El
silencio anormal a su alrededor lo había despertado antes de que quisiera, tomó
unos cuantos artículos para la próxima edición de la revista y salió hacia las
escaleras de la cabaña, no sin antes divertirse un rato.
-
Recordé que tengo un trabajo - dijo él, mostrando un montón de hojas - y tengo
que elegir reportajes y artículos para la revista. nada del otro mundo.
- ¿Puedo ver? - tomó algunas hojas que había en el piso y las leyó, cuando de
repente un grito dentro de la cabaña rasgó el silencio.
- ¿Quién demonios fue? - gritaba Rupert desde el interior - ¿Quién fue el
imbécil?
Alex y George intercambiaron miradas de duda al ver que Rupert salía furioso de
la cabaña.
- Me encontré este pequeño obsequio dentro de mi bota - de su mano colgaba de
la cola una ardilla muerta - ¿Se puede saber quién fue el cómico? - preguntó
furioso, arrojando el cadáver hacia unos árboles.
- ¿Que te hace pensar que fuimos nosotros? - preguntó George muerto de risa.
- Exacto, quizá entró por la noche y se asfixió allí dentro - dijo Alex.
- Ja, Ja, Ja - dijo Rupert sarcásticamente, haciéndoles una seña obscena con la
mano y volviendo dentro de la cabaña para ponerse la bota que le faltaba.
- Cuida ese dedo - dijo Alex - no es muy apropiado mostrarlo a un editor en
jefe, quizá no puedas aparecer en portada nunca más. - Rupert lo ignoró y entró
dando un portazo.
- ¿Fuiste tú? - preguntó George en un susurro.
- Me debía varias - respondió Alex, con una sonrisa en el rostro - ¿Vamos por
leña para la fogata? Rupert está tan enojado que podría terminar con medio
bosque.
Después de una ardua tarea cortando madera y sudando como cerdos, volvieron con
los brazos cargados de madera a la cabaña, donde Rupert leía los artículos que
Alex había descartado antes de arrojarlos a la chimenea.
- ¿Que comeremos hoy? ¿Más atún? - preguntó el pelirrojo, tirado en el sofá
polvoriento.
- Me temo que sí - respondió George - no tenemos en que cocinar las sardinas,
en el remoto e imposible caso de pescar alguna.
- Atún será - dijo, resignándose - ya qué.
- Volveremos ésta tarde, así que podemos hartarnos de atún un poco más.
- Y no negarán que mi alacena nos salvó la vida... De lo contrario estaríamos
peleando por esa ardilla - dijo Alex, tomando más artículos por leer y
guardando los seleccionados para la revista. - ¿Vamos afuera? Está haciendo
mucho calor aquí.
Salieron y se sentaron a la orilla del muelle, Rupert recuperaba la movilidad
del brazo y George trataba de pescar algo (al menos por mera diversión), Alex
leía los artículos y los separaba: si le gustaban los sujetaba con una piedra
para que el viento no los esparciera y los que no eran seleccionados los
arrugaba y los arrojaba a una orilla para alimentar el fuego con ellos después.
Al ver que Alex fruncía el ceño leyendo un artículo, Rupert lo tomó después de
que éste lo arrojara con fuerza y desprecio al montón de los rechazados. Al
terminar de leerlo e incorporarse le preguntó:
- Éste artículo es muy bueno, no sé porque lo rechazas.
- No me gusta como ese tal... - dijo Alex, arrebatándole las hojas a Rupert de
la mano y buscando el nombre del autor - Patrick Huntington se expresa de
George.
El músico se giró rápidamente hacia ellos, tomó el artículo que Alex trataba de
romper pero logró recuperarlo. Tras un silencio un poco incómodo para Alex,
George le devolvió el documento y dijo:
- No veo nada de malo en él, de hecho esa fotografía mía es genial, me hace ver
más delgado.
- Lo siento pero no será publicada - dijo Alex, haciendo trocitos los pedazos
de papel - eres más que un simple ex-novio.
- ¿Qué? - preguntó George confundido, mientras Rupert trataba de asimilar las
cosas.
- "... El ex-novio de Emma Watson hizo acto de presencia en la pasarela
de la apertura de la boutique Esprit, junto con su nueva conquista: la modelo
Cara Delevingne..." - leyó Alex, evitando la mirada del ojiazul - Eres
mucho más que un ex-novio, George: eres un excelente músico, un grandioso
modelo y espero que un magnífico diseñador de gafas de sol.
Hubo un momento de tensión en donde nadie sabía hacia donde mirar o que decir.
Rupert se levantó y comenzó a quitarse la camisa y sacarse los zapatos.
- Tengo calor ¿Ustedes no? - Cuando estuvo en ropa interior se arrojó al lago
nadando hacia el centro del mismo - ¿No vienen? Eso de que me coman las pirañas
a mí solo no me agrada mucho.
- Estás demente - dijo Alex, quitándose los zapatos y el pantalón para
acompañar al pelirrojo - ¿no vienes Rock-Star?
- No me queda de otra - George se puso de pie quitándose la camisa y se lanzó
al agua en ropa interior, al igual que Alex.
- Hagamos algo - dijo Rupert, apartándose el cabello húmedo de la cara - el último
que nade hacia el otro lado del lago y regrese al muelle paga la cena ¿Les
parece?
- ¿Que tal una cita triple? - Sugirió Alex - nosotros, nuestras chicas y el
restaurante de Tom Aikens ¿Aceptan?
- ¿Y podrás pagar una cena ahí, Davis? -
- No sí eres el último el llegar - respondió Alex con una mirada retadora -
¿Listos?
- Listo - dijo Rupert, preparado para nadar.
- Listo - contestó George, echando hacia atrás su melena mojada.
- Bien... En sus marcas, listos ¡Fuera! - los tres chicos comenzaron a nadar
rápidamente hacia la orilla opuesta del lago, Alex iba por delante de los dos
cuando sintió unas brazadas a su costado: George lograba adelantarlo
acercándose rápidamente al muelle, seguido de él llegó Alex y por último
Rupert, quién exigía la revancha.
- Nada de eso amigo - dijo Alex, ayudando al pelirrojo a subir al muelle -
tendrás que vaciar todas tus tarjetas para la cena de hoy.
Después de vestirse nuevamente (y prestar a Rupert ropa interior seca) empacaron
enseguida todas sus cosas y cargaron la camioneta, desayunaron unas cuantas
latas más de atún y volvieron al camino fangoso de vuelta a la ciudad. En el
trayecto Rupert volvió a parar en la gasolinera, lo cuál Alex aprovechó para
hacer una llamada.
- ¿Bueno?
- Buen día linda - saludó Alex - ¿La chica Chanel ya está fuera de la cama?
- Desde hace horas - contestó ella, reconociendo la voz de su novio - ¿El
diseñador está disfrutando su tiempo libre para inspirarse?
- Me inspiré demasiado, mucho diría yo - respondió - además Rupert tuvo la
gentileza de invitarnos a una cena esta noche - dijo Alex, mirando que el chico
le devolvía una mirada de odio mientras llenaba el tanque de gasolina - iremos
George, Rupert y yo con nuestras respectivas chicas, así que espero verte hoy.
- Por supuesto, así podré conocer al pelirrojo que apareció en portada junto
con mi chico.
- Quizá pueda presentarte a Rupert - dijo Alex en voz alta para que éste
escuchara - aunque no es tan interesante ni atractivo como dicen que es... de
hecho creo que es gay.
- Bien, entonces esperaré esta noche para hacer mis propias conjeturas - dijo
la chica despidiéndose - hasta luego.
- El hecho de decir que soy gay delante de tu chica no te hace más hombre,
¿Sabes? - comentó Rupert muy enojado.
- Lo sé - contestó Alex - Pero eso no lo hace menos divertido - Rupert volvió
al volante con una cara de odio y tomó la carretera de nuevo - George, ¿Quiere
llamar a Cara para la cena de hoy? - preguntó Alex, extendiéndole su teléfono
celular hasta el asiento trasero, el chico lo tomó y marcó a la modelo,
confirmando que asistiría. - Rupert, quizá quieras invitar a Karen a la
cena que nos debes - dijo Alex en tono burlón.
- Estoy conduciendo, idiota - respondió él, aún ofendido por el comentario de
su homosexualidad.
- Vamos Rupert, sólo era una broma, si en realidad fueras gay hubieras
amanecido en la cama con George, ahora marca al teléfono de tu chica y confirma
¿Quieres? - Rupert de mala gana tomó el celular y se lo dio de nuevo a Alex, el
activó el altavoz y la voz de Karen se escuchó dentro del vehículo.
- ¿Quién habla? - preguntó la chica al contestar al teléfono.
- Hola Karen... soy Rupert, desde el teléfono de un amigo - dijo Rupert,
poniéndose rojo hasta la nariz - Llamo para saber si quieres ir conmigo y mis
amigos a una cena esta noche.
- ¿George y Davis? - preguntó ella - ¡Claro! ¿Irá Cara?
- Sí, Alex llevará a su novia, de hecho -
- Perfecto - contestó ella - Nos vemos en la noche osito.
- Adíós linda - respondió Rupert, muerto de la pena.
- ¡Ahhh! El osito invitó a cenar a su novia... - se burló Alex, apretando una
de las mejillas del pelirrojo.
- Rupert está tan pachoncito que dan ganas de abrazarlo como botarga de centro
comercial. - dijo George.
- ¡Ya cállense! Es un apodo que ella me puso... Obvio no me gusta.
- Pues es muy cursi, he de decir - dijo Alex - ¿Y cómo la llamas a ella?
¿"Mielesita"?
- ¡Bien búrlense! Malditos bastardos... -
Todo el trayecto hacia la casa de Alex permanecieron en silencio, más por que
Rupert no se echara para atrás que por respeto al mismo. Al llegar a casa,
bajaron todo de la camioneta y entraron a la casa, se tiraron en los sillones y
pensaron que no habría mejor comodidad que aquella.
- ¿Puedo usar tu ducha y ponerme algo de tu ropa? - preguntó George.
- ¡Claro! Y si gustas puedes dormir en mi cama - respondió sarcásticamente - si
encuentras algo talla XL puedes quedártelo. El baño está arriba a la izquierda.
George subió las escaleras pesadamente, mientras a Rupert le costaba ponerse en
pie.
- Yo voy a mi casa, tomo un baño y regreso - dijo, caminando hacia la puerta -
Si yo fuera tú lavaría la camioneta - sugirió al ver el vehículo lleno de
barro.
- Gracias amigo - dijo Alex, dándole las llaves de nuevo que le había entregado
en la sala - puedes pasar al autolavado cuando regreses - dijo Alex,
acompañándolo a la puerta.
- ¿Y que te hace pensar que haré eso?
- ¡Vamos! eres mi amigo ¿Puedo contar contigo?
- Ya que - Dijo Rupert, extendiendo la mano para tomar las llaves.
- Gracias.. y lamento lo de la ardilla en tu bota, no pude contenerme.
- No hay problema... Algún día será mi turno para vengarme.
- Sí, como sea... Hasta luego.
Alex vio como se alejaba en su camioneta y entró de nuevo a casa. Los artículos
seleccionados para su revista los colocó en una mesa de su habitación cuando
vio que George entraba en ella envuelto en una toalla.
- A Rupert esto le pareció una obscenidad, pero tú me entiendes mejor, así
que espero que reacciones diferente - Alex abrió las puertas de su armario,
jaló a George hacia a adentro y al pedir su opinión no obtuvo una respuesta
inmediata:
- Es... es más grande que mi habitación entera... - dijo asombrado - Burberry,
Tom Ford... todo lo hecho en Londres está aquí... English Laundry... adoro esta
marca... - se acercó a una esquina del lugar y miró cientos de pares de zapatos que
había expuestos en la pared. - ¡POR DIOS! ¡Dejaste a media Ingleterra descalza!
- No es para tanto - dijo él, buscando algo de la talla de George - ¿Que serán?
¿Unos 200 pares?
- Estás loco... En verdad eres un demente - George tomó unos botines de gamuza
y unas botas altas de piel.
- Esas nunca las usé - dijo Alex - Ponte esto, quizá te quede... porque a mí me
viene enorme. Algún día contrataré a un sastre para que modifique todo y no
tener que prestarte nada ni a ti ni a Rupert.
- Que gentileza, tomaré tu ropa interior, espero que no se rompa con mi gran
trasero.
- No hay problema, no te molestes en regresarlos.
Después de que George se vistiera y Alex tomara un baño, Rupert llegó con la
camioneta reluciente y una caja de cervezas.
- ¿Habrá un día en el que puedas vivir sin alcohol? - preguntó Alex, poniéndose
la camisa.
- Cuando muera... y para entonces quiero que brinden por eso - dijo,
extendiéndole una botella a Alex, que abrió con los dientes.
- Son apenas las siete - dijo George - ¿Que haremos en dos horas?
- Dormir - sugirió Rupert, acostándose en el sillón más grande de la sala -
- ¿Que les parece si permanecemos en silencio? - dijo Alex, sentándose frente a
Rupert, a un lado de George.
- Ella me dice "osito" porque soy abrazable ¿Listo? - dijo Rupert de
la nada, después de un considerable tiempo de silencio, su brazo colgante
tomaba la botella a centímetros del suelo - y me gusta que me llame
así.
- El oso es algo... varonil - dijo George, para no hacer enojar a Rupert.
- Es salvaje, creo. - apuntó Alex.
- Gracias - respondió - Pasaré por Karen dentro de 15 minutos - dijo, mirando
su reloj - Davis, préstame una corbata y pasemos por la rubia de George, nos
veremos aquí y saldremos al restaurante.
Rupert eligió una corbata negra de la infinidad que Alex le ofrecía y dejó que
el chico se la anudara al cuello, ambos salieron en el auto de Rupert y por
primera vez Alex era piloto de su auto. Sentía esa sensación que Rupert emanaba
cuando conducía hacia el Club Lad su Audi. Ese rugir del motor se conectaba a
través del volante a cada nervio de su cuerpo. La sensación de surfear el
tráfico de Londres era única. Al llegar al edificio donde vivía Charlotte subió
las escaleras y llamó a la puerta.
- ¡Charlotte, tu príncipe llegó! - gritó Stella, reconociéndolo y
saludando al chico con un beso en la mejilla - ¿Van a casarse o algo así? ¿O
que es tan importante para que vayan tan elegantes?
- Una cena en el Tom Aikens - contestó Alex, permaneciendo de pie en el centro
de la desarreglada sala - Rupert nos invitó a Charlotte y a mí a una cena.
- ¿Rupert? - preguntó ella, sin tener idea de quién se trataba
- Actor... pelirrojo... intento fallido de modelo... - explicó Alex.
- No, no lo sé. - dijo ella, invitando al chico a tomar asiento - ¿Sólo ustedes
cuatro?
- Irá también George Craig, y Cara, su novia.
- ¡Ay por Dios! - Stella se puso de pie repentinamente y caminó hasta la puerta
de la habitación de Charlotte - ¿¡Porque no me dijiste que conocías a George
Craig!? - preguntó - ¡Es uno de mis cantantes favoritos y tú no dices nada! -
regresó algo enojada al sillón frente al chico - Lo siento... Pero creo que la
mejor amiga que tengo no resultó serlo tanto.
- Ehh... De hecho sólo lo vimos en una fiesta en Milán, en realidad ella no
conoce...
- ¿¡ESTUVISTE EN UNA FIESTA CON GEORGE CRAIG Y NO ME DIJISTE!? - Alex notó que
había empeorado las cosas, así que trató de arreglar las cosas:
- Ehh.. de hecho, él se iba cuando nosotros llegamos, así que sólo escuchamos
que estuvo ahí... sólo lo conozco por la portada que hicimos juntos... Nada
más.
Al parecer la chica pareció tragarse la mentira, pues cuando Charlotte salió
vestida elegantemente, no tenía ese instinto asesino en los ojos que brillaba
minutos antes.
- Hola amor - Charlotte se acercó a Alex y lo besó en los labios
prolongadamente - ¿Nos vamos? - preguntó, antes de que su amiga se le fuera a
golpes.
- Adiós Stella - se despidió Alex.
- Pórtense mal - dijo ella - ¡Hasta luego!
- Te ves muy linda - dijo él, ofreciéndole su brazo para bajar las escaleras.
- Gracias, al saber que iba a cenar al lado de Karen y Cara, corrí a comprar
algo elegante, el Chanel es mi tesoro y estará bajo llave.
- Bien por ti... Creo - dijo Alex, abriendo la puerta principal del edificio
para que salieran a la calle.
- ¿Así que éste es tu vehículo nuevo? - preguntó Charlotte, mirando cada
centímetro de la camioneta - Es perfecto para ti, nunca pensé que serías de
esos que manejaran autos deportivos en colores llamativos. Son ridículos.
- Ojalá y Rupert pensara lo mismo - dijo él, abriendo la puerta para que la
chica subiera.
- ¿Iremos directamente al restaurante? - preguntó ella, poniéndose cómoda.
- No, esperaremos a los demás en mi casa.
- ¡Vaya! Por fin podré conocer tu mansión.
- No es tan grande como crees - dijo él - en realidad es pequeña, algo simple.
Cuando Alex se estacionó frente a su hogar, la chica no pudo evitar una cara de
asombro, al entrar a la sala no pudo evitar sentir que estaba en un palacio
tras compartir más de un año un departamento pequeño con una amiga.
- Todo nuestro departamento cabe en tu sala - dijo ella asombrada, mirando y
tratando de grabar en su mente hasta el mínimo detalle - no te puedes quejar.
- Y no lo hago - se le acercó por la espalda y la abrazó besando su mejilla - y
mucho menos ahora.
Charlotte se había girado quedando frente a él, cuando llamaron a la puerta, al
abrir, vio que Alex tomaba de la mano a Karen y George ayudaba a bajar del auto
deportivo a Cara, cordialmente los invitó a pasar y presentó a todos:
- Daivs ella es Cara Delvingne - dijo George, presentando a su chica con Alex.
- Sé de sobre quién es, George - dijo el chico - la mejor modelo que ha visto
Burberry en años.
- Muchas gracias - contestó ella, sonrojándose levemente por el comentario.
- Por cierto, ella es Charlotte McDonald, mi novia - dijo Alex, y su chica
saludó ala de George con un beso en cada mejilla.
- Te vi en la fiesta de Burberry, en Milán - dijo Charlotte - pero no tuve el
placer de charlar contigo aquella ocasión.
- Supongo que Karen y Davis ya se conocen - dijo Rupert, interrumpiendo abruptamente
para no quedarse atrás en cuanto a los halagos.
- ¿Cómo olvidar a la primera chica Vogue? - preguntó Alex, saludando a Karen -
Ya conocías a Charlotte ¿Cierto? Entonces supongo que Rupert es el único que no
tiene el placer de conocer a mi chica.
- Es un verdadero placer - Rupert besó a la chica en la mejilla y ella
respondió:
- El placer es enteramente mío.
- ¿Nos vamos? - preguntó George - para ser sinceros, tengo un poco de hambre.
Todos se dirigieron hacia la puerta de la entrada, los chicos haciendo alardes
de caballerosidad para que salieran primero las damas y fuera de la casa
acordaron que Rupert y Karen fueran por delante en el vehículo del chico, y
George y Cara junto con Charlotte y Alex en la camioneta de éste
último.
Cuando llegaron al restaurante, dejaron sus automóviles al encargado del ballet
parking, Rupert se acercó pidiendo una mesa para seis con una reservación a su
nombre, los condujeron por un salón sumamente elegante donde una suave música
de piano llegaba a todos los rincones de la estancia, los chicos recorrieron
las sillas de las chicas como alarde de caballerosidad y cada uno quedó sentado
a la izquierda de su respectiva cita.
- ¿Habían venido a este sitio anteriormente? - preguntó Rupert generalmente,
con una voz sumamente conservadora que sorprendió a sus dos amigos.
- Una sola vez - dijo Karen - como parte de cortesía de Burberry, ¿Recuerdas
George? A los que participamos en Burberry Acoustic nos brindaron una cena de
agradecimiento.
- Cierto - dijo el chico, esperando gentilmente a que la chica terminara de
hablar - no ha cambiado mucho desde entonces.
- Dinos Charlotte - dijo Cara, dirigiéndose a la chica de Alex - ¿Cómo
conociste a Davis?
- En la semana de la moda de Milán - respondió ella con toda naturalidad.
- ¡Vaya! ¿Entonces también eres modelo? - preguntó
- No... De hecho... Newhouse me contrató como su asistente y... me rendí a sus
encantos.
- Woow - dijo Karen - Entonces... ustedes dos... ¿Su asistente?
- Sí - respondió Alex - De hecho el primero en saberlo fue George - el aludido
noto que los demás le dirigían una mirada de sorpresa.
- ¿Les parece si ordenamos? - sugirió Rupert y Alex y George le dirigieron una
mirada de agradecimiento de sacarlos de tal apuro.
Cuando sirvieron la cena, fueron las chicas las que más charlaban:
intercambiaban impresiones de la pasada semana de la moda y ellos sólo se
encargaban de asentir ante cualquier pregunta de su pareja que requiriera un
gesto afirmativo.
-... de hecho saldremos a Brasil este lunes - dijo Charlotte, sintiéndose en
confianza con una topmodel y una cantante de rock británico - después a México
y la Fashion Night Out en New York.
- Entiendo - dijo Cara - desde entonces los eventos de moda saldrán de todas
partes y no sabremos a cuál asistir de tanta invitación.
- Exacto, pero George se abrirá un espacio para los British Fashion Awards -
dijo Karen - Burberry es el primero en llamar a su banda para la fiesta... De
hecho podría resultar hasta nominado por la línea de lentes que diseñó junto
con Bailey.
- ¿George colaboró con Bailey? - preguntó Charlotte, dejando a medio camino el
trago de su copa - Alex tuvo que viajar a París para colaborar con Lagerfeld -
dijo ella, como si fuera algo tan normal.
- ¡¿Lagerfeld?! - preguntó Cara emocionada - por Dios... Lagerfeld es... como
un Dios entre mortales, es lo máximo en el mundo de la moda.
- Lo sé - contestó ella - me sentí realmente halagada cuando me pidió que
apareciera en el spot.
- ¡Por Dios! ¿En un spot de Chanel? - preguntó Cara sorprendida - Me dijiste
que no eras una modelo...
- Y no lo soy... acompañé a Alex y Lagerlfed, así de la nada me pidió que
apareciera en el spot y... aparecí.
- Al parecer todos hemos tenido méritos frente a una cámara - interrumpió Alex,
notando que la plática se tornaba monótona - y brindo por ello - juntos alzaron
sus copas que tintinearon al centro de la mesa.
- Disculpen, tengo que ir al tocador - dijo Cara.
- Vamos contigo - dijo Karen, mirando a Charlotte que asintió, dejando claro
que iría con ellas. Los chicos como gesto de caballerosidad se pusieron de pie
igual que ellas y cuando se perdieron en el otro lado del salón, Rupert
susurró:
- Esta cena me costará un ojo de la cara y está de lo más aburrida.
- Lo sé... Pero no fue mi idea venir a este lugar, yo con una hamburguesa soy
feliz.
- Sólo es una noche - dijo Alex, al ver que Rupert lo miraba con odio - lo
siento Rupert, pero ellas tomaron el rumbo de la plática.
- Y yo quedo como un tonto, gracias por recordarlo.
- Deja todo en nuestras manos - dijo Rupert, al ver que las chicas regresaban a
lo lejos - serás el héroe de la noche.
Las chicas regresaron y ellos las ayudaron a tomar asiento de nuevo.
- Estábamos charlando acerca del pequeño campamento que tuvimos desde ayer -
dijo George, mirando a Alex para que le siguiera la corriente.
- Exacto... de hecho Rupert nos salvó la vida, sus dotes de pescador hicieron
que comiéramos sardina fresca y no atún enlatado.
- De hecho lo pudo hacer con un brazo herido... - dijo Alex, dándole un tono de
suspenso y gravedad al asunto.
- ¿Te lastimaste? - Preguntó Karen alarmada, tomando de un brazo a Rupert para
saber si estaba bien.
- Fue una pequeña cortada en el bosque no fue nada de grave...
- No seas modesto Rupert, fue una cortada considerable - dijo Alex - tuvimos
que rociarle alcohol directamente a la herida para que dejara sangrar.
- Y no se quejó ni un momento.
- ¿Es cierto eso, Rupert? - preguntó Karen, mirando al chico como si se tratara
de un superheroe que la terminara de rescatar de un edificio en llamas,
- Bueno... sí - contestó él - pero mi brazo ya está mejor.
La chica tomó entre sus manos la cara de Rupert y lo besó, una visión que a
todos (pero más a Cara que a nadie) parecía inapropiada en ese momento.
- Wow. - dijo Rupert, después de morderse los labios - ¡Mesero, la cuenta por
favor!
Cuando Rupert ya hubo pagado la cuenta, salieron de nuevo a la calle, les
entregaron sus vehículos y decidieron cada uno emprender su propio camino.
- Fue un verdadero placer verlas de nuevo - dijo Alex, despidiéndose con un
abrazo de ambas.
- Espero verlas pronto - dijo George, despidiéndose de Karen y Charlotte.
Después de varios halagos lograron despedirse, Rupert llevaría a George y a
Cara a su casa y después dejaría a Karen en su departamento.
- ¿Quieres que te lleve a tu departamento, o quieres hacer alguna parada
nocturna antes? - preguntó el chico a la rubia
- Quisiera descansar un poco - contestó - ¿Que tal tu casa?
- ¿Mi casa? ¿No habrá problema si Stella nota que no llegas esta noche?
- Ninguno - dijo ella - Así como no tengo inconveniente en que meta hombres que
conoce esa misma noche.
Llegaron a la casa del chico y ella se quitó los zapatos en el pasillo de la
entrada.
- ¿Me ayudas? - preguntó ella, apartándose en cabello de la espalda para que le
bajara el zipper del vestido.
El chico se acercó por detrás, deslizó sus dedos por la espalda de la chica y
el vestido cayó al piso, la chica en ropa interior rodeó el cuello de Alex con
sus brazos y lo besaba apasionadamente, el chico cayó de espaldas a un sillón y
Charlotte estaba encima de él, con sus manos alrededor de su rostro.
Comenzó a desabotonar su camisa hasta llegar al cinturón que ágilmente
desabrochó y arrojó al piso, comenzó a bajar el cierre sintiendo las
pulsaciones cardíacas del chico y la erección dentro de sus
pantalones cuando el teléfono sonó.
Ambos se quedaron congelados en ese momento, la noción del tiempo y del espacio
desaparecieron unos segundos antes de que los devolvieran duramente a la
realidad.
- Lo siento... tengo que... voy a... - Alex se aproximó al teléfono y
respondió - ¿Sí?
- Señor Davis, lamento molestarlo en un día libre para usted y a esta hora,
pero el Señor Newhouse quiere verlo mañana a primera hora en la oficina.
- ¿Sabes para qué? - preguntó el chico.
- Creo que es algo relacionado a su gira en América, su horario de actividades
y demás.
- Bien... Gracias Rose, nos vemos mañana.
- ¿Pasó algo? - preguntó Charlotte, poniéndose el vestido de nuevo, algo
apenada.
- Newhouse me quiere ver mañana para lo de América - respondió él, tirándose en
el sillón, y la chica notó que se le notaba un semblante cansado.
- Creo que será mejor que me vaya - dijo ella, tomando su bolsa, y dirigiéndose
a la puerta.
- Te llevaré - dijo él - es muy tarde para que tomes un taxi.
- No, estaré bien, quédate y descansa, será una semana difícil para ti.
- Insisto - dijo él, tomando las llaves de la camioneta y abriendo la puerta de
la casa.
Cuando convenció a Charlotte, notó que lo miraba diferente y todo el camino evitó
mirarla a los ojos.
- Sé que tienes muchas responsabilidades, y en verdad agradezco que me hayas traído,
aunque no fuera necesario.
- No es nada - dijo él, esperando a que entrara a su departamento - Siento que
Rose... pues... ya sabes.
- No hay problema, tendremos tiempo... Lo tendremos - se acercó al chico y lo
besó en la mejilla - Hasta luego amor.
La chica cerró la puerta tras de sí dejando a Alex con el calor de sus labios
en la mejilla, conducía a toda velocidad de vuelta a casa maldiciendo tener un
trabajo tan absorbente como aquél, que le impidió descubrir si en
realidad sentía amor por su chica o sólo atracción sexual.
