Alex
iba y venía en la habitación del hotel encontrando su ropa esparcida por todos
lados, después de una sesión de sexo igualmente desenfrenada que la anterior y
una ducha rápida tenían que salir en su vuelo hacia México, lo poco que
desempacaron durante su estancia lo metieron rápidamente a las maletas sin
saber de quién eran.
-
El taxi está afuera - dijo la chica, colgando el teléfono y poniéndose la falda
de tubo y una blusa de botones que caracterizaban su vestimenta de trabajo -
nos llevará al aeropuerto y tomaremos un vuelo de 8 horas a México.
Alex
no escuchaba del todo: le temblaban las piernas de sólo recordar que hace unas
cuantas horas había ido más allá con Charlotte que la vez anterior, y sabía que
ella lo sabía. Durante el trayecto al aeropuerto el silencio fue sepulcral y en
el avión la chica sólo se limitó a cerrar los ojos el resto del vuelo. Al
llegar al aeropuerto internacional de Acapulco sintieron una temperatura
inusual en ellos, pero no tan sofocante como la de Brasil. Un taxi los
transportó al Fairmont Acapulco Princess, donde un salón exclusivo para eventos
ejecutivos sería escenario de la conferencia. Al llegar al pasillo del hotel en
donde una habitación estaba separada de la otra, Alex se dirigió a Charlotte
tras permanecer en silencio horas completas.
-
Tengo que terminar mi discurso… Quieres… ¿Quieres estar junto a mí? – la miró a
los ojos y la chica le devolvía una mirada apagada, casi inerte.
-
Quiero descansar, anoche no tuve oportunidad de dormir bien… No me dejaste
dormir – apuntó ella, cerrando la puerta dejando a Alex en el pasillo.
Alex
se puso a trabajar en su escrito. Tenía dos horas para terminarlo y exponer
junto con personas que nunca había conocido y ante un público que no sabía
exactamente de cuantas personas constaría. Se recostó en la cama para seguir
escribiendo cuando se le vinieron a la mente las escenas de ayer: al sentir el
contacto de su espalda con la suavidad del algodón recordó como Charlotte se le
iba encima recorriendo su abdomen con la lengua y bajando las manos hasta su
miembro, recordó como la despojó de su ropa íntima y exploró hasta lo más
recóndito de su intimidad. Cerró los ojos firmemente y trató de concentrarse en
su trabajo, pero era imposible, necesitaba aclarar lo que en realidad sentía
por ella y que su relación no sólo se basaba en el sexo desenfrenado.
-
Charlotte… quisiera hablar contigo un momento – decía él, tocando a la puerta
de la chica.
-
¿Qué quieres hablar? – preguntó ella recargándose en el marco de la puerta -
¿Quieres que me desnude ahora?
-
Quería hablar justamente de eso… - dijo él, tratando de evitar la mirada de la
chica, pero algo lo hacía mirar hacia esos zafiros que irradiaban belleza –
Quiero pedirte perdón por… pues… lo que pasó ayer.
-
Si no fuera porque dices que me amas creería que sólo estás conmigo porque abro
las piernas.
-
¡No es eso! – dijo él, cerrando la puerta tras de sí con furia – Es solamente
que… tú comenzaste la noche anterior.
-
¿Y vas a decirme que sólo te dejaste llevar y me utilizaste a tu antojo?
-
¿Y vas a negar que lo disfrutaste tanto como yo? – preguntó él, asegurándose
una pequeña victoria personal.
-
Dime que me amas – dijo ella, plantándose de pie frente al chico, quedando
separados por la cama y viendo a Charlotte a contraluz debido a la enorme
ventana que había tras ella – dime que me amas y dame una maldita razón por la
cual esperar como una estúpida a que vuelvas de tu maldita conferencia… dame
una maldita razón por la cual no tener razón de volver corriendo a Londres y
olvidarte en el trayecto…
El
chico la miró un momento y notó que de rodaban lágrimas por sus mejillas, sus
ojos lo miraban fijamente como esperando una reacción de ataque, pero ella
seguía fija como si se hubiese clavado los pies a la alfombra.
-
Te amo – dijo él, mirándola a la cara – amo verte acostada junto a mí y amo
verte dormir cada mañana, apartar los cabellos de tu cara y mirar el primer
brillo de tus ojos en el día, amo tener que tomar tu mano cuando caminamos por
la calle – el chico se acercaba cautelosamente, arrodillado en la cama, hacia
la chica – amo tener que soportar tus golpes y amo besar tu cuello, amo
despertar con la fragancia de tu cabello cada día y amo tenerte entre mis
brazos cada noche. Y si eso no es suficiente creo que será mejor que me vaya a
la maldita conferencia.
El
chico bajó de la cama y se dirigió hacia la salida, ella no se movió ni un
centímetro de su lugar hasta que escuchó puerta cerrarse, se derrumbó en la
cama a llorar sin saber porqué lo hacía, sabía que la intimidad con Alex era
una barrera que cruzarían tarde o temprano, y no entendía porque le afectaba
demasiado.
Alex
bajaba en el ascensor hasta la sala de convenciones cuando un miembro del
equipo técnico le dijo que participaría en la conferencia después de Guy Bodart,
director general de Chanel en México, el cuál inició diciendo que que cada dos
segundos una botella de Chanel N° 5 era
vendida alrededor del mundo, continuó hablando acerca del panorama en el lujo a
nivel internacional y era el turno de Alex, quién con un "hola amigos"
en español se ganó las sonrisas de los espectadores invitados.
- En japonés, la palabra "crisis", se forma con los ideogramas "peligro"
y "oportunidad" - dijo él, paseándose frente a la audiencia
con una seguridad que no supo de donde había llegado, y notando que en la
pantalla gigante tras él se transmitían imágenes y videos de campañas y
boutiques - lo que significa que el panorama del lujo tiene la tendencia
a la reinvención cuando el mercado global tiembla... - Alex siguió
exponiendo sus puntos de vista, recurriendo en lo más mínimo a las notas
impresas que tenía en las manos, después de su participación con un bien
pronunciado "Gracias" volvió a su asiento junto con los
expositores del fórum, quienes se sentaban en unos sillones de color rojo
detrás de las personas que hablaban a los presentes de la conferencia.
Después de él, Eva Hughes (Editora de Vogue México y
Latinoamérica) habló acerca de la importancia de los medios impresos dentro del
panorama del lujo, también abarcó el tema de la cobertura digital de las
revistas de moda y estilo, tanto para caballeros como para damas. Y por último Luis Ortuzar (Director de Mercadotecnia de Dior
Latinoamérica) yGerrit Rützel (Director General de Hugo Boss
México) quiénes mostraron la tendencia del incremento del consumo del lujo a
pesar de la crisis, haciendo énfasis que el nuevo lujo "se basaba en la
relación de la calidad y precio".
Después de una ronda de preguntas y respuestas por parte del público (en donde
Alex respondió la mayoría de ellas) finalizó el forum, en donde todos los
invitados agradecieron la presencia de los estudiantes de marketing, moda y
relaciones públicas en un evento como ése, los espectadores rompieron en
aplausos y entre ellos una chica de cabellera rubia que miraba al chico con una
sonrisa nostálgica. Alex supuso, todos querrían una fotografía con los grandes
del lujo mundial, así que una sesión de fotos improvisada tuvo lugar en los
sillones color rojo que había para los expositores.
Alex bajó del escenario y se dirigió a la salida por donde llegó, pero
Charlotte lo alcanzó y lo detuvo por el brazo.
- Perdóname - dijo ella - no supe porqué lo dije ni porque te pedí que me lo
dijeras... lo siento - la chica tomó la mano de Alex cuando esperaban al
ascensor y él le besó la mejilla.
- No tengo nada que decir - dijo él, dejando salir a la chica primero del
elevador hacia el pasillo de sus correspondientes habitaciones - prácticamente
me quedé sin palabras allá abajo.
- Pues quizá podamos quedarnos aquí arriba - ella se acercaba a él de manera seductora,
despojando al chico de los botones de su camisa uno a uno tras cerrar la
puerta.
- ¿Y que hay de eso de ser mi juguete sexual? - preguntó él.
- No es tan malo después de todo - empujó el chico a la cama y se posó sobre su
abdomen - pensándolo bien podríamos quedarnos a jugar un poco - se quitó la
blusa y dejó ver sus senos bajo un brasier color blanco, que armonizaba con la
blancura de su piel. Ella recorría cada pare del cuerpo del chico con sus dedos
mientras él se dejaba llevar las caricias de la chica y la brisa que entraba
por la ventana, ella se despojó de su brasier y abrazó a Alex en la cama, su
grado de excitación subió al sentir sus pechos frotándose junto con el pecho
del chico, ella frenéticamente intentaba quitarle el pantalón al chico y para
cuando eso sucedió notó que Alex estaba tan excitado como ella, recorría con la
lengua cada centímetro de la anatomía de la chica, ella hacia muecas de placer
y se aferraba a las sábanas al sentir el miembro de Alex dentro de ella, veía
la cara del chico con las mejillas encendidas y unas pequeñas perlas de sudor
en su frente, percibía el olor de la piel y juntos llegaron al orgasmo, las
piernas de la chica se estremecían alrededor de la cintura de Alex y el chico
respiraba lentamente y aún con los ojos cerrados se dejó caer al lado de la
chica en la cama.
- ¿Quieres caminar en la playa un poco? - preguntó la chica, mirando
fijamente el techo del hotel, sin parpadear.
El chico sin decir nada asintió y se vistió de nuevo con su ropa interior y unas
bermudas, y tuvo que esperar a que Charlotte saliera de tomar una ducha.
Durante su trayecto hasta la playa evitaron miradas y tomarse de la mano, Alex
se rezagó un poco viendo como la chica entraba y se fundía con las olas del
mar, se perdía en el destello de su cabello al sol y su cuerpo en sincronía con
el agua.
Charlotte salia del mar para sentarse junto a Alex en una pequeña choza sin
paredes con techo de palma y una cama al aire libre.
- ¿No vienes? - le preguntó ella, tirándose en la cama, dejando ver su cuerpo
bañado en el agua salada del mar.
- No - contestó él, recostándose a su lado - ¿No hay nada más planeado para
esta noche?
- Al parecer no - contestó ella, tratando de recordar el programa que se había
aprendido de memoria - Eres libre... Eres todo mío - la chica se acercó a
mordisquear su oreja y besar su cuello, alborotando un corto cabello a
comparación del que tenía cuando lo conoció.
- Estaba pensando en... pues... ya que no hay más compromisos hoy, quisiera
salir cuanto antes a New York... ¿Mi chica Chanel podrá conseguir un vuelo para
esta misma noche? - el chico se recargó en un brazo y besó a su asistente,
porque recordó que bajo esa circunstancia lo había acompañado a América.
- Cuenta con ello - respondió ella poniéndose en pie - Quizá quieras empacar
para salir esta misma tarde.
- Si llegamos esta noche invito la cena.
- Es un hecho - dicho ella, poniéndose de pie y levantando al chico de la cama
- ahora volvamos al hotel, tengo que hacer varias llamadas para una ganarme una
cena gratis.
- Eres fantástica - dijo él, abrazándola por la cintura -
- Dime algo que no sepa - contestó la chica, presionando el botón del elevador
para que subieran a su piso.
Lo poquísimo que desempacaron volvió a su lugar rápidamente dentro de sus maletas,
un taxi los llevó al aeropuerto internacional de la Ciudad de México hacia el
de New York. Durante las cuatro horas de vuelo, se dedicaron a besarse, a pesar
de la mirada asesina de una anciana, al arribar a la ciudad, se hospedaron en The Mark Hotel y cenaron en el Alain Ducasse, uno de los más caros restaurantes de la zona.
- Al parecer es muy costoso éste lugar - dijo la chica, al entrar en el
recibidor del restaurante.
- No parece... lo es - apuntó el chico - cada platillo cuesta 300 dólares... y
las bebidas no están incluidas.
- Es lo menos que me merezco por hacer un excelente trabajo.
- ¿No fue suficiente con acostarnos de nuevo? - preguntó él, tomando el menú
que un sorprendido mesero le ofrecía.
- Nunca es suficiente para mí - contestó - ¿Por qué quisiste dejar México
tan pronto? En Brasil al parecer te divertías en el clima tropical.
- Aquí es donde nací - contestó él - volver a New York, por lo menos por
trabajo es mirar al pasado para mí, aunque lo haya dejado atrás del todo.
- Entiendo... - dijo ella - Debe ser difícil...
- No tanto... No como te lo imaginas.
La mayoría de la cena la pasaron en silencio, él no hablaba por temor a aburrir
a Charlotte en alardear de conocer la ciudad a la perfección y ella por no
preguntar demasiado acerca de lo mismo. Al salir del restaurante un taxi los
llevó de nuevo al hotel y Charlotte sugirió que compartieran su habitación,
aunque se mostraba distante, acariciaba a Alex en la mejilla y lo besaba con
ternura.
- ¿Que tenemos mañana? - preguntó él, metiéndose a la cama con su pijama, ya
que el clima había cambiado demasiado de Acapulco a New York.
- La Fashion Night Out - contestó ella, metiéndose en sus brazos - No tengo
idea de quién estará allí, pero seguramente mucho famoso y modelos y
diseñadores.
Alex no contestó y fingió estar dormido, veía las escasas gotas de lluvia en la
ventana y recordó como una tarde idéntica a esa pero de años atrás, abandonó su
hogar en búsqueda de su sueño, "el sueño londinense" se
repetía siempre y el día siguiente trataría de enmendar una relación que se
veía resquebrajada debido a su ambición.
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Bien, la idea del Life & Style
Luxury Forum no es nueva, es de una revista mexicana llamada Life &
Style, sin embargo escribir acerca del editor de tal revista
como tal era aburrido, no profundicé mucho en la cultura mexicana para no
hacerlo necesariamente también de la brasileña, pero como siempre: preferí
no ir más allá. Todas las personas nombradas existen y en realidad ocupan los
cargos que se les mencionan.
