que tenga ropa adecuada para su estancia en un país tropical - dijo ella, saliendo de la oficina de su jefe inmediato - buen viaje señor Davis.

- Gracias - dijo de nuevo Alex, recostándose en un silla y pensando en las palabras que Tom Ford le había dicho en ese mismo lugar:

"Esto no durará para siempre y lo sabes, algún día tu imperio universal desaparecerá y tendrás que elegir..."


Y ahora que lo reconocerían como colaborador de Karl Lagerfeld en un spot que recorrería el mundo entero tragó saliva, y volvió a sentir miedo por segunda vez en su vida.