XXVII - Camping




Eran las seis de la mañana cuando alguien tocaba insistentemente el timbre de su casa, al abrir la puerta se encontró a Rupert y George vestidos como para escalar el Himalaya, con maletas y cajas de cervezas a sus pies, Alex los dejó entrar, aún con la mitad de su sueño grabado en la retina.



- Son las seis de la mañana - dijo Alex - ¿Tiene que ser tan temprano?

- El lugar está un poco alejado de aquí - dijo George, dirigiéndose a la cocina - Buscaré algo que nos pueda servir para el viaje - abrió la alacena y se encontró con todo tipo de alimentos enlatados.

Mientras Alex empacaba, escuchaba abajo el movimiento de cajas que Rupert y George hacían para el viaje. Cuando terminó de empacar, bajó las escaleras notando que George trataba de meter todas las latas posibles en una caja mientras Rupert miraba las fotografías esparcidas a lo largo de la pared de la sala.

- Esa rubia - dijo Rupert a Alex, mirando una fotografía - Es muy sexy.

- Esa rubia... - contestó Alex, dejando la maleta en el sofá y ayudando a Rupert con las latas - es un hombre.

- ¿Qué? - preguntó alarmado, viendo como George se convulsionaba de risa.

- Andrej Pejic, un modelo andrógino. Es muy amigable.

- ¿Nos vamos? Eso de escuchar de chicas que tienen pene no es muy adecuado para mí.

Al salir a la calle Alex vio el auto de Rupert estacionado detrás de su camioneta, la cual abrió para que pudieran subir todas las cosas, al terminar la tarea Alex le dio las llaves a Rupert para que condujera.

- ¿Porqué se supone que tenga que manejar yo? - preguntó.

- Porque tú tuviste la maldita idea.

- Y porque eres el único que que sabe a donde demonios vamos - dijo George.

- Bien - Rupert tomó las llaves que Alex le ofrecía y subieron a la camioneta, George acostado en el asiento trasero y Alex como su copiloto. - Pero que nadie sepa que conduje una familiar, sería la vergüenza de mi familia.

El pelirrojo condujo alrededor de dos horas, deteniéndose para cargar gasolina y una vez más para que George orinara a la orilla de un camino fangoso, al llegar a su destino, la orilla de un lago se hacía presente, una pequeña cabaña con chimenea se conectaba con el agua fría gracias a un muelle construido con tablas irregulares.

- ¿Y que opinan? - preguntó Rupert, abriendo la puerta trasera de la camioneta para bajar todo.

- Presiento que no hay electricidad, y creo que moriré - dijo George.

Al entrar a la cabaña, notaron que sólo constaba de una habitación amplia: una pequeña cocina sin estufa, un sólo sofá en la sala y una pequeña cama en la esquina más retirada del lugar.

- Yo no dije que fuera de cinco estrellas - se defendió el chico - pero sobreviviremos dos días.

- Hasta que caigamos en el canibalismo y comamos carne blanca... muy blanca.

- ¿Y que harán par matarme? - preguntó Rupert - ¿Lincharme vivo o mutilarme con una hacha?

- Necesitamos leña - intervino George, cargando una hacha que estaba recargada en la cabaña.

- Bien... - Alex se la arrebató de los brazos y se la dio a Rupert - sugiero que Grint lo haga, es el más musculoso de los tres y creo que el único al que le gusta sudar para verse bien. - El pelirrojo le dirigió una mirada de odio, pero se echó el hacha al hombro y salió.

Al terminar de desempacar todo, salieron a la orilla del lago, el puente que parecía muy frágil se alzaba sobre el lago unos 10 metros hacia el centro del agua, a lo lejos vieron a Rupert que regresaba con los brazos cargados con trozos de madera seca.

- Necesito alcohol - dijo Rupert, entrando a la cabaña rápidamente, dejando caer la madera en la escalera de la cabaña.

- Rupert, son apenas las diez de la mañana, ¿Estás hablando en serio?

Entraron detrás de él a la cabaña y descubrieron que tenía una cortada en el antebrazo que sangraba copiosamente, Alex corrió a destapar una botella de Vodka de las tantas que había llevado el pelirrojo, sacó una de la maleta de George y los mojó en la bebida, muy despacio comenzó a limpiar la herida, Rupert se mordía los labios debido al ardor y hacía muecas de dolor sin pronunciar palabra.

- ¿Como pasó? - preguntó George.

- Terminaba de cortar la leña cuando una rama me rasguñó el brazo, pensé que no era nada, pero vi mucha sangre y...

- Lamento haberte dejado sólo, es mi culpa - dijo Alex, quitándole la bufanda a Rupert para hacer presión y dejara de sangrar - en realidad lo siento.

- No seas tonto - dijo Rupert, incorporándose con el brazo libre que tenía - Tienes muchas cosas en que pensar ahora como para preocuparte en mí.

- Pues yo sólo me preocupo por mi camisa, gracias, de nada - dijo George, al ver su prenda manchada en sangre.

- Te compraré diez cuando volvamos - dijo Alex - ¿Cómo sientes tu brazo?

- Está mejor... pero algo inmóvil.

- Genial, uno por uno vamos a morir aquí - dijo George tirándose en el sillón que levantó una nube de polvo.

- No tenemos baño, ni estufa, ni mucho menos una maldita parrilla - dijo Alex - ¿Creen que sobrevivamos así? Podemos olvidar lo mío y regresar si gustan.

- ¡Nada de eso! - Exclamó Rupert, sujetando a Alex por el cuello de la camisa y acercando su cara a centímetros de la del chico - No me dejaste en los premios BAFTA, no me dejaste en ese accidente de auto, no me dejaste en la fiesta donde conocí a Karen y no te dejaré a ti ahora en esto.

La mirada furiosa de Rupert les dio miedo a los dos chicos, su semblante se tornó decidido y sus ojos irradiaban un coraje con el que nunca se habían topado antes.

- Sí... Eh... Gracias - dijo el chico zafándose del brazo del pelirrojo que no le quitaba la mirada de encima.

- ¿Pueden dejar sus momentos emotivos para otro día y conseguir algo de comida? El atún de casa de Davis no será suficiente... Ni siquiera para mí - de la larga y estrecha caja de madera sacó armazones de plástico que unió, formando dos cañas de pescar - ¿Supongo que hay peces en el lago, no? - y sin esperar respuesta salió, caminó por el muelle y se sentó en la orilla del mismo.

- Siento mucho lo de tu camisa - dijo Alex de pie, que había seguido a George hasta el muelle donde estaba sentado con la caña de pescar - te la pagaré cuando volvamos, tenía que actuar rápido o podía haber sangrado más.

-No hay problema - dijo él, notando que el chico se sentaba a su lado, lanzando el anzuelo de la otra caña de pescar. - ¿Crees que caigan más pronto si los atraemos con su familia? - preguntó Alex, mostrándole la lata de atún que había usado como carnada en el anzuelo.

Sintieron pasos que se acercaban y vieron a Rupert acercarse, se sentó entre ellos y mirando al agua con la cabeza baja murmuró:

- Lamento haber actuado así - le dirigió una mirada de arrepentimiento a Alex y a George alternadamente - lo siento, en verdad pero... No puedo estar dentro sin hacer nada... Así que puedes contarnos que te pasa - le dio una palmada a Alex en la espalda, invitándolo a que hablara.

- Creo que estoy enamorado - dijo él, los otros dos miraban al horizonte reflexionando las palabras del chico - una estrella de rock me dijo en un baño que luchara por lo que quisiera lograr... Y una semana después tuve sexo con ella en París.

- ¿Fue sexo? - preguntó George

- Estuvimos desnudos... Sus piernas en mi cintura... Supongo que sí. - respondió él.

- ¿Fue sucio? - preguntó Rupert

- Mira Rupert... Si te interesa saber si tengo dotes de actor porno te diré que...

- Me refiero a que sí... ustedes dos... no sé... ella pedía más o... tu le decías palabras sucias...

- ¡Claro que no! ¿Acaso eso tiene que ver?

- Más de lo que crees - dijo George - verás: Si ella no 'se portó mal' - dijo el chico dibujando unas comillas en el aire - o te pedía más entre susurros de excitación... no fue sexo.

- Hubo penetración, pero yo no decía cosas como "fuck yeah"... ¿En serio eso tiene que ver?

- No sabes cuanto - interrumpió Rupert, recostándose en el muelle, mirando al cielo y recibiendo los rayos del sol - Ustedes hicieron el amor, para nada fue sexo.

- Y eso quiere decir...

- Que la amas - respondieron los dos al unísono.

La mente de Alex se puso a volar y recordó los detalles de aquella noche: ella había entrelazado sus piernas en su cintura y sus brazos en su cuello, recordó como besaba sus labios y cómo de esa manera habían llegado al orgasmo juntos. Recordó como acariciada sus senos y ella le mordía el cuello y orejas a la vez que arañaba su espalda.

- Quizá tengan razón... - dijo él, después de darle muchas vueltas al asunto y a sus recuerdos - ¿No han sentido, ese cosquilleo en toda la piel y el temblor en las piernas después de tener relaciones con alguien?

- ¿Fue tu primera vez? - preguntó Rupert, cubriéndose los ojos con el brazo ileso.

- No, pero... fue como si lo fuera.

- Eso es el amor - dijo George, jalando su caña de pescar, sacando una pequeña sardina - Y sinceramente esperamos no convertirnos muy pronto en tíos... somos muy jóvenes para ese título - Rupert lo apoyó asintiendo enérgicamente con una sonrisa.

- ¿Dónde vamos a cocinar el único pescado que George consiguió? - preguntó Alex, desviando la conversación.

- No hay parrilla... No hay sartén, ni mucho menos una estufa. Genial. - George devolvió la pequeña sardina al agua y dijo: - Creo que comer atún enlatado no será tan mal.

Después de ayudar a Rupert a ponerse en pie y volver a la cabaña, lograron encender una fogata en las orillas del lago que alimentaron hasta la noche donde veían las estrellas del cielo acostados en el techo de la camioneta.

- ¿Lo de ustedes con sus rubias va en serio? - preguntó Alex, antes de destapar una cerveza con los dientes para Rupert, que había metido al lago atadas con una cuerda para que se enfriaran.

- Cara es muy linda y atenta... Pero creo que extraño a Diana, ella entendía que viajo todo el tiempo y Cara, al parecer, quiere que me quede con ella todo el tiempo.

- Karen es muy divertida... Le gustan los deportes extremos y canta muy bien.

- De eso no hay duda - dijo Alex, destapando una cerveza para él, escupiendo la corcholata al aire dejando que Rupert o George la batearan con una rama hacia el lago. - Me quedó claro en la fiesta de Burberry.

- ¿Así que ustedes estaban de fiesta en fiesta y yo comiendo sopa instantánea? - preguntó Rupert indignado.

- Así es... Yo tuve una fiesta cada día de la semana de la moda.

- Y aún así te suben el sueldo y te regalan ropa... Te envidio maldito - dijo Rupert.

- Y la semana próxima me voy a América: las playas de Brasil y México me esperan a mí, y a mi asistente.

- Y no tenemos que preguntar que pasará en las habitaciones del hotel - dijo George - por cierto... ¿A ti también te invitaron para Vision Future?

Alex se incorporó enseguida, nadie tenía idea del proyecto, y mucho menos que fue en esa excursión a París cuando él y Charlotte estuvieron juntos en la intimidad por primera vez.

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque yo también diseñé - contestó - Bailey me lo pidió.

- ¿QUÉ? ¿Diseñaste para Christopher Bailey? ¡Por eso me mandaron al lado de Lagerfeld! - Alex estaba emocionado y corroído de envidia, su mejor amigo diseñó para uno de los mejores directores creativos de los últimos tiempos.

- ¿Fuiste a París por que colaboraste con Lagerfeld? ¡Eso no es cualquier cosa! Dicen que quema los bocetos que no le gustan para comenzar una colección desde cero.

- Pues yo, modelé para Band Of Outsiders junto con Tom - dijo Rupert, para no quedarse atrás en cuanto a los méritos de la moda.

- Lo sé... Y como modelo eres un gran actor - dijo Alex, haciendo que George estallara en carcajadas.

- ¿Es un halago? - preguntó el chico.

- Lo es Rupert, amigo mío - dijo Alex, destapando una cerveza con los dientes de nuevo. - George, ¿Que te parece si tocas algo para nosotros?

- ¿Cómo un acústico privado?

- Exacto - dijo Rupert - Si te sabes Sounds of Silence ve por la guitarra, si no, no te molestes en regresar.

- Esa es buena - dijo Alex, destapando otra cerveza y arrojando la botella vacía al montón donde estaban las demás.

George regresó son su guitarra y volvió a subir a la camioneta. Comenzó a tocar y Rupert cantaba la canción de Simon y Garfunkel, Alex le hacía segunda, abrazándose por los hombros mientras George tocaba con entusiasmo. Así pasaron las horas, el fuego de la hoguera se agotaba y la negrura de la noche se hacía presente. Al volver a la cabaña, Alex tomó su saco de dormir y se tiró en la mitad de la habitación, Rupert peleaba con George por la cama, y al final el pelirrojo se resignó a dormir en la bolsa de dormir que George le ofreció.

- ¿Queda suficiente atún para mañana? - preguntó Rupert

- ¿Que sólo piensas en comida? - preguntó Alex

- ¿Que no se piensan callar? - preguntó George - mañana tenemos un pelirrojo que matar para poder sobrevivir - como respuesta recibió un golpe con la bota de Rupert.

- ¡Idiota! Ahora además de una camisa me debes una nariz.

- No hay problema, así de feas las consigo donde quiera.

- Chicos, dejen de matarse entre sí, que no quiero darle una mala noticia a alguna rubia cuando volvamos - dijo Alex, quitándose las botas llenas de lodo y la camisa, arrojándolas a un rincón.

- El fashionista tiene razón - dijo Rupert - mañana lo desnudaremos y arrojaremos al lago.

- Buena idea - dijo George - Buenas noches... Duerman bien... En el húmedo y frío piso.

- Jódete George - dijo Rupert y Alex lo apoyó con un gesto obsceno con la mano.

Rupert comenzó a roncar y Alex pensó en lo que le habían comentado. Si en verdad fue amor es lo que sentía en todo su cuerpo al mínimo roce de su piel. Y se preguntó cuando cruzaría la línea entre hacer el amor con su novia, y tener sexo.