- Son las seis de la mañana - dijo Alex - ¿Tiene que ser tan temprano?
- El lugar está un poco alejado de aquí - dijo George, dirigiéndose a la cocina
- Buscaré algo que nos pueda servir para el viaje - abrió la alacena y se
encontró con todo tipo de alimentos enlatados.
Mientras Alex empacaba, escuchaba abajo el movimiento de cajas que Rupert y
George hacían para el viaje. Cuando terminó de empacar, bajó las escaleras
notando que George trataba de meter todas las latas posibles en una caja
mientras Rupert miraba las fotografías esparcidas a lo largo de la pared de la
sala.
- Esa rubia - dijo Rupert a Alex, mirando una fotografía - Es muy sexy.
- Esa rubia... - contestó Alex, dejando la maleta en el sofá y ayudando a
Rupert con las latas - es un hombre.
- ¿Qué? - preguntó alarmado, viendo como George se convulsionaba de risa.
- ¿Nos vamos? Eso de escuchar de chicas que tienen pene no es muy adecuado para
mí.
Al salir a la calle Alex vio el auto de Rupert estacionado detrás de su
camioneta, la cual abrió para que pudieran subir todas las cosas, al terminar
la tarea Alex le dio las llaves a Rupert para que condujera.
- ¿Porqué se supone que tenga que manejar yo? - preguntó.
- Porque tú tuviste la maldita idea.
- Y porque eres el único que que sabe a donde demonios vamos - dijo George.
- Bien - Rupert tomó las llaves que Alex le ofrecía y subieron a la camioneta,
George acostado en el asiento trasero y Alex como su copiloto. - Pero que nadie
sepa que conduje una familiar, sería la vergüenza de mi familia.
El pelirrojo condujo alrededor de dos horas, deteniéndose para cargar
gasolina y una vez más para que George orinara a la orilla de un camino
fangoso, al llegar a su destino, la orilla de un lago se hacía presente, una
pequeña cabaña con chimenea se conectaba con el agua fría gracias a un muelle
construido con tablas irregulares.
- ¿Y que opinan? - preguntó Rupert, abriendo la puerta trasera de la camioneta
para bajar todo.
- Presiento que no hay electricidad, y creo que moriré - dijo George.
Al entrar a la cabaña, notaron que sólo constaba de una habitación amplia: una
pequeña cocina sin estufa, un sólo sofá en la sala y una pequeña cama en la
esquina más retirada del lugar.
- Yo no dije que fuera de cinco estrellas - se defendió el chico - pero
sobreviviremos dos días.
- Hasta que caigamos en el canibalismo y comamos carne blanca... muy blanca.
- ¿Y que harán par matarme? - preguntó Rupert - ¿Lincharme vivo o mutilarme con
una hacha?
- Necesitamos leña - intervino George, cargando una hacha que estaba recargada
en la cabaña.
- Bien... - Alex se la arrebató de los brazos y se la dio a Rupert - sugiero
que Grint lo haga, es el más musculoso de los tres y creo que el único al que
le gusta sudar para verse bien. - El pelirrojo le dirigió una mirada de odio,
pero se echó el hacha al hombro y salió.
Al terminar de desempacar todo, salieron a la orilla del lago, el puente que
parecía muy frágil se alzaba sobre el lago unos 10 metros hacia el centro del
agua, a lo lejos vieron a Rupert que regresaba con los brazos cargados con
trozos de madera seca.
- Necesito alcohol - dijo Rupert, entrando a la cabaña rápidamente, dejando
caer la madera en la escalera de la cabaña.
- Rupert, son apenas las diez de la mañana, ¿Estás hablando en serio?
Entraron detrás de él a la cabaña y descubrieron que tenía una cortada en el
antebrazo que sangraba copiosamente, Alex corrió a destapar una botella de
Vodka de las tantas que había llevado el pelirrojo, sacó una de la maleta de
George y los mojó en la bebida, muy despacio comenzó a limpiar la herida,
Rupert se mordía los labios debido al ardor y hacía muecas de dolor sin
pronunciar palabra.
- ¿Como pasó? - preguntó George.
- Terminaba de cortar la leña cuando una rama me rasguñó el brazo, pensé que no
era nada, pero vi mucha sangre y...
- Lamento haberte dejado sólo, es mi culpa - dijo Alex, quitándole la bufanda a
Rupert para hacer presión y dejara de sangrar - en realidad lo siento.
- No seas tonto - dijo Rupert, incorporándose con el brazo libre que tenía -
Tienes muchas cosas en que pensar ahora como para preocuparte en mí.
- Pues yo sólo me preocupo por mi camisa, gracias, de nada - dijo George, al
ver su prenda manchada en sangre.
- Te compraré diez cuando volvamos - dijo Alex - ¿Cómo sientes tu brazo?
- Está mejor... pero algo inmóvil.
- Genial, uno por uno vamos a morir aquí - dijo George tirándose en el sillón
que levantó una nube de polvo.
- No tenemos baño, ni estufa, ni mucho menos una maldita parrilla - dijo Alex -
¿Creen que sobrevivamos así? Podemos olvidar lo mío y regresar si gustan.
- ¡Nada de eso! - Exclamó Rupert, sujetando a Alex por el cuello de la camisa y
acercando su cara a centímetros de la del chico - No me dejaste en los premios
BAFTA, no me dejaste en ese accidente de auto, no me dejaste en la fiesta donde
conocí a Karen y no te dejaré a ti ahora en esto.
La mirada furiosa de Rupert les dio miedo a los dos chicos, su semblante se
tornó decidido y sus ojos irradiaban un coraje con el que nunca se habían
topado antes.
- Sí... Eh... Gracias - dijo el chico zafándose del brazo del pelirrojo que no
le quitaba la mirada de encima.
- ¿Pueden dejar sus momentos emotivos para otro día y conseguir algo de comida?
El atún de casa de Davis no será suficiente... Ni siquiera para mí - de la
larga y estrecha caja de madera sacó armazones de plástico que unió, formando
dos cañas de pescar - ¿Supongo que hay peces en el lago, no? - y sin esperar
respuesta salió, caminó por el muelle y se sentó en la orilla del mismo.
- Siento mucho lo de tu camisa - dijo Alex de pie, que había seguido a George
hasta el muelle donde estaba sentado con la caña de pescar - te la pagaré
cuando volvamos, tenía que actuar rápido o podía haber sangrado más.
-No hay problema - dijo él, notando que el chico se sentaba a su lado, lanzando
el anzuelo de la otra caña de pescar. - ¿Crees que caigan más pronto si los
atraemos con su familia? - preguntó Alex, mostrándole la lata de atún que había
usado como carnada en el anzuelo.
Sintieron pasos que se acercaban y vieron a Rupert acercarse, se sentó entre
ellos y mirando al agua con la cabeza baja murmuró:
- Lamento haber actuado así - le dirigió una mirada de arrepentimiento a Alex y
a George alternadamente - lo siento, en verdad pero... No puedo estar dentro
sin hacer nada... Así que puedes contarnos que te pasa - le dio una palmada a
Alex en la espalda, invitándolo a que hablara.
- Creo que estoy enamorado - dijo él, los otros dos miraban al horizonte
reflexionando las palabras del chico - una estrella de rock me dijo en un baño
que luchara por lo que quisiera lograr... Y una semana después tuve sexo con
ella en París.
- ¿Fue sexo? - preguntó George
- Estuvimos desnudos... Sus piernas en mi cintura... Supongo que sí. -
respondió él.
- ¿Fue sucio? - preguntó Rupert
- Mira Rupert... Si te interesa saber si tengo dotes de actor porno te diré
que...
- Me refiero a que sí... ustedes dos... no sé... ella pedía más o... tu le
decías palabras sucias...
- ¡Claro que no! ¿Acaso eso tiene que ver?
- Más de lo que crees - dijo George - verás: Si ella no 'se portó mal' - dijo
el chico dibujando unas comillas en el aire - o te pedía más entre susurros de
excitación... no fue sexo.
- Hubo penetración, pero yo no decía cosas como "fuck yeah"... ¿En
serio eso tiene que ver?
- No sabes cuanto - interrumpió Rupert, recostándose en el muelle, mirando al
cielo y recibiendo los rayos del sol - Ustedes hicieron el amor, para nada fue
sexo.
- Y eso quiere decir...
- Que la amas - respondieron los dos al unísono.
La mente de Alex se puso a volar y recordó los detalles de aquella noche: ella
había entrelazado sus piernas en su cintura y sus brazos en su cuello, recordó
como besaba sus labios y cómo de esa manera habían llegado al orgasmo juntos.
Recordó como acariciada sus senos y ella le mordía el cuello y orejas a la vez
que arañaba su espalda.
- Quizá tengan razón... - dijo él, después de darle muchas vueltas al asunto y
a sus recuerdos - ¿No han sentido, ese cosquilleo en toda la piel y el temblor
en las piernas después de tener relaciones con alguien?
- ¿Fue tu primera vez? - preguntó Rupert, cubriéndose los ojos con el brazo
ileso.
- No, pero... fue como si lo fuera.
- Eso es el amor - dijo George, jalando su caña de pescar, sacando una pequeña
sardina - Y sinceramente esperamos no convertirnos muy pronto en tíos... somos
muy jóvenes para ese título - Rupert lo apoyó asintiendo enérgicamente con una
sonrisa.
- ¿Dónde vamos a cocinar el único pescado que George consiguió? - preguntó
Alex, desviando la conversación.
- No hay parrilla... No hay sartén, ni mucho menos una estufa. Genial. - George
devolvió la pequeña sardina al agua y dijo: - Creo que comer atún enlatado no
será tan mal.
Después de ayudar a Rupert a ponerse en pie y volver a la cabaña, lograron
encender una fogata en las orillas del lago que alimentaron hasta la noche
donde veían las estrellas del cielo acostados en el techo de la camioneta.
- ¿Lo de ustedes con sus rubias va en serio? - preguntó Alex, antes de destapar
una cerveza con los dientes para Rupert, que había metido al lago atadas con
una cuerda para que se enfriaran.
- Cara es muy linda y atenta... Pero creo que extraño a Diana, ella entendía
que viajo todo el tiempo y Cara, al parecer, quiere que me quede con ella todo
el tiempo.
- Karen es muy divertida... Le gustan los deportes extremos y canta muy bien.
- De eso no hay duda - dijo Alex, destapando una cerveza para él, escupiendo la
corcholata al aire dejando que Rupert o George la batearan con una rama hacia
el lago. - Me quedó claro en la fiesta de Burberry.
- ¿Así que ustedes estaban de fiesta en fiesta y yo comiendo sopa instantánea?
- preguntó Rupert indignado.
- Así es... Yo tuve una fiesta cada día de la semana de la moda.
- Y aún así te suben el sueldo y te regalan ropa... Te envidio maldito - dijo
Rupert.
- Y la semana próxima me voy a América: las playas de Brasil y México me
esperan a mí, y a mi asistente.
- Y no tenemos que preguntar que pasará en las habitaciones del hotel - dijo
George - por cierto... ¿A ti también te invitaron para Vision Future?
Alex se incorporó enseguida, nadie tenía idea del proyecto, y mucho menos que
fue en esa excursión a París cuando él y Charlotte estuvieron juntos en la
intimidad por primera vez.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque yo también diseñé - contestó - Bailey me lo pidió.
- ¿QUÉ? ¿Diseñaste para Christopher Bailey? ¡Por eso me mandaron al lado de
Lagerfeld! - Alex estaba emocionado y corroído de envidia, su mejor amigo
diseñó para uno de los mejores directores creativos de los últimos tiempos.
- ¿Fuiste a París por que colaboraste con Lagerfeld? ¡Eso no es cualquier cosa!
Dicen que quema los bocetos que no le gustan para comenzar una colección desde
cero.
- Pues yo, modelé para Band Of Outsiders junto con Tom - dijo Rupert, para no
quedarse atrás en cuanto a los méritos de la moda.
- Lo sé... Y como modelo eres un gran actor - dijo Alex, haciendo que George
estallara en carcajadas.
- ¿Es un halago? - preguntó el chico.
- Lo es Rupert, amigo mío - dijo Alex, destapando una cerveza con los dientes
de nuevo. - George, ¿Que te parece si tocas algo para nosotros?
- ¿Cómo un acústico privado?
- Exacto - dijo Rupert - Si te sabes Sounds of Silence ve por
la guitarra, si no, no te molestes en regresar.
- Esa es buena - dijo Alex, destapando otra cerveza y arrojando la botella
vacía al montón donde estaban las demás.
George regresó son su guitarra y volvió a subir a la camioneta. Comenzó a tocar
y Rupert cantaba la canción de Simon y Garfunkel, Alex le hacía segunda, abrazándose
por los hombros mientras George tocaba con entusiasmo. Así pasaron las horas,
el fuego de la hoguera se agotaba y la negrura de la noche se hacía presente.
Al volver a la cabaña, Alex tomó su saco de dormir y se tiró en la mitad de la
habitación, Rupert peleaba con George por la cama, y al final el pelirrojo se
resignó a dormir en la bolsa de dormir que George le ofreció.
- ¿Queda suficiente atún para mañana? - preguntó Rupert
- ¿Que sólo piensas en comida? - preguntó Alex
- ¿Que no se piensan callar? - preguntó George - mañana tenemos un pelirrojo
que matar para poder sobrevivir - como respuesta recibió un golpe con la bota
de Rupert.
- ¡Idiota! Ahora además de una camisa me debes una nariz.
- No hay problema, así de feas las consigo donde quiera.
- Chicos, dejen de matarse entre sí, que no quiero darle una mala noticia a
alguna rubia cuando volvamos - dijo Alex, quitándose las botas llenas de lodo y
la camisa, arrojándolas a un rincón.
- El fashionista tiene razón - dijo Rupert - mañana lo desnudaremos y
arrojaremos al lago.
- Buena idea - dijo George - Buenas noches... Duerman bien... En el húmedo y
frío piso.
- Jódete George - dijo Rupert y Alex lo apoyó con un gesto obsceno con la mano.
Rupert comenzó a roncar y Alex pensó en lo que le habían comentado. Si en
verdad fue amor es lo que sentía en todo su cuerpo al mínimo roce de su piel. Y
se preguntó cuando cruzaría la línea entre hacer el amor con su novia, y tener
sexo.
