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| "Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte" - Georges Seurat |
NOTA: Para la realización de este capítulo se han modificado algunos datos en los capítulos anteriores, por lo cual se sugiere que se lea el capítulo III para entender los cambios realizados (como el nombre del director del Instituto por el director en la vida real y algunos datos sobre el buque)
- ¿París? – Preguntó Keller sorprendida - ¿Porqué alguien llevaría la pintura a París?
- Todo tiene lógica – comentó Thom – el hombre que pagó a Tayyeb por llevarlo al muelle debió haber viajado junto con la pintura, si sabía su valor no podía dejarla sola, además nos comentó que aquella persona tenía un acento europeo – añadió.
- ¿Y qué hacemos ahora? – preguntó Mark, esperando a que la respuesta saliera de los labios de Azzedine
- Tenemos que llamar a la embajada de Estados Unidos en Francia para pedir ayuda – dijo Keller sin ocultar un aliento de resignación a su comentario.
- Pero escuchaste al señor Drouig – intervino Thom - ¿No sabes el alboroto que se armará si se llegara a saber?
- ¡Se sabrá de todos modos! ¿Y si ese hombre asesinó a más personas para robar la pintura? – exclamó Keller, terminando con su paciencia.
- Ok, supongamos que llamamos a la embajada para pedir ayuda ¿Crees que puedan tener la discreción que este caso necesita?
- ¿Y crees que algo así puede esconderse por mucho tiempo? Medio mundo supo que hubo un asesinato en el Instituto de Arte de Chicago. La gente no es estúpida, siempre especula. Me sorprende que los medios hayan manejado la versión de un intento de robo. Mark, consigue el teléfono de la Embajada de Estados Unidos en Francia.
- A la orden – contestó el aludido, entendiendo que aquel momento no se prestaba para bromas
- Tyler, habla con el director del Instituto, hazle saber que no hay otra opción más que aceptar la ayuda de terceros ¿Tenemos información del buque?
- Por la información de los registros de exportaciones, se prevé que llegue al puerto de Niza
- ¿En cuánto tiempo? – preguntó de nuevo, cada nuevo detalle la hacía sentir más cerca de una nueva hipótesis
- Si el buque que viaja a París va a una velocidad de 19 nudos por hora, y la distancia entre Chicago y París es de 6650 kilómetros... – Thom observaba un mapa en internet la distancia entre ambas ciudades a la par que hacía diversos cálculos – si recorre 900 kilómetros por día, llegará a Francia en siete días.
- Keller, el señor Charles Rivkim está al teléfono – avisó Mark asomándose desde la puerta de su área de trabajo.
- Gracias Mark – alcanzó a pronunciar Azzedine antes de tragar saliva para contestar el teléfono desde su escritorio - ¿Señor Charles? Habla Azzedine Keller, detective del Departamento de Policía de Chicago.
- Buen día detective, dígame, ¿A qué debo su llamada? – preguntó el hombre con gesto sumamente cortés, pero sin ningún rastro de acento francés.
- Es un asunto delicado señor Charles, es sobre el asesinato de James Colfer del Instituto de Arte
- Oh sí, una verdadera tragedia, muchas personas nos hicieron llegar sus condolencias, créame, cualquier cosa en la que podamos ayudar, sólo tiene que pedirlo.
- Verá, la línea de investigación apunta a que el asesinato del señor Colfer fue causado para realizar un robo en la galería...
- ¿De qué está hablando? – preguntó Charles, sobresaltándose sin dar crédito a sus oídos
- La persona que asesinó al Señor Colfer robó una pintura de una de las galerías del Instituto de arte.
- ¿Y qué relación tiene el asesinato y el robo con la embajada de Estados Unidos en París?
- Según un testigo, el sospechoso abordó un buque que se dirigirá a Francia con diversas exportaciones, al parecer la carga llegará al puerto de Niza dentro de siete días – Keller hizo una pausa para poder regular su tono de voz, intentaba no sonar tan nerviosa, pero quería dar la impresión de tomar una decisión correcta – lo que le pedimos es que haya una orden de cateo para inspeccionar el buque en cuanto toque tierras francesas y el permiso para llevar a cabo tal inspección.
- ¿Tiene alguna pista sobre el cuadro?
- Es una obra de... Pierre-Auguste Renoir – contestó, esperando que su pronunciación fuera aprobatoria por el embajador – 100 centímetros de alto por 80 centímetros de ancho – recitaba, leyendo las especificaciones que Ryan le había hecho llegar – pudo haber sido envuelto en papel para embalar, como si se tratara de un paquete ordinario.
- Haremos lo posible por entablar contacto con el buque y hacer un inspección para recuperar la pieza, ahora dígame: ¿Cómo se está manejando el asunto con los medios?
- Como un asesinato solamente – contestó Keller – creo que está de más pedirle la discreción que este caso necesita.
- Si, lo entiendo a la perfección – contestó Charles – imagino las dimensiones que traerá consigo todo este asunto
- Gracias por todo señor Rivkim, estamos en contacto – dijo Keller, antes de recibir una despedida de su interlocutor en francés.
- Keller, creo saber porqué la pintura viaja a París – comentó Mark, saliendo deprisa de su área de trabajo, aún con los audífonos puestos – hace dos meses en Francia, la casa de subastas Drouot sacó a la venta para coleccionistas privados un lote de piezas de arte, incluidas unas cuantas del Instituto de Arte de Chicago
- Y “En la terraza” iba en el lote – comentó Thom detrás de ellos, tratando de conectar ideas.
- Si y no, verás – dijo Mark, extendió ante ella un papel con una lista de nombres en francés, alemán, español e inglés junto con lo que Keller dedujo eran los nombres de los autores, escultores y pintores de las piezas – “En la terraza” estuvo dentro de la lista preliminar de obras a ser vendidas, sin embargo, el director del instituto se negó a ponerla a la venta.
- ¿Porqué el señor Drouig no la vendió sabiendo la situación económica del museo? – preguntó Tyler, cruzándose de brazos
- Eso no lo sé, lo que sí sé, es que habrá una subasta el próximo domingo con diez vestidos de Lady Di, algunos muebles de la Duquesa de Alba y cartas de Einstein recién descubiertas, además de algunas piezas que pudieron haber acompañado a “En la terraza” en caso de ser vendida.
- ¿Quiere decir que alguien en la casa de subastas robó la pintura para poder venderla legalmente?
- Claro que no ¿No es obvio? – preguntó Mark, abriendo los brazos en señal de que estaba abierto a recibir las respuestas – Cualquier persona que pueda pagar una obra impresionista contrató a alguien para asesinar a Colfer y robar la obra.
- Entonces el que comprador de la obra asistirá a la subasta del domingo... – comentó Thom
- Y recibirá la obra de manos del asesino... – murmuró Tyler
- Y el asesino y quién lo contrató estarán en el mismo lugar a la misma hora – susurró Keller para sí misma –será como matar dos pájaros de un solo tiro.
